Amor recalcitrante

Entre los fásmidos, los machos son más pequeños que las hembras y su extremo abdominal es distinto. En la imagen, cópula del insecto palo de Borneo (Phenacephorus cornucervi).

Entre los fásmidos, los machos son más pequeños que las hembras y su extremo abdominal es distinto. En la imagen, cópula del insecto palo de Borneo (Phenacephorus cornucervi).

Foto: Simon Shim / Shutterstock

Entre los insectos alados del orden de los fásmidos, que incluye, entre otros, a los insectos palo y a los insectos hoja, la reproducción sexual es muy diversa. Mientras que algunas especies se reproducen por partenogénesis –los óvulos se desarrollan sin participación alguna del macho–, otras lo hacen sexualmente, entre ellas un insecto palo oriundo de la India y de Sri Lanka, de nombre científico Trachythorax sparaxes. Hasta aquí, nada fuera de lo común.

Lo destacable de este bicho –quién sabe si influenciado por la filosofía tántrica, tan extendida entre los humanos de su área de distribución geográfica– es el tiempo que se toma el macho en aparearse. No en vano ostenta el récord observado en los insectos: hasta 79 días de apareamiento, ahí es nada. Otros insectos practican también apareamientos prolongados, «por ejemplo, el de la mariposa Apolo (Parnassius apollo) puede durar hasta ocho horas –dice Albert Masó, doctor en Ecología y Evolución por la Universidad de Barcelona–. Al terminar, el macho segrega una sustancia que se solidifica y forma una membrana, la esfragis, que tapona el órgano genital femenino e impide que la hembra pueda volver a aparearse». Pero sin duda los fásmidos superan a los demás insectos. «Obviamente no todo el tiempo está transfiriendo espermatozoides: de hecho, ni siquiera están siempre con los órganos acoplados», añade Masó. Entonces, ¿por qué permanecen apareados tanto tiempo? «Por la misma razón que la mariposa Apolo: para evitar que lo hagan otros machos», explica el biólogo. Afortunadamente para las hembras, los machos son bastante más pequeños que ellas, como se aprecia en la fotografía. De este modo pueden seguir haciendo su vida con el maromo pegado a la espalda, cual zurrón de excursionista, hasta que este se aburra de custodiar la puerta del amor.

OTROS DATOS

Existen más de 3.000 especies de fásmidos y habitan básicamente en zonas tropicales y subtropicales, aunque algunas lo hacen en regiones templadas: en Europa hay 20 especies descritas. Viven en bosques y praderas, donde se alimentan de hojas. De hábitos principalmente nocturnos, pasan gran parte de su día inmóviles, ocultos debajo de las plantas.

Este artículo pertenece al número de Agosto de 2021 de la revista National Geographic.

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