El Telescopio Espacial Spitzer cumple 16 años

¡Y la NASA lo celebra con 16 de sus mejores fotografías!

El 25 de agosto del año 2003 la NASA lanzaba el Telescopio Espacial Spitzer hacia su órbita alrededor del Sol. Desde entonces, comenzando por nuestro propio sistema solar, hasta llegar a las galaxias más lejanas, y a través de una manera diferente de observar el universo, utilizando luz infrarroja, el observatorio ha estado levantando el velo a las maravillas del cosmos. 

Durante estos 16 años, administrado por el Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA en Pasadena, California, el Spitzer ha permitido a los científicos confirmar la presencia de siete planetas rocosos del tamaño de la Tierra en el sistema TRAPPIST-1; ha proporcionado mapas meteorológicos de exoplanetas gaseosos y calientes,  y revelado un anillo oculto alrededor de Saturno. También ha iluminado colecciones ocultas de polvo cósmico en una amplia variedad de lugares, incluidas las nebulosas donde se forman las estrellas jóvenes y se arremolinan las galaxias; investigado algunas de las galaxias más antiguas del universo, y observado el agujero negro en el centro de la Vía Láctea.

La misión principal de Spitzer duró cinco años y medio y terminó cuando se quedó sin el refrigerante de helio líquido necesario para operar dos de sus tres instrumentos. Sin embargo, su diseño de enfriamiento pasivo ha permitido que parte de su tercer instrumento continúe funcionando durante más de 10 años adicionales. La misión está programada para finalizar el 30 de enero de 2020. No obstante, sus objetivos están más que alcanzados y su contribución a la ciencia y al entendimiento del universo es indudable. Es por ello que, con motivo de su décimo sexto cumpleaños, la NASA acaba de recopilar un conjunto de 16 imágenes que nos narran sus mayores logros. Te las mostramos y explicamos en esta impresionante galería de fotos: 

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Estrellas gigantes producen olas

Esta imagen del Spitzer muestra a la estrella gigante Zeta Ophiuchi y la onda de choque frente a ella. Visible solo con luz infrarroja, el arco de choque es creado por los vientos que fluyen desde la estrella generando ondas en el polvo circundante. Ubicada aproximadamente a 370 años luz de la Tierra, Zeta Ophiuchi eclipsa a nuestro Sol: es aproximadamente 6 veces más caliente, 8 veces más ancho, 20 veces más masivo y aproximadamente 80.000 veces más brillante. Incluso a su gran distancia, sería una de las estrellas más brillantes del cielo si no estuviera en gran medida oscurecida por las nubes de polvo que la rodean.

Foto: NASA/JPL-Caltech

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Las 7 hermanas posan para el Spitzer

El cúmulo estelar de las Pléyades, también conocido como las Siete Hermanas, es un objetivo frecuente para los observadores del cielo nocturno. Esta imagen de Spitzer se acerca a algunos miembros de la hermandad. Vistas en el infrarrojo, las estrellas parecen flotar sobre un lecho de plumas. Los filamentos que rodean las estrellas son polvo, y los tres colores representan diferentes longitudes de onda de luz infrarroja. La porción más densa de la nube de polvo aparece en amarillo y rojo, y las afueras más difusas aparecen en tonos verdes.

Foto: NASA/JPL-Caltech

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La nebulosa de la Hélice

Localizada a unos 700 años luz de la Tierra, la nebulosa de la Hélice, con forma de ojo, es una nebulosa planetaria, o los restos de una estrella similar al Sol. Cuando estas estrellas se quedan sin su suministro de combustible interno, sus capas externas se hinchan; la nebulosa se calienta por el núcleo caliente de la estrella muerta, llamada enana blanca, que no es visible en esta imagen, pero se encuentra en el medio del "ojo". Nuestro Sol se convertirá en una nebulosa planetaria cuando muera en unos 5 mil millones de años. Este espectacular objeto celeste, una estrella moribunda que se desenmaraña en el espacio, es por igual uno de los objetos favoritos de astrónomos aficionados y profesionales. Spitzer ha cartografiado la estructura exterior expansiva de esta nebulosa de seis años luz de ancho, y ha sondeado la región interior alrededor de la estrella muerta central para revelar lo que parece ser un sistema planetario que sobrevivió a la caótica agonía de su estrella anfitriona.

