Secuenciado el primer genoma completo de un pompeyano

Un equipo de científicos acaba de secuenciar con éxito el genoma de un individuo que murió en la erupción del monte Vesubio del año 79 y que sepultó completamente la ciudad de Pompeya. El hallazgo, un nuevo éxito bioarqueológico, supone una innovadora forma de reconstruir la historia de los pobladores de esta ciudad romana.

Los dos individuos encontrados en la sala 9 de la Casa del Artesano, en Pompeya

Los dos individuos encontrados en la sala 9 de la Casa del Artesano, en Pompeya

Foto: Notizie degli Scavi di Antichità, 1934, p. 286, fig. 10.

Pompeya es uno de los 54 lugares designados como Patrimonio Mundial de la UNESCO en Italia. Fue una floreciente ciudad portuaria de la época imperial romana ubicada al sur de Nápoles, en el centro del país de la bota. Hasta que fue completamente destruida y enterrada por las cenizas de la erupción del Monte Vesubio, en el año 79.

Según Gaius Plinius Caecilius Secundus, más conocido como Plinio el Joven, la erupción del Vesubio tuvo lugar alrededor de la 1 del mediodía del 24 de agosto y fue visible a más de 40 kilómetros de distancia. Más de 2.000 personas murieron como consecuencia directa de la erupción, la más mortífera de la historia de Europa. Sin embargo, nuevas dataciones han puesto en duda esta fecha exacta.

Varios edificios excepcionalmente bien conservados en Pompeya, como la Casa del Cirujano, la Casa del Fauno y la Casa de los Amantes Castos, sugieren que Pompeya fue probablemente un lugar de vacaciones para los romanos con recursos. Sin embargo, Pompeya también fue una ciudad importante para el comercio y los negocios, con una población que oscilaba entre los 6.400 y los 20.000 habitantes.

A pesar de la continua e intensa investigación científica que se lleva realizando en Pompeya desde el siglo XIX, hasta el día de hoy realizar estudios tanto bioarqueológicos como genéticos a partir de restos humanos pompeyanos ha sido siempre un desafío debido a que la exposición a las altas temperaturas destruye efectivamente la matriz ósea, alterando la estructura de la bioapatita y disminuyendo la calidad y cantidad de ADN recuperable. Sin embargo, ahora, un equipo de científicos acaba de secuenciar con éxito el primer genoma de un habitante de Pompeya que murió tras la erupción del volcán. Los resultados se presentan esta semana en un estudio publicado en la revista Scientific Reports bajo el título Bioarchaeological and palaeogenomic portrait of two Pompeians that died during the eruption of Vesuvius in 79 AD.

Retrato genético de un pompeyano

Antes del logro del equipo del Gabriele Scorrano, profesor de geogenética de la Universidad de Copenhagen y autor principal del estudio, solo se habían secuenciado tramos cortos de ADN mitocondrial de restos humanos y animales de Pompeya. Así, para secuenciar el primer genoma humano completo de un pompeyano, el investigador y su equipo examinaron los restos de dos individuos que fueron encontrados en la Casa del Artesano de Pompeya y extrajeron su ADN.

La forma, estructura y longitud de los esqueletos indicaban que uno de los conjuntos de restos pertenecía a un hombre de entre 35 y 40 años en el momento de su muerte, y el otro a una mujer de más de 50 años. Aunque los autores pudieron extraer y secuenciar el ADN de ambos individuos, solo pudieron secuenciar el genoma completo de los restos del hombre.

Las comparaciones del ADN del hombre con el obtenido de otros 1.030 individuos antiguos y 471 modernos de Eurasia occidental sugirieron que este compartía la mayoría de las similitudes con los italianos modernos y otros individuos que vivieron en Italia durante la era imperial romana. Sin embargo, los análisis del ADN mitocondrial y del cromosoma Y también identificaron grupos de genes que se encuentran comúnmente en los habitantes de la isla de Cerdeña, lo que sugiere altos niveles de diversidad genética en toda la península italiana durante esta época.

Lesiones en las vértebras y tuberculosis

Análisis adicionales del esqueleto y el ADN también permitieron identificar lesiones en una de las vértebras y secuencias de ADN que se encuentran comúnmente en Mycobacterium, el grupo de bacterias al que pertenece la causante de la tuberculosis, Mycobacterium tuberculosis, lo que sugiere que el individuo pudo haber estado afectado por tuberculosis antes de su muerte.

Los autores especulan que esta recuperación de ADN ha sido posible gracias a que los materiales piroclásticos liberados durante la erupción podrían haber brindado protección contra los factores ambientales que degradan el ADN, como el oxígeno atmosférico, y declaran que sus hallazgos proporcionan una base para promover un análisis paleogenético intensivo y extenso con el fin de reconstruir la historia genética de la población de Pompeya, un yacimiento arqueológico único.

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