A principios del siglo XX, una oleada de exploradores norteamericanos y europeos se aventuraron a adentrarse por primera vez en las tierras inhóspitas del Polo Norte. Los viajeros tuvieron que enfrentarse a toda clase de adversidades, incluida una que, de no haber solucionado a tiempo, podría haberles costado la vida: la desnutrición.

La constante ingesta de carne magra cazada (conejo, la mayoría de las veces) y la falta de otras fuentes de nutrientes en el ambiente seco y frío del territorio de los inuit Caribou les provocó una forma aguda de desnutrición conocida hoy como “inanición del conejo” o “mal de caribú”. Los principales síntomas que sufrieron fueron el dolor de cabeza, la presión arterial y el ritmo cardíaco bajos, la fatiga, la diarrea y la sensación de hambre constante.

Los exploradores consiguieron sobreponerse a esa situación adaptándose a las costumbres alimenticias de los inuit, pero ¿qué fue exactamente lo que les provocó aquella desnutrición? ¿Por qué la carne no podía saciar sus ganas de comer?

Comida
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Llevar una dieta equilibrada que incluya fruta y verdura es imprescindible para mantener un buen estado de salud.

dieta equilibrada: la clave para tener una buena salud

La respuesta es sencilla: nuestro cuerpo necesita una dieta variada y equilibrada para funcionar y, por lo tanto, comer únicamente carne no es suficiente para mantener un buen estado de salud. Necesitamos un total de 13 vitaminas para sobrevivir y la carne no nos aporta ni vitamina C, ni vitamina E, ni folato, ni fibra, ni otros nutrientes propios de frutas, verduras y legumbres.

La fibra es esencial para la digestión y afecta incluso al sistema inmune. La vitamina C es antioxidante y, entre otras cosas, se necesita para el crecimiento y la reparación de los tejidos del cuerpo. Los humanos somos uno de los pocos animales que no producen vitamina C, por eso debemos comer frutas y verduras para conseguirla.

Por otro lado, la carne tampoco contiene las grasas y aceites que aportan grasa y calorías a nuestro cuerpo y, sin estos, el organismo empieza a quemar grasa y proteínas esenciales para nosotros, cosa que puede alterar nuestra salud.

A diferencia de la dieta vegana que, pese a no incluir alimentos de origen animal, abarca todos los nutrientes necesarios para el buen funcionamiento del cuerpo, la dieta exclusivamente carnívora no es suficiente. Por eso, comer únicamente carne no es una opción adecuada para sobrevivir.