La verdad es que en pleno siglo XVI no mucha gente tenía acceso a un microscopio. De hecho, esto era más bien un privilegio del que solo unos pocos elegidos podían disfrutar. El resultado era lo esperable: la mayoría de la sociedad no tenía ni idea de la apariencia del mundo microscópico que los rodeaba. Sin embargo, el científico Robert Hooke decidió cambiar eso y, a través de su libro Micrographia, de propuso acercar la microscopía a todos aquellos que no tenían contacto con ella, convirtiéndose en uno de los primeros divulgadores de la historia.

Así, armado con una serie de utensilios de escritura, Hooke dibujó con suma precisión y gran claridad y calidad artística todo tipo de objetos cotidianos observados desde su propio microscopio. Plasmó sobre el papel desde descripciones de hielo y nieve, hasta los detalles del corcho, fósiles, carbones vegetales. No obstante, lo que más llamó la atención del público fueron los esbozos de animales completos y partes de los mismos: bajo el pulso de Hooke, hasta una pulga parecía un gran prodigio de la naturaleza.

ESTRUCTURA DE LA OBRA

Desde su primera publicación, en el año 1665, la obra se convirtió en todo un éxito entre la comunidad científica, pero especialmente entre los miembros del público no especializado, quienes quedaron fascinados por la forma en que Hooke plasmaba sobre el papel aquel mundo microscópico desconocido para ellos. En total, el libro contiene la descripción detallada de un total de cincuenta y nueve observaciones realizadas con microscopio, así como tres observaciones telescópicas.

Micrographia title page
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Portada de Micrographia

Entre esa media centena de ilustraciones, se recogen observaciones de todo tipo de objetos cotidianos, estudiados todos ellos de forma no sistemática y ordenados siguiendo un criterio de complejidad ascendente, llenando las primeras páginas con los objetos más simples y reservando las últimas para los más complejos. Dispone, en total, de cinco capítulos en los que se ordena el contenido: el primero son observaciones de objetos artificiales, el segundo observaciones de objetos inertes, el tercero hace referencia al mundo vegetal, el cuarto incluye ilustraciones del reino animal y, finalmente, el quinto concluye con una serie de tres observaciones telescópicas.

EL PRIMER BEST SELLER

La obra supuso un hito en la historia de la literatura, ya no solo científica, sino que a nivel mundial, convirtiéndose en el primer best seller científico. Hooke tenía tan solo 28 años cuando la escribió como un regalo de la Royal Society de Londres al monarca inglés con el objetivo de fascinarlo. Sin embargo, superó sus expectativas: no solo el rey quedó impresionado por la apariencia real de todos aquellos objetos que le rodeaban, sino que toda la sociedad se atrapó en aquella obra que parecía de ficción pero que, en verdad, retrataba una realidad invisible para ellos.

Además de presentar por primera vez dibujos de imágenes microscópicas, el libro fue también el primer recurso escrito en el que apareció acuñado el término “célula”, indispensable en los años siguientes para la investigación biológica y el entendimiento de la vida, haciendo referencia a los poros observados en una fina lámina de corcho. A mayores, se describieron por primera vez la estructura de elementos tan cotidianos como el hielo, la nieve o los cristales presentes en la orina. Es una obra que llama la atención también por su lenguaje llano y, curiosamente, humorístico en ciertos fragmentos. Todo un acontecimiento para la literatura universal.