Occidente influyó en la creación de grandes imperios de Mongolia

Un nuevo estudio genético ha demostrado la influencia genética y los cambios sociopolíticos y culturales que recibieron los grandes imperios de la estepa euroasiática, como los xiongnu o el imperio mongol. Los expertos han llegado a esa conclusión después de analizar el genoma de 214 individuos de más de 6.000 años de diferencia.

Antiguo cementerio de la edad del bronce

Antiguo cementerio de la edad del bronce

Vista de un cementerio de la edad de bronce en el yacimiento arqueológico de Bayan Nuur, en los monte Khangai, en el centro de Mongolia.

Foto: William Taylor

El pueblo nómada de los xiongnu, surgido en el siglo III a.C, llegó a ocupar un vasto territorio a lo largo la estepa euroasiática y se diseminó a lo largo del territorio que actualmente corresponde a Mongolia. Unos diez siglos después, el imperio Mongol, fundado por Gengis Kan en el siglo XIII, se extendió mucho más lejos: llegó hasta la península de Corea por el este y llegó hasta el mismo Danubio por el oeste. Uno y otro imperio comparten, según un estudio reciente publicado en la revistaCell, una importante influencia genética procedente de pobladores llegados de occidente. La investigación ha llegado a esta conclusión después de recopilar y analizar restos óseos de 214 fósiles de un período que abarca unos 6.000 años, lo que lo convierte en uno de los estudios más importantes jamás realizados en esta región durante un período tan extenso.

Hasta ahora, la extensión de los imperios xiongnu (209. a. C- 98 a.C) y mongol (1206-1368 d.C), tuvieron un impacto muy relevante en las características demográficas y sociopolíticas de Eurasia, aunque, debido a la ausencia de estudios a gran escala, los orígenes y las interacciones de estas poblaciones todavía seguían siendo desconocidas. Ahora, esta nueva investigación documenta todos aquellos cambios genéticos, políticos y culturales que influyeron en la formación de los imperios históricos de la estepa euroasiática oriental.

Para elaborar un seguimiento sobre los flujos migratorios que influyeron en estos pueblos, un equipo multidisciplinar de investigadores del Instituto Max Planck para la Ciencia de la Historia Humana (MPI-SHH), la Universidad Nacional de Mongolia e instituciones asociadas en Mongolia, Rusia, Corea y los Estados Unidos elaboraron un completo seguimiento del linaje de esos 214 individuos datados de un largo período, concretamente entre el año 4600 a.C y el 1400 d.C..

Piedra de ciervo inclinada colocada frente a docenas de pequeños montículos de piedra en cuyo interior se enterraron caballos sacrificados según un antiguo ritual.

Piedra de ciervo inclinada colocada frente a docenas de pequeños montículos de piedra en cuyo interior se enterraron caballos sacrificados según un antiguo ritual.

William Taylor

Pastores llegados del oeste

La estepa euroasiática oriental estuvo poblada durante años por cazadores-recolectores descendientes de los ancestros que antaño poblaban el noreste asiático y el norte de Eurasia. Sin embargo, alrededor del año 3.000 a.C se produjo un cambio brusco, pues la expansión de los cultura afanásievo de las montañas del Altai, cuyos orígenes se remontan a los pastores nómadas de la la cultura de Yamnaya, que ocupaban la región del Mar Negro, a más de 3.000 kilómetros al oeste.

Estas poblaciones, según se deduce en el estudio, dejaron poco impacto genético, pero tuvieron un efecto cultural descomunal que provocó que los habitantes de la estepa practicaran el pastoreo a finales de la edad del bronce.

Aislamiento geográfico

Pero eso no es todo. Analizando el acervo genético de las poblaciones estudiadas, los investigadores dedujeron que las poblaciones del oeste, del norte y del centro sur de la actual Mongolia acabaron formando tres conjuntos genéticos estructurados y diferenciados geográficamente. No se mezclaron durante más de un milenio, hasta que el aumento de la movilidad, presumiblemente debido al aumento de las poblaciones que se desplazaban a caballo, empezaron a romper ese aislamiento. Casualmente, el surgimiento de los xiongnu, el primer imperio nómada de toda Asia, es contemporáneo a este episodio, lo que sugiere que podría estar relacionado con la migración de poblaciones venidas del oeste.

“Más que un simple recambio o reemplazo genético, el surgimiento de los xiongnu está relacionado con la mezcla repentina de poblaciones distintas que habían estado separadas genéticamente durante milenios. Como resultado, los xiongnu de Mongolia muestran un nivel espectacular de diversidad genética que también está presente en gran parte de Eurasia ”, explica Choongwon Jeong, autor principal del estudio y profesor de Ciencias Biológicas en la Universidad Nacional de Seúl.

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Fotografías

El resurgimiento del imperio

Mil años más tarde del surgimiento de este imperio estepario, los pobladores del Imperio mongol, uno de los mayores de la historia, mostraron un marcado aumento en la ascendencia marcadores procedentes del este de Eurasia, en comparación con los pueblos anteriores. Además, según descubrieron los expertos, contaban con una ausencia casi total de marcadores genéticos de los antiguos cazadores recolectores de la región, que había estado presente hasta la fecha. Hacia el final de la época del Imperio mongol, la composición genética de la Estepa oriental había cambiado drásticamente, estabilizándose finalmente en el perfil genético observado entre los mongoles actuales.

"Nuestro estudio de la antigua Mongolia revela no solo las primeras contribuciones genéticas de las poblaciones de la estepa occidental, sino también un marcado cambio genético hacia la ascendencia procedente de Eurasia occidental durante el Imperio mongol. La región tiene una historia genética notablemente dinámica, y el ADN antiguo está comenzando a revelar la complejidad de los eventos poblacionales que han dado forma a la estepa euroasiática ”, dice Ke Wang, coautor del estudio y estudiante de doctorado en el MPI-SHH.

La reconstrucción de una historia genética de 6.000 años de Mongolia ha tenido un efecto transformador en nuestra comprensión de la arqueología de la región. No solo ha respondido antiguas preguntas. Además, ha planteado nuevas cuestiones y desvelado algunas sorpresas”, apunta por su parte otra de las firmantes del estudio, la antropóloga Erdene Myanmar.

Y es que, a pesar de los miles de años transcurridos, gran parte de los pasajes que componen la historia de los pueblos que dominaron las vastas estepas asiáticas está todavía por descubrir.

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