Juega aquí con tu cerebro ilusionista

En el libro 'El Cerebro Ilusionista' (RBA) de Jordi Camí y Luis M.Martínez se explican, en base a la neurociencia, cómo nuestro cerebro nos engaña, creando ilusiones. En esta galería hemos rescatado algunos ejemplos del libro (solo algunos) para que puedas jugar con tu percepción.

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Culebras, de Akiyoshi Kitaoka

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Culebras, de Akiyoshi Kitaoka

"La mayoría de la gente ve movimiento en la Figura Culebras, de Akiyoshi Kitaoka, aunque la imagen es estática. La ilusión funciona bien incluso si es acromática, reemplazando los colores con distintos tonos de gris. La clave para ver el movimiento ilusorio es el contraste de luminancia de los elementos estáticos. Margaret Livingston y el propio Akiyoshi Kitaoka, encontraron que cuando se presentaban de manera aislada los cuatro pares de elementos de color presentes en la figura, (negro → azul), (azul → blanco), (blanco → amarillo), y (amarillo → negro), activaban neuronas de la corteza visual selectivas para la dirección de movimiento, consistente con la sensación de movimiento ilusorio en la ilusión original. Esta fue la primera demostración de respuestas direccionales de movimiento de neuronas individuales a un estímulo estático sencillo. Nuestro cerebro interpreta, infiere erróneamente, que la diferencia de tiempo que tarda internamente en procesar estímulos estáticos que alternan alto y bajo contraste, se corresponde con movimiento de esos estímulos en el exterior", explican Jordi Camí y Luis M.Martínez. 

¡Son del mismo tamaño!

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¡Son del mismo tamaño!

Esta figura se llama 'La ilusión de Jastrow'. Aunque no lo parezca, estas dos figuras, A y B, son idénticas. Puede comprobarse calcándolas en un papel y superponiéndolas. Esto es lo que Jastrow escribió: "La figura B parece claramente la más grande, porque su lado largo contrasta con el lado más corto de la otra figura. ... Al juzgar las áreas no podemos evitar tener en cuenta las longitudes de las líneas por las que las áreas están limitadas, y un contraste en las longitudes de estas se traslada a la comparación de las áreas. Juzgamos relativamente, incluso cuando más deseamos juzgar absolutamente".

 "Esta ilusión se ha estudiado en numerosas ocasiones, pero aún no la entendemos demasiado bien",  explican Jordi Camí y Luis M. Martínez. "El caso es que este tipo de explicaciones son ad-hoc y parecen específicas para la imagen que presentó Jastrow y que incluimos en el libro; habría que ver hasta qué punto la explicación que propone es generalizable y representa una especie de 'heurística universal' de procesamiento o estimación de tamaño".

Los dos cuadros son del mismo color

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Los dos cuadros son del mismo color

Vemos de forma relativa, dependiendo de múltiples factores, entre ellos de lo que tenemos al lado... El cuadro gris central refleja siempre la misma cantidad de luz, es siempre del mismo color, pero lo percibimos más claro o más oscuro dependiendo de su contexto.

¿Cuál es la figura que tapa el cuadro?

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¿Cuál es la figura que tapa el cuadro?

Este es un ejemplo de percepción modal. Tendemos a completar automáticamente cualquier objeto que vemos parcialmente oculto. Así, nos imaginