Sequías repentinas: qué son y cómo predecirlas

Cada año que pasa las sequías se producen con más frecuencia, severidad y de manera más súbita, lo que ha dado lugar a un nuevo fenómeno conocido como sequías repentinas. Ahora, no obstante, un equipo de científicos ha averiguado como predecirlas.

Campo agrietado por la escasez de agua

Campo agrietado por la escasez de agua

Foto: AP

La sequía es un fenómeno que cada vez se produce con más frecuencia y severidad, y que tiene lugar en todas las regiones del mundo con efectos especialmente dañinos para los recursos hídricos y la agricultura.

En base a su alcance e impacto, las sequías a menudo se clasifican en 3 clases: la sequía meteorológica sería aquella en la que se produce una escasez continuada de las precipitaciones; la sequía hidrológica, sería aquella relacionada con la merma de los caudales y reservas de los volúmenes de agua embalsados por debajo de lo normal; y la sequía agrícola, en tercer lugar, podría definirse como un déficit de agua en la zona radicular de los cultivos, es decir, la parte del suelo donde estos obtienen el agua que necesitan.

Así, en el imaginario colectivo, la sequía es un proceso que resulta de todas las anomalías en la precipitación y acumulación de agua que dan lugar a una escasez prolongada del preciado líquido. Sin embargo, desde hace una década, los expertos en la materia vienen empleando un nuevo término para definir un nuevo tipo de sequía de inicio rápido y acusada intensidad causada por el aumento del calor y la disminución de las precipitaciones: la llamada sequía repentina.

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La mayoría de las sequías repentinas presentan una rápida disminución de la humedad del suelo y, por lo tanto, pueden clasificarse como sequías agrícolas. Una sequía repentina típica tarda de 5 a 30 días en desarrollarse y suelen tener efectos devastadores, sobre todo para el sector agrícola. Así, debido a su inicio rápido y su acelerada intensificación a menudo toman desprevenidos tanto a los agricultores como a los autoridades encargadas de la gestión de las masas forestales, quienes en estos casos no cuentan ni con los recursos ni con el tiempo de reacción suficiente para paliar sus efectos.

Ahora, no obstante, un equipo de científicos dirigido por el investigador de la Universidad de Connecticut, Koushan Mohammadi, acaba de desarrollar un nuevo método para ayudar a gestionar y prevenir de manera proactiva los efectos devastadores de la sequía repentina. Los pormenores de su trabajo se detallan en un artículo que bajo el título Flash drought early warning based on the trajectory of solar-induced chlorophyll fluorescence se pública esta semana en la revista PNAS.

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En los últimos años se han propuesto múltiples enfoques para detectar o identificar las sequías repentinas basados ​​en una amplia variedad de variables que reflejan el estado de los recursos hídricos en la agricultura y los ecosistemas naturales, entre los que se incluyen la temperatura, la precipitación, la humedad del suelo, la evapotranspiración, el índice de vegetación o la productividad primaria bruta, entre otros. En su caso, para desarrollar una estrategia para predecir el inicio de las sequías repentinas, Mohammadi y sus colegas estudiaron la fluorescencia de clorofila inducida por la energía solar (SIF) una medida de la fotosíntesis de las plantas que varía en función de los cambios en las condiciones ambientales, como la luz solar o la disponibilidad de agua, y que actualmente se emplea para evaluar la gravedad de una sequia.

"El SIF varía según las condiciones fisiológicas y bioquímicas de la planta y responde rápidamente cuando las plantas sufren estrés por sequía, lo que lo hace muy relevante para el monitoreo de sequías repentinas" explican los autores. "Proponemos un sistema de alerta temprana de sequía repentina basado en aumentos inusualmente lentos o disminuciones inusualmente rápidas del este indicador, el cual proporciona un tiempo de anticipación de 2 semanas a 2 meses para el inicio de la sequía repentina y varias semanas para la recuperación de esta", continúan. Por tanto, este nuevo método tiene un gran potencial a la hora de desarrollar un sistema de alerta temprana global para la agricultura que ayude a proteger la seguridad alimentaria humana, especialmente en regiones donde otros índices de sequía están limitados por la escasez de datos hidrometeorológicos.

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