Las plumas primitivas de los pterosaurios ya exhibían colores exuberantes

Según un nuevo estudio publicado en Nature, algunos pterosaurios exhibieron plumas con pigmentación variada que empleaban tanto para la termorregulación como para la exhibición. Los hallazgos proporcionan nueva información sobre la historia evolutiva temprana de las plumas.

Representación artística de Tupandactylus imperator

Representación artística de Tupandactylus imperator

Foto: Bob Nicholls

Es conocido desde hace tiempo que los pterosaurios poseían pelajes esponjosos conformados por una fibras similares a pelos llamadas picnofibras. Sin embargo, también desde hace tiempo ha existido el debate de si estas estructuras fueron o no verdaderas plumas. Así, por ejemplo, tejidos blandos notablemente bien conservados en los fósiles del Mesozoico han proporcionado a los científicos una gran información sobre la evolución de las plumas. Ahora, no obstante, el nuevo descubrimiento de plumas ramificadas en pterosaurios sugiere que las plumas se originaron en un antepasado común de pterosaurios y los dinosaurios, en el Triásico temprano.

O al menos eso es lo que se desprende de un nuevo estudio publicado en la revista Nature bajo el título Pterosaur melanosomes support signalling functions for early feathers. En él, el equipo dirigido por Maria McNamara y Aude Cincotta, del Real Instituto Belga de Ciencias Naturales, analizaron el cráneo parcial de Tupandactylus imperator, un pterosaurio del Cretácico Inferior de Brasil que vivió hace aproximadamente 113 millones de años. Los investigadores observaron dos tipos de plumas en la cresta craneal del animal con dos tipos de estructuras diferentes: unas monofilamentosas, más pequeños y no ramificados, y otras ramificadas y más grandes que se parecen más a las plumas de las aves modernas.

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El equipo pudo examinar en el tejido blando bien conservado algunos de los detalles más sutiles de unas estructuras productoras de pigmento conocidas como melanosomas. De este modo, identificaron diferentes tipos de melanosomas, tanto en las plumas como en la piel de Tupandactylus imperator, una característica que únicamente se había observado con anterioridad en los dinosaurios terópodos y las aves existentes.

Melanosomas de pterosaurio observadas por micrografías electrónicas de barrido

Melanosomas de pterosaurio observadas por micrografías electrónicas de barrido

a–c: Melanosomas alargados de monofilamentos.

d–f: Melanosomas ovoides de las plumas ramificadas.

g–i: Melanosomas ovoides de la cresta.

Foto: Cincotta et al. / Nature

Esto sugiere que los melanosomas proporcionaron color a las plumas tal como lo sucede en las aves en la actualidad, lo que también indica que aunque es posible que los pterosurios no hubieran empleado estas plumas para volar, las hubieran estado utilizando como una forma de comunicación visual, así como para la regulación de la temperatura corporal. También que los mecanismos genéticos que sustentan el color de las plumas, ya existían en los primeros reptiles que habitaron en Medio Oriente durante el Triásico Tardío, entre hace 247 y 201 millones de años.

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