Los motivos por los que el frío ayuda a propagar los virus del resfriado

Congestión nasal, dolor de cabeza, estornudos, fiebre baja... ¿te suenan estos síntomas? Probablemente no se trate del temido coronavirus, sino de un resfriado común. De hecho, con la llegada del invierno se multiplican las personas que acaban constipadas. El resfriado común está causado por un cóctel de virus de incidencia estacional que se desenvuelven mejor con las bajas temperaturas. ¿Por qué prefieren el frío? ¿Qué sucede en nuestro sistema inmunitario cuando bajan las temperaturas?

Más casos de resfriado

Más casos de resfriado

La llegada del frío invierno y las bajas temperaturas favorecen la proliferación de los resfriados.

Foto: Istock

Con la llegada del invierno proliferan los casos de gripes y resfriados, dos enfermedades que suelen relacionarse siempre con las bajas temperaturas. Pero, ¿por qué los virus respiratorios parecen desenvolverse mejor cuando baja el mercurio?

Tanto el resfriado como la gripe son infecciones causadas por virus. En el caso de la gripe, provocada por el género Influenzavirus; en el caso de los virus del resfriado, causados por un cóctel de patógenos, entre los cuales se encuentra los rinovirus (virus nasales, los más abundantes) el virus sincitial (VSR), el virus de la parainfluenza, algunos adenovirus y algunos coronavirus [entre ellos el 229E NL63 (alfacoronavirus) OC43 y HKU1 (betacoronavirus)].

Cóctel de virus

Los rinovirus (virus de la nariz) cuentan con más de un centenar de serotipos o variedades. Y la temperatura es un factor esencial para su replicación. Exactamente la temperatura óptima para se sitúa entre 33 y 35 ºC que, casualmente, se corresponde con la que encontramos en las fosas nasales y en las vías respiratorias superiores, justo el lugar donde atacan estos patógenos. Se trata de un virus de distribución universal que ataca desde la infancia hasta la edad adulta. Se calcula que, de promedio, los pequeños sufren entre 4 y 8 resfriados cada año, mientras que los adultos sufren entre 2 y 3 episodios anuales. Sin embargo, aunque todos hemos pasado alguna vez un resfriado, no todo el mundo presenta la misma inmunidad. La población más afectada son los más pequeños y los mayores. Los primeros, debido a que su sistema inmunitario está menos desarrollado. Los últimos, precisamente por lo contrario: sus defensas están debilitadas por el paso del tiempo.

Otros tipos de virus que causan resfriados dentro de este cóctel vírico son los coronavirus. Igual que sus congéneres más famosos, como el SARS CoV-2, causante de la pandemia de COVID-19, se caracterizan por presentar una cobertura que recuerda a una corona solar. Aunque, eso sí, son mucho menos dañinos que aquellos que tienen en jaque a medio mundo.

¿Y qué sucede cuando nos resfriamos?

Cuando cogemos catarro significa que hemos sido infectados por alguno de estos virus a través de la boca o la nariz. Los síntomas de un resfriado no suelen ser graves, y se limitan a la congestión nasal, la abundante mucosidad, picor de ojos, estornudos y tos. A diferencia de la gripe o la propia COVID-19, que suele provocar fiebre y dolores musculares, además de serias complicaciones en distintos órganos que pueden, en casos extremos, llevar a la muerte.

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Más resfriados en invierno

El resfriado común es una infección viral leve y sus efectos son limitados. Como la mayoría de infecciones virales respiratorias, se da mucho más en la estación más fría y húmeda. ¿Por qué razón exactamente?

Uno de los factores que afectan a este aumento de la cantidad de resfriados es que en los meses de invierno, aquellos más fríos, pasamos mucho más tiempo en espacios cerrados, con lo que es más probable que compartamos aire -y microbios- con otras personas, lo que aumenta notablemente las posibilidades de infección. Ello explicaría, entre otras cuestiones, por qué la incidencia del virus del resfriado se redujo significativamente durante el primer año de pandemia por Covid-19, cuando se extendió la obligatoriedad de llevar mascarilla en lugares cerrados.

En invierno pasamos más tiempo en espacios cerrados, lo que significa que aumenta la probabilidad de entrar en contacto con más patógenos.

El mejor remedio: la protección

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Foto: Istock

Además, cuando hace frío, encendemos la calefacción, lo que provoca que el ambiente se reseque, y, por consiguiente, que disminuyan las capas de mucosa las vías respiratorias. Aunque la mucosidad es siempre molesta, una capa de esta sustancia hidratada protege las vías respiratorias, ya que nos sirven de barrera contra los microorganismos. Por el contrario, la ausencia de mucosidad también implica la desaparición de esa protección, lo que facilita la entrada de cualquier tipo de patógenos por vía nasal, especialmente aquellos virus que están especializados en infectarnos por esta vía, como el caso de los rinovirus.

Sin embargo, también existen causas endógenas, causadas por nuestro propio sistema inmunitario. Una investigación publicada en 2015 por un equipo de inmunólogos de la Universidad Yale, en Estados Unidos, encontró pruebas de que los virus del resfriado se reproducen mejor cuando baja la temperatura.

Las células epiteliales que forman el revestimiento de la nariz y las demás vías respiratorias son la diana principal de la infección por rinovirus. Analizando en un laboratorio la infección de las células de las vías respiratorias, dedujeron que nuestro sistema inmunitario funcionaba a la perfección cuando la temperatura del organismo era de unos 37 ºC, pero perdía eficacia a temperaturas ligeramente más frías, como las que podrían encontrarse en las fosas nasales al inhalar aire a temperaturas menores (a unos 33°C). En otro estudio publicado en la revista PNAS atribuía esta pérdida de eficacia al debilitamiento de los interferones, nuestra protección natural contra infecciones, a temperaturas más bajas.

Las bajas temperaturas son, pues, el aliado perfecto para la proliferación de virus respiratorios como los del resfriado común, cuyos efectos pueden confundirse a veces con procesos gripales. Sin embargo, ¿qué podemos hacer para combatirlo? Aunque ciertos remedios pueden servir de ayuda, será nuestro propio organismo el encargado de deshacerse de estos virus.

¿Cómo combatir un resfriado?

La primera barrera de defensa contra estos patógenos la forman una amalgama de células inmunitarias: fagocitos, neutrófilos, monocitos, macrófagos… Se encargan de identificar y destruir las células infectadas. El sistema inmunitario adquirido completará esta función con la producción de anticuerpos que combatirán los patógenos.

¿Y qué hacemos para protegernos de estos virus? Mejor olvidarse de falsos mitos, como tomar alimentos ricos en vitamina C para prevenir la infección. Diversos estudios han concluido que la administración de suplementos de vitamina C es ineficaz para la prevención, aunque sí puede reducir el tiempo de recuperación. El mejor remedio para el resfriado es dejar que nuestro sistema inmunitario actúe por su cuenta. Eso sí, es recomendable beber más líquido, para mantener la hidratación corporal, y, aunque tengamos frío, apagar la calefacción para reducir la sequedad ambiental. Si de lo que se trata es de prevenirlo, la pandemia de coronavirus nos ha enseñado una fórmula muy eficaz: seguir usando la mascarilla en espacios cerrados y aumentando las distancias de seguridad. Si evitamos que el virus entre en nuestras vías respiratorias, estaremos protegidos al 100%.

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