El secreto de la longevidad de la tortugas

Las teorías evolutivas sobre el envejecimiento explican que todos los organismos vivos se deterioran con la edad y acaban muriendo. Pero ahora, la revista científica Science ha publicado dos estudios que muestran que ciertas especies animales, como las tortugas, pueden hacer gala de una senescencia más lenta o incluso inexistente.

Imagen de una tortuga de las islas Galápagos, en Ecuador.

Foto: iStock

Es universalmente aceptado (aunque sea a regañadientes) que los organismos vivos de la Tierra envejecen y mueren. Aunque no todos ellos siguen el mismo patrón de deterioro que los conduce hasta la vejez y, finalmente, a la muerte. Este proceso, conocido como senescencia, puede que para algunos no sea un destino ineludible a pesar de todo. Y es que hace unos meses saltaba una sorprendente noticia: una tortuga gigante de las Seychelles, llamada Jonathan, era el ser vivo más longevo del planeta, con una edad de nada menos que ¡190 años! Jonathan nació alrededor de 1832, y, aunque nos provoque vértigo pensarlo, el suyo no es un caso único. Se sabe que algunas especies de tortugas y otros animales de sangre fría tienen una vida extraordinariamente larga. Pero ¿por qué viven tanto estos animales? ¿cómo funciona su proceso de envejecimiento? ¿en qué se diferencia del nuestro?

Para profundizar en tan apasionante tema e intentar arrojar algo de luz sobre él acaban de publicarse dos interesantes estudios en la revista Science que muestran que muchas tortugas con vidas excepcionalmente largas (algunas de ellas pueden superar los 100 años) han hallado la manera de "ralentizar" o incluso desactivar por completo el deterioro causado por el tiempo. El primero de ellos lo ha llevado a cabo un equipo de la Universidad del Sur de Dinamarca (SDU), que ha estudiado 52 especies de tortugas, acuáticas y terrestres, que viven en zoológicos y acuarios de todo el mundo, y ha logrado descubrir que estos animales pueden mantenerse jóvenes durante más tiempo si sus condiciones ambientales mejoran, algo que, a priori, es completamente imposible para el ser humano. "Por lo general las teorías evolutivas sobre el envejecimiento se han realizado sobre mamíferos. Por eso se ha podido comprobar que este proceso existe tanto en estos como en las aves, pero no siempre se ha confirmado en reptiles y anfibios, que tienen ciclos de vida y estrategias de supervivencia muy diferentes", explica Fernando Colchero, uno de los autores del estudio.

¿Puede el ser humano vivir para siempre?

El segundo estudio, dirigido por las universidades Penn State y Northeastern Illinois, ha reunido a un equipo internacional formado por 114 científicos (entre ellos algunos españoles) que han llevado a cabo una investigación sobre reptiles y anfibios de 77 especies distintas que viven en libertad en más de 100 poblaciones alrededor de todo el mundo. "Si conseguimos entender qué permite que algunos animales envejezcan más lentamente podremos comprender mejor el envejecimiento en los humanos, así como definir estrategias de conservación para reptiles y anfibios, muchos de los cuales están amenazados o en peligro de extinción", explica David Miller, de la Universidad Penn State y autor principal del estudio.

El segundo estudio, dirigido por las universidades Penn State y Northeastern Illinois, ha reunido a un equipo internacional, entre ellos algunos españoles.

Primer plano de una tortuga de patas rojas, muy común en los bosques brasileños.

Foto: iStock

El objetivo final de esta segunda investigación ha sido estudiar la diferencia entre el envejecimiento y la longevidad de losectotermos (animales de sangre fría), como los reptiles y la mayoría de los peces, y los endotemos (animales de sangre caliente) que viven en libertad. En los animales ectotermos, la temperatura corporal varía según la externa (ambiental), mientras que los endotermos, como los humanos y todos los demás mamíferos, generan internamente su propio calor de manera que regulan su temperatura corporal independientemente de cuál sea la temperatura ambiente.

Una tortuga verde nadando por el océano Pacífico.

Foto: iStock

Pero ¿realmente hay seres en nuestro planeta que pueden vivir para siempre? Eso, sencillamente, no es posible. Hay que tener en cuenta que el hecho de que algunos animales muestren una senectud insignificante no significa que sean inmortales: su riesgo de muerte no aumenta con la edad, pero sigue siendo mayor que cero. "Aunque al encontrarse en zoológicos y acuarios estos animales no están expuestos a ciertas causas de muerte potenciales, todos ellos morirán en algún momento debido a causas inevitables, como enfermedades", recalca Fernando Colchero. Todo ello suscita una inevitable pregunta: sabiendo que existen animales, como las tortugas, que pueden "alargar" su vida, ¿podemos aprender algo de ellos para intentar "ralentizar" el envejecimiento humano? Según Colchero, no, al menos de manera directa. "Aunque sí podemos mejorar las teorías sobre la evolución del envejecimiento que se han estudiado hasta la fecha tanto en mamíferos como en aves".

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