La belleza de los ojos de los animales

El fotógrafo e investigador Martin Oeggerli presenta una selección de imágenes de ojos de distintos insectos y arácnidos.

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Javier Flores director digital National Geographic
Javier Flores

Director digital

El ojo es un órgano de perfección extrema. Tengo un gran interés por la evolución, y los ojos han desarrollado, con el tiempo, unas adaptaciones asombrosas. Este es un macho de efímera dotado de lo que se conoce como ojos en turbante: son unos ojos compuestos, muy hipertrofiados, situados en lo alto de la cabeza y con forma de turbante. El macho se vale de ellos para buscar la silueta de la hembra en la tenue luz del crepúsculo. Si vives un solo día, como la mayoría de los machos adultos de efímera, necesitas unos ojos formidables para encontrar una hembra antes de morir.

El microscopio de barrido genera imágenes en blanco y negro, que a veces tardo una semana en colorear.

Soy investigador oncológico, pero también me dedico a la fotografía científica con el alias «Micronaut». «Micro» porque estoy especializado en fotografiar cosas minúsculas con un microscopio electrónico de barrido de la Escuela de Ciencias Biológicas de Muttenz, en Suiza, y «nauta» porque me siento como un astronauta que vuela por el espacio descubriendo cosas.

Estas investigaciones no son solo importantes para la ciencia. También son fuente de una gran belleza.

Ojo con el bicho

Foto: Martin Oeggerli

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Ojo de efímeras

Los ojos en turbante posibilitan la visión en condiciones de baja iluminación. Son exclusivos del macho de algunas efímeras.

Ojo con el bicho

Foto: Martin Oeggerli

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Ojos de mosca de la fruta

La mosca de la fruta presenta un ojo compuesto, una apretada colección de lentes independientes que le suministran una visión panelada del mundo. La ciencia sospecha que los pelos están ahí para proteger las lentes –que carecen de párpados– del polvo y las impurezas.

Ojo con el bicho

Foto: Martin Oeggerli

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Ojo de ofiura

La especie de ofiura Ophiocoma wendtiide, una criatura estrechamente relacionada con la estrella de mar, tiene en su esqueleto unas microlentes cristalinas. Los nervios situados debajo de las microlentes transmiten la información óptica detectada hacia el resto del cuerpo.

Ojo con el bicho

Foto: Martin Oeggerli

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Ojos de langostinos

Los langostinos tienen ojos compuestos de superposición reflectante. Antes los científicos pensaban que estos animales eran ciegos. Hoy se sabe que, aunque no forman imágenes definidas porque carecen de lentes que curven la luz como hacen los ojos de los insectos, suplen esta carencia con los diedros: unos espejos diminutos dispuestos en ángulo.

Ojo con el bicho

Foto: Martin Oeggerli

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Ojos de arañas rojas

Las «arañas rojas», que son arácnidos pero no arañas, tienen un par de ojos en cada lado de su cuerpo que pueden detectar los colores y la luz ultravioleta. Estos ácaros se valen de su vista para localizar el envés de las hojas de sus plantas huésped y así evitar la radiación ultravioleta, que puede ser letal para ellos.

Ojo con el bicho

Foto: Martin Oeggerli

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Ojos de pseudoescorpión

El pseudoescorpión tiene unos ojos primitivos dotados de apenas unos cuantos receptores. Algunas especies carecen totalmente de ellos y detectan la luz con unos receptores situados justo debajo de la cutícula del exoesqueleto.

Ojo con el bicho

Foto: Martin Oeggerli

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Ojos compuestos de pentatómido

Cada vez que la ninfa de un pentatómido muda de piel sus ojos compuestos añaden más lentes. Los ojos compuestos son más grandes en los insectos voladores y depredadores, y más pequeños en los insectos que pasan la mayor parte del tiempo en el suelo.

Ojo con el bicho

Foto: Martin Oeggerli

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Ojos de araña saltadora

La araña saltadora tiene un total de ocho ojos que le ofrecen un ángulo de visión de casi 360 grados. Presenta un tipo único de retina que le ayuda a calibrar las distancias. Este pequeño depredador salta distancias que superan más de diez veces su tamaño.