Sorgo, un nuevo aliado en la lucha contra el cambio climático

Esta gramínea no solo es capaz de fijar grandes cantidades de carbono en el suelo y mejorar su fertilidad, sino que también presenta altos rendimientos de biomasa para la generación de combustible y energía

Campo de cultivo de sorgo en Brasil

Campo de cultivo de sorgo en Brasil

Foto: iStock

A medida que el mundo se enfrenta a una cantidad cada vez mayor de dióxido de carbono en la atmósfera, ha de hacer frente a otro problema: la escasez de carbono en el suelo. El carbono del suelo hace referencia a la cantidad de carbono sólido almacenado en este a nivel global, y resulta indispensable, sobre todo en su forma orgánica, para el desarrollo de la vida y de la agricultura. Tanto es así que, la capacidad de un suelo para albergar carbono orgánico en su seno es uno de los factores principales para determinar lo que en edafología se denomina salud del suelo, o lo que es lo mismo, la capacidad de este para mantener las funciones de soporte de los ecosistemas que en él se desarrollan.

Ahora un nuevo estudio publicado en la revista GCB Bioenergy bajo el título Bioenergy sorghum’s deep roots: A key to sustainable biomass production on annual cropland, parece haber encontrado un nuevo aliado en la lucha contra la pérdida de carbono y fertilidad de los suelos agrícolas. Estamos hablando del sorgo energético.

Los cultivos energéticos son cultivos de bajo coste y mantenimiento que se plantan casi exclusivamente para la producción de energía, y en este sentido, según la investigación liderada por el profesor de biología agrícola del departamento de Bioquímica y Biofísica de la Universidad de Texas A&M,John Mullet, los híbridos de sorgo energéticos resultan tremendamente excepcionales a la hora de capturar y secuestrar cantidades significativas de dióxido de carbono atmosférico en el suelo, mejorar su fertilidad y generar potenciales créditos de carbono para compensar las emisiones de gases de efecto invernadero.

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Mullet, experto en genómica y genética, ha estado desarrollando distintas variedades de sorgo bioenergético durante más de 15 años con WilliamRooney, investigador en el campo del fitomejoramiento internacional de cultivos del departamento de Ciencias del Suelo y los Cultivos de la Universidad de Texas A&M. De hecho, ambos han trabajado codo con codo para desarrollar una planta ideal anual, descubriendo en su estudio más reciente una cepa de altos rendimientos de biomasa para la generación de combustible, energía otros productos biológicos.

Pero no solo eso. Su sorgo híbrido también presenta una excelente resistencia a la sequía, una buena eficiencia en el uso de nitrógeno y un sistema de raíces profundo susceptible de alcanzar fuentes de agua y nutrientes que otros cultivos anuales no pueden aprovechar. “Existe la suposición de que los cultivos bioenergéticos más sostenibles son perennes porque requieren menos insumos y pueden secuestrar más biomasa que las anuales”, explica Rooney. "Esas afirmaciones son ciertas", constata el investigador, "pero la agricultura de Estados Unidos requiere también variedades de cultivos anuales", añade.

Sorgo para una fijación eficiente de carbono

El estudio muestra que una hectárea plantada con el híbrido de sorgo bioenergético de los investigadores acumula alrededor de 7,6 toneladas de biomasa en forma de raíces secas durante la temporada de crecimiento de 155 días del cultivo, las cuales crecieron hasta una profundidad de aproximadamente 2 metros.

"Estas nuevas métricas facilitan la predicción de la cantidad de dióxido de carbono atmosférico que podría capturarse dentro de las raíces. Los números también pueden arrojar luz sobre cuántos créditos de carbono podría ganar un campo plantado", cuenta Rooney. "Francamente, las cifras son bastante favorables".

Los números también son importantes para comprender el potencial del cultivo para mejorar la fertilidad del suelo y la capacidad de retención de agua mediante la reposición de carbono orgánico del suelo, más cuando investigaciones anteriores ya han demostrado que en Estados Unidos los niveles de carbono orgánico del suelo han disminuido en un 50% durante los últimos 100 años en tierras de cultivos anuales.

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"Esta caída en los niveles de carbono del suelo podría deberse a las prácticas de cultivo, la actividad microbiana y el cambio de uso de la tierra", explica el investigador. "Se trata de factores complejos, por lo que predecir cuánto tiempo tardaríamos en reponer el carbono perdido requiere un modelo sofisticado, pero es probable que el proceso de restauración requiera de décadas".

Regenerar el suelo para obtener energía

Millones de hectáreas de tierras de cultivo abandonadas y marginales están disponibles en los Estados Unidos para probar suerte con el biocultivo de Mullet y Rooney. "Muchos de estos campos se hallan en la Costa del Golfo de México, una región ideal para la producción de sorgo bioenergético debido a las abundantes lluvias, las largas temporadas de cultivo y la baja competencia con los cultivos de cereales", cuenta Mullet. Además, la cosecha ha mejorado a lo largo de los años en términos de productividad, resistencia y composición gracias a los esfuerzos de ambos investigadores.

“No se trata de un proyecto para únicamente producir biocombustibles, sino también para capturar carbono y secuestrarlo directamente”

"Lo más importante que podemos hacer es continuar la investigación sobre la optimización bioenergética del sorgo, pero también ayudar a diseñar y construir biorrefinerías que procesarán los productos del cultivo de una manera óptima”, añade el investigador.

Estos productos, ya se trate de biocombustibles, o del carbono fijado por las plantas podrían generar créditos de carbono, beneficiando potencialmente a los productores y la industria, sin embargo, el gran inconveniente a pesar del excelente potencial de la costa del Golfo para la producción de biocombustibles, es que aún no hay centros de investigación de bioenergía y muy pocas biorrefinerías en la región" declara el investigador, quien en la actualidad se encuentra trabajando para atraer fondos de la industria y el gobierno para ayudar a construir la próxima generación de biorrefinerías optimizadas para la utilización de la biomasa de sorgo. “No se trata de un proyecto para únicamente producir biocombustibles, sino también para capturar carbono y secuestrarlo directamente”, sentencia.

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