La meteorología no solo es impredecible, sino también mutable a lo largo del tiempo. Esa naturaleza sumada al evidente cambio climático, que se aceleró especialmente entre 2015 y 2019, según la Organización de las Naciones Unidas, hace que se den fenómenos sin precedentes en muchos puntos del planeta, como la tormenta Daniel que recientemente ha causado estragos en Grecia y, sobre todo, en Libia.

Tan bruscos son los cambios, que nuestro léxico ha tenido que adaptarse en tiempo récord a nuevos eventos que, como no existían, no tenían nombre. Y de esta lógica surge el término medicán, una palabra relativamente nueva que proviene de la voz inglesa 'medicane' y que fusiona Mediterráneo y huracán. Algo aparentemente incompatible si tenemos en cuenta que los huracanes, por definición, son ciclones que se producen en el trópico.

No fue hasta el 2022 cuando el Boletín de la Asociación Americana de Meteorología publicó un análisis sobre Ianos, un ciclón que tocó tierra en Grecia en 2020, y lo categorizó, por primera vez, como un medicán: "el más intenso jamás registrado en el Mediterráneo", mencionan los investigadores en el informe. 

¿Cómo se forma un 'medicane'?

El medicán es un ciclón con características similares a los huracanes atlánticos, aunque más pequeños. El Mediterráneo es un enclave peculiar, y, por lo general, la influencia de distintas circulaciones a gran escala, como las que provienen de latitudes medias o subtropicales, hace que este mar tenga la capacidad natural de rejuvenecer a los ciclones que provienen de otras regiones, especialmente del Atlántico Norte.

La meteoróloga Mar Gómez explica para National Geographic que los medicanes son "un tipo de bajas o ciclones en superficie cuya apariencia visual y mecanismo interno de funcionamiento es muy similar al de un ciclón tropical, pero sin que su origen sea en latitudes tropicales". Y de acuerdo con esto, la Aemet menciona que es posible identificar visualmente su formación porque presenta una estructura nubosa, con forma de espiral ciclónica, y con una zona central sin nubes conocida en los ciclones tropicales como "ojo". 

"El aire frío en altura en contraste con el mar cálido es uno de los ingredientes necesarios para la formación de un medicán".

En cuanto a las variables que propician su creación, no son muy distintas a las que ya conocemos con respecto a los huracanes del Caribe. En este caso, la temperatura del mar Mediterráneo, que ha alcanzado un nuevo récord en 2023 con una cifra de 28,4ºC, presenta un dato crucial para entender por qué se produce este fenómeno: "El aire frío en altura en contraste con el mar cálido es uno de los ingredientes necesarios para su formación", apunta Gómez.

Esta condición puede generar fuertes vientos alrededor del centro de la borrasca y de forma cada vez más simétrica, y con ello resultar en la típica imagen satelital -en menor escala- de un ciclón tropical, como se puede observar en el caso de Daniel, que adquirió las características de 'medicane' temporalmente pero llegó más tarde a Libia como un ciclón o borrasca intensa.

¿Es posible predecir los medicanes?

Como bien sabemos, uno de los grandes retos de la meteorología es lidiar con la impredecibilidad. Sin embargo, en las últimas décadas, la sofisticación de los modelos numéricos ha hecho que las predicciones sean cada vez más precisas y que sea posible realizar seguimientos a tiempo real de fenómenos como los medicanes. Todo ello, con el objetivo de evitar que tengan consecuencias ambientales, económicas y sociales devastadoras.

En el caso de la Aemet, los expertos han desarrollado un sistema que permite identificar un campo de baja presión al nivel del mar y seguir su trayectoria asumiendo un desplazamiento hipotético dirigido por el viento. Con esto, en la actualidad es posible conocer casi con exactitud hacia dónde pueden trasladarse los potenciales ciclones, aunque eso no significa que los servicios meteorológicos puedan actuar -más allá de los avisos a la población- para disipar estos fenómenos atmosféricos. 

inundacion
Cordon Press

Zona afectada por las inundaciones en Derna, Libia.

En cuanto a la tormenta Daniel en Libia, la escasez de inversión en infraestructuras preparadas para superar fuertes temporales es lo que ha hecho que las consecuencias hayan sido catastróficas. Y en esa línea, este evento recuerda la evidencia de que, a causa del calentamiento global, los huracanes en el Mediterráneo serán cada vez menos frecuentes, pero más devastadores, de acuerdo con una investigación liderada por el meteorólogo de la Aemet, Juan José González Alemán.

Así pues, con este nuevo fenómeno sobre la mesa de los meteorólogos y con la idea totalmente asentada de que la emisión de gases de efecto invernadero está avivando el calentamiento global, la comunidad científica continúa trabajando para indagar en la relación causal entre el cambio climático y el surgimiento de eventos meteorológicos adversos y extremos. Porque, en el caso de las predicciones para el Mediterráneo -un lugar poco habituado a los huracanes-, no solo será necesario añadir nuevos términos al diccionario, sino también nuevas prioridades en la agenda.