Metano y deforestación, primeros acuerdos en la cumbre del clima

Más de un centenar de países, con Estados Unidos a la cabeza, acuerdan reducir hasta un 30% las emisiones de este potente gas de efecto invernadero para 2030. En otro compromiso se especifica un plan para acabar con la deforestación ese mismo año.

Tala de árboles en un bosque de Borneo

Tala de árboles en un bosque de Borneo

Foto: Istock

03 de noviembre de 2021, 17:13 | Actualizado a

Los líderes de más de 100 países del mundo se han comprometido a poner fin a la deforestación para el año 2030 en un acuerdo escrito que permitirá proteger alrededor del 85% de los bosques del mundo. Este ha sido uno de los primeros grandes compromisos que se han gestado durante los primeros días de la cumbre de clima celebrada en Glasgow (COP26, en la que también se ha negociado reducir para el mismo año las emisiones de metano en un 30%.

El Gobierno de Estados Unidos se comprometió en el arranque de la cumbre su intención de limitar el metano que se extrae de las cerca de un millón de plataformas petrolíferas y gasistas existentes en todo el territorio nacional, una iniciativa que forma parte un plan más amplio destinado a fomentar la tecnología y las energías limpias en el país. Poco después de esta declaración la organización de la COP26 informaba que un total de 105 países habían firmado el Compromiso Global del Metano, un acuerdo planteado por Estados Unidos que contempla el compromiso de reducir las emisiones de este potente gas de efecto invernadero hasta un 30% para el mismo año. Un texto lleno de optimismo, pues entre los países firmantes se cuentan la mitad de los 30 principales emisores de metano del planeta, aunque se echa de menos la participación de los más contaminantes, como China, Australia, Rusia y la India.

El dióxido de carbono (CO2) copa la mayoría de los titulares relacionados con la lucha contra el cambio climático. Sin embargo, no es el único gas responsable del calentamiento mundial. El metano (CH4.), es uno de los principales gases de efecto invernadero. Por ejemplo, en 100 años, una tonelada de metano podría calentar el planeta unas 23 veces más que una tonelada de CO2 y, según el IPCC (Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático), el metano es responsable del 25% del aumento de la temperatura mundial registrado desde la era preindustrial, y se calcula que la atmósfera tiene una concentración de este gas de 1.774 partes por billón (ppb), lo que supone un aumento del 59% de la concentración total de metano anterior a la Revolución Industrial.

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Pero no solo eso. Según una investigación de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), el 40% de las emisiones mundiales de este gas procede de fuentes naturales, pero el 60% restante es fruto de la actividad humana: casi un 25% corresponde a la agricultura y la ganadería y el 21% restante a los combustibles fósiles, con lo que todavía hay un gran margen de maniobra para reducir su presencia en la atmósfera.

En otro acuerdo destacable de la cumbre climática, los líderes de más de un centenar de países se han comprometido por escrito para acabar con la deforestación para el año 2030, lo que permitiría proteger alrededor del 85% de los bosques del mundo, según sus cálculos.

“Acabemos con la masacre de la motosierra”- Boris Johnson, primer ministro británico

La demanda mundial de soja, aceite de palma, madera y ganado amenaza a millones de hectáreas de bosques de todo el mundo, sobre todo en Brasil, uno de los países firmantes del acuerdo. El premier británico, Boris Johnson, instigador del compromiso y anfitrión de la cumbre, llamó a los países firmantes a la acción, instándolos a ‘acabar de una vez con esta masacre de la motosierra”.

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Entre otros objetivos, el acuerdo contempla medidas para proteger los bosques y otros ecosistemas terrestres, así como ayudas en materia de comercio y desarrollo sostenible. La resolución incluye medidas que permitan mejorar los medios de vida rurales y el reconocimiento de derechos de las comunidades locales, así como un epígrafe en el que se detallan acciones para reducir la vulnerabilidad de los países más afectados por la tala.

Destaca una serie de incentivos financieros a la tala de bosques, como el compromiso de 12 países a aportar 12.000 millones de dólares, y empresas privadas que prometen 7.000 millones, para proteger y restaurar los bosques.