Foto: NASA/JPL-Caltech / J. Hora (Harvard-Smithsonian CfA)

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Estrellas bebé envueltas en una manta de polvo cósmico

Las estrellas recién nacidas se asoman desde debajo de su manto de polvo en esta imagen de la nebulosa Rho Ophiuchi. Llamado "Rho Oph" por los astrónomos y ubicado a unos 400 años luz de la Tierra, es una de las regiones de formación estelar más cercanas a nuestro propio sistema solar. Las estrellas más jóvenes en esta imagen están rodeadas de discos polvorientos de material a partir del cual se están formando las estrellas y sus potenciales sistemas planetarios. Las estrellas más evolucionadas, que han perdido su material natal, son azules. La nebulosa blanca extendida a la derecha del centro es una región de la nube que brilla con luz infrarroja debido al calentamiento del polvo por estrellas jóvenes brillantes cerca del borde derecho de la nube.

NASA/JPL-Caltech/Harvard-Smithsonian CfA

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El Spitzer espía al espectacular sombrero

Ubicada a 28 millones de años luz de la Tierra, Messier 104, también llamada la galaxia Sombrero o M104, es llamativa por su orientación hacia nuestro planeta. Las observaciones del Spitzer fueron las primeras en revelar el suave y brillante anillo de polvo -visto en rojo- que rodea la galaxia. La vista completa de Spitzer también muestra que el disco está deformado, resultado probablemente del un encuentro gravitacional con otra galaxia. Las áreas agrupadas que se ven en los bordes lejanos del anillo indican regiones de formación de estrellas jóvenes.

Foto: NASA/JPL-Caltech/STScI

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Las nubes torturadas de Eta Carinae

La estrella brillante del centro de esta imagen es Eta Carinae, una de las estrellas más masivas de la Vía Láctea. Con alrededor de 100 veces la masa del Sol y al menos 1 millón de veces su brillo, Eta Carinae libera tal cantidad de energía que ha erosionado la nebulosa circundante. La visión infrarroja del Spitzer nos permite ver el polvo de la nebulosa, que se muestra en rojo, así como las nubes de gas caliente y brillante, que parecen verdes.

Foto: NASA/JPL-Caltech

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El Spitzer revela humo estelar

Messier 82, también conocida como la galaxia del cigarro Cigarro o M82, es un semillero de estrellas jóvenes y masivas. En luz visible, aparece como una barra difusa de luz azul, pero en esta imagen infrarroja, los científicos pueden ver enormes nubes rojas de polvo expulsadas al espacio por los vientos y la radiación de esas estrellas. Messier 82 se encuentra a unos 12 millones de años luz de distancia en la constelación de la Osa Mayor.

Foto: NASA/JPL-Caltech

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La colisión de dos galaxias

Hace aproximadamente 100 millones de años, una galaxia más pequeña se hundió en el corazón de la galaxia de la Rueda del Carro, creando breves ondas de formación estelar. La primera ondulación que aparece como un anillo exterior azul brillante alrededor del objeto más grande, irradiando luz ultravioleta, fue visible para el telescopio GALEX. Los grupos de rosa a lo largo del anillo azul externo son rayos X (observados por Chandra) y radiación ultravioleta. Una combinación de luz visible e infrarroja captadas por el Hubble y el Spitzer, representan el anillo interno amarillo-naranja y el centro de la galaxia, y que conforman la segunda onda de choque, creada en la colisión. Los tonos verdes pertenecen a la luz visible de estrellas más antiguas y menos masivas. Aunque los astrónomos no han identificado qué galaxia colisionó con la galaxias de la Rueda del Carro, se pueden ver dos de las tres galaxias candidatas en esta imagen en la parte inferior izquierda del anillo, una como una burbuja de neón y la otra como una espiral verde

Foto: NASA/JPL-Caltech/STScI/CXC

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La galaxia espiral Messier 81

Esta imagen infrarroja de la galaxia Messier 81, o M81, revela carriles los de polvo iluminados por la formación estelar activa en los brazos espirales de la galaxia. Ubicado en la constelación norte de la Osa Mayor (que incluye el Big Dipper), M81 también está a unos 12 millones de años luz de la Tierra.

Foto: NASA/JPL-Caltech/K. Gordon (University of Arizona) & S. Willner (Harvard-Smithsonian Center for Astrophysics)

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El arcoíris del molinillo

Esta imagen de Messier 101, también conocida como la galaxía del Molinillo o M101, combina datos en infrarrojo, visible, ultravioleta y rayos X del Spitzer y otros tres telescopios espaciales de la NASA. Los colores rojos muestran la luz infrarroja, como la vio el Spitzer. Estas áreas muestran las zonas en la galaxia donde se forman las estrellas. El componente amarillo es la luz visible, observada por Hubble. La mayor parte de esta luz proviene de las estrellas, y trazan la misma estructura en espiral que las líneas de polvo que se ven en el infrarrojo. Las áreas azules son luz ultravioleta, emitida por estrellas jóvenes y calientes que se formaron hace aproximadamente 1 millón de años y que fueron observadas por GALEX. Las áreas más calientes se muestran en púrpura, donde Chandra observó la emisión de rayos X de las estrellas que explotan y mueren. M101 es un 70% más grande que nuestra Vía Láctea, con un diámetro de aproximadamente 170,000 años luz, y se encuentra a una distancia de 21 millones de años luz de la Tierra.

