Una nueva generación de mascarillas más sostenibles

Las mascarillas juegan un papel clave en la protección contra la COVID-19, pero es necesario hacer un mayor esfuerzo para resolver los crecientes problemas ambientales producidos por su utilización masiva.

La mascarilla protege a los trabajadores de la salud y a las personas que pueden estar expuestos a virus

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Foto: iStock

Tras la irrupción de la nueva variante ómicron se produjo un crecimiento exponencial de contagios. En este contexto, gobiernos de todo el mundo han hecho obligatorio el uso de mascarillas en lugares públicos. Todo ello, siguiendo las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

En este escenario de uso generalizado de la mascarilla, investigadores de todo el mundo están trabajando para poder desarrollar nuevas mascarillas antimicrobianas. El objetivo es que sean autoesterilizables, reutilizables y capaces, además, de biodegradarse en un tiempo adecuado. Así proporcionarían una solución sostenible con el medio ambiente.

Recubrimientos antimicrobianos

Los materiales o recubrimientos antimicrobianos funcionan como agentes biocidas que pueden eliminar e inhibir el crecimiento de microorganismos en las superficies. De esta manera, podrían prevenir la transmisión de patógenos.

Estos materiales y recubrimiento biocidas deben ser seguros y no producir efectos nocivos a los consumidores. Las tecnologías modernas, junto con los avances de la ciencia y la ingeniería de materiales, han conseguido aumentar la efectividad de los materiales biocidas.

En resumen, las mascarillas antimicrobianas de nueva generación serán herramientas importantes para prevenir infecciones virales y de otros microorganismos como las bacterias multirresistentes. Estas últimas, según la OMS, se estima que podrían producir mayor cantidad de fallecimientos que otras enfermedades como el cáncer en el año 2050 si no se toman medidas eficaces hasta entonces.

Estas mascarillas antimicrobianas proporcionan una protección superior al usuario y reducen la generación de residuos infecciosos. En el progreso hacia el desarrollo de estas mascarillas ha contribuido significativamente las nuevas tecnologías de materiales biocidas que se están implementando en una amplia gama de aplicaciones. Incluida la producción de otros equipamientos protectores como las pantallas faciales, gafas, guantes, ropa, etc.

Sin embargo, hay que reconocer que es necesario hacer un mayor esfuerzo para resolver los crecientes problemas ambientales producidos por la utilización masiva de mascarillas faciales no reutilizables.

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*Juan Andrés Bort es Catedrático de Química-Física en la Universitat Jaume I; Alba Cano Vicent es estudiante predoctoral y técnico de investigación en la Universidad Católica de Valencia; Alberto Tuñón Molina es estudiante predoctoral y técnico de investigación en la Universidad Católica de Valencia; Amanda Gouveia es investigadora postdoctoral en la Universitat Jaume I; Ángel Serrano Aroca es Profesor de Biotecnología en la Universidad Católica de Valencia; Camila Cristina de Foggi es Profesora adjunta en la Universidade Federal do Rio Grande do Sul; Ivo Mateus Pinatti es Post-doctorate in Science en la University of São Paulo State y Miguel Martí Jiménez es Profesor de Microbiología en la Universidad Católica de Valencia. Este artículo se publicó originalmente en The Conversation y se publica aquí bajo una licencia de Creative Commons.