El orden del consumo de alcohol no cambia la resaca

Un estudio científico ha demostrado que el orden con el que consumamos bebidas alcohólicas no alterará nuestra resaca

¿Cerveza antes que el vino? ¿Vino y después cerveza? Han demostrado que el orden en que consumas el alcohol no cambia la resaca

¿Cerveza antes que el vino? ¿Vino y después cerveza? Han demostrado que el orden en que consumas el alcohol no cambia la resaca

Foto: AGE

¿Cerveza antes que el vino? ¿Vino y después cerveza? Han demostrado que el orden en que consumas el alcohol no cambia la resaca

“Después de la cerveza el vino es divino, después del vino la cerveza da dolor de cabeza”, reza el refrán popular. Pues bien, según un nuevo estudio realizado por investigadores de la universidad Witten/Herdecke de Alemania y la universidad de Cambridge, en Reino Unido, publicado recientemente en la revista American Journal of Clinical Nutrition, da igual el orden el que lo tomes, seguirás teniendo la misma resaca.

La resaca, también conocida como veisalgia, es esa sensación de malestar general producido como consecuencia del consumo excesivo del alcohol. Sus síntomas más conocidos son la cefalea, alteraciones gástricas (como vómitos o diarrea), y la sed intensa, producida como consecuencia de la deshidratación provocada por el alcohol.

El estudio se realizó entre 90 voluntarios de 19 a 39 años

Para demostrar los efectos de la resaca los investigadores reclutaron a 90 voluntarios de 19 a 39 años y los dividieron en tres grupos: el primero tomó dos pintas y media de cerveza seguidas de cuatro vasos de vino, el segundo ingirió la misma cantidad pero en orden inverso, y el tercero grupo de control ingirió solo cerveza o solo vino. Una semana más tardes, los participantes del primer y segundo grupo intercambiaron el orden en el que habían consumido las bebidas.

El mismo día del experimento preguntaron a los participantes que valorasen su estado de malestar en una escala del 0 al 10. Antes de irse a dormir, recibían una cantidad determinada de agua fresca en función de su peso, y pasaban la noche bajo supervisión médica.

Al día siguiente, se preguntaba a cada sujeto de estudio que valorase la resaca en una escala del 0 al 56, basado en factores como, el dolor de cabeza, los mareos, las náuseas, la pérdida de apetito o el dolor de estómago.

Conclusiones del estudio sobre la resaca

Los investigadores concluyeron que ninguno de los tres grupos presentaba diferencias relevantes en cuanto a la la puntuación de la resaca en función del orden el que habían consumido las bebidas alcohólicas. La única conclusión a la que llegaron es que las mujeres tendían a presentar mayores niveles de resaca en todos los grupos. Ni los análisis de sangre y orina, ni indicadores como la edad, el sexo, la masa corporal o la frecuencia con la que consumían alcohol o padecían de resaca parecían influir en los resultados final del experimento.

La conclusión, según los investigadores, sería más bien lógica. El nivel de resaca dependerá básicamente de la cantidad de alcohol que hayamos consumido, y de cómo lo toleremos, independientemente del orden el que los hayamos tomado. La resaca, de hecho, está más relacionada con la los ingredientes asociados a las bebidas alcohólicas, como colorantes o saborizantes, que con el alcohol en sí mismo, aunque este último ayuda a aumentar esa sensación de malestar, debido a la deshidratación que provoca en nuestro organismo.

La resaca dependerá de la cantidad de alcohol consumid, y de cómo lo toleremos, independientemente del orden el que los hayamos tomado

Pero no todo es malo en la resaca. Según manifestaba el doctor Kai Hensel, fellow de la universidad de Cambridge y coautor del estudio, en una nota de prensa publicada por la universidad de Cambridge “tenemos que pensar que tiene un beneficio importante para nuestra salud, pues es una alarma que viene alertándonos a los humanos a lo largo de la historia sobre la necesidad de que cambiemos nuestro comportamiento. En otras palabras, -aclara- es una forma de ayudarnos a aprender de nuestros errores". Ojalá eso nos sirva para, como mínimo, moderar el consumo excesivo de alcohol, una sustancia que no solo nos embriaga, también aumenta el riesgo de padecer ciertos tipos de cáncer. Si bebes, mejor hazlo con moderación. ¡Chinchín!

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