Foto: NASA/ JPL Caltech

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Una araña espacial vigila a estrellas jóvenes  

Ubicada a unos 10.000 años luz de la Tierra en la constelación del Auriga, la nebulosa de la Araña reside en la parte exterior de la Vía Láctea. Combinando datos del Spitzer y el Two Micron All Sky Survey (2MASS), la imagen muestra nubes verdes de polvo iluminadas por la formación de estrellas en la región. A la derecha, contra el fondo negro del espacio, se encuentra un brillante grupo de estrellas llamado Stock 8. La radiación de este cúmulo forma un cuenco en las nubes de polvo cercanas.

Foto:

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Una obra maestra

Ubicada a 1.500 años luz de la Tierra, la nebulosa de Orión es el punto más brillante en la espada de la constelación de Orión. Cuatro estrellas masivas, denominadas colectivamente el Trapecio, aparecen como una mancha amarilla cerca del centro de la imagen. Los datos de las luces visible y ultravioleta del Hubble aparecen como remolinos de color verde que indican la presencia de gas calentado por la intensa radiación ultravioleta de las estrellas del trapecio. Estrellas más lejanas aparecen como manchas verdes y las estrellas en primer plano como manchas azules. Mientras tanto, la vista infrarroja de Spitzer expone las moléculas ricas en carbono conocidas hidrocarburos aromáticos policíclicos, que se muestran aquí como briznas de rojo y naranja. Los puntos de color amarillo anaranjado son estrellas jóvenes incrustadas en capullos de polvo y gas.

Foto: NASA/JPL-Caltech/STScI

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La nebulosa de Norteamerica en diferentes tonos de luz

Esta vista de la nebulosa de América del Norte combina la luz visible recolectada por el Digitized Sky Survey con luz infrarroja del telescopio espacial Spitzer de la NASA. Los tonos azules representan la luz visible, mientras que el infrarrojo se muestra en rojo y verde. Se pueden encontrar grupos de estrellas jóvenes (de aproximadamente 1 millón de años) en toda la imagen. Las estrellas un poco más viejas pero aún muy jóvenes (alrededor de 3 a 5 millones de años) también se encuentran dispersas en toda la imagen.

Foto: NASA/JPL-Caltech

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El centro de la Vía Láctea

Este mosaico infrarrojo ofrece una vista impresionante del ajetreado centro de nuestraVía Láctea. La región representada, ubicada en la constelación de Sagitario, tiene 900 años luz de diámetro y muestra cientos de miles de estrellas, en su mayoría viejas, entre nubes de polvo brillante iluminadas por estrellas más jóvenes y masivas. Nuestro Sol está ubicado a 26.000 años luz de distancia en un vecindario más tranquilo y espacioso, en los suburbios galácticos. El núcleo brillante en el centro de la imagen es un denso grupo de estrellas en el centro de la Vía Láctea, dentro del cual se esconde un agujero negro aproximadamente 4 millones de veces más masivo que nuestro Sol.

Foto: NASA/JPL-Caltech/STScI

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La eterna vida del polvo de estrellas

La Gran Nube de Magallanes, una galaxia enana ubicada a unos 160.000 años luz de la Tierra, se ve como un mar agitado de polvo en este retrato infrarrojo. El color azul, mejor apreciado en la barra central, representa la luz de las estrellas más antiguas. Las regiones caóticas y brillantes fuera de esta barra están llenas de estrellas masivas y calientes enterradas en gruesas mantas de polvo. El color rojo alrededor de estas regiones brillantes proviene del polvo calentado por las estrellas, mientras que los puntos rojos diseminados por la imagen son estrellas polvorientas y viejas; estrellas jóvenes recién formadas; o galaxias más distantes. Las nubes verdosas contienen gas interestelar más frío y granos de polvo iluminados por la luz de las estrellas.

Foto:NASA/JPL-Caltech

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Un retrato de familia estelar

En este gran mosaico celestial hay mucho que ver, incluidos múltiples cúmulos de estrellas nacidos de los mismos densos grupos de gas y polvo. Algunos de estos grupos son más antiguos que otros y más evolucionados, lo que lo convierte en un retrato estelar generacional. El gran delta verde y naranja que llena la mayor parte de la imagen es una nebulosa lejana. La región blanca brillante en su punta está iluminada por estrellas masivas, y el polvo que ha sido calentado por la radiación de las estrellas crea el resplandor rojo circundante.

Foto: NASA/JPL-Caltech

El arcoíris del molinillo

El Telescopio Espacial Spitzer cumple 16 años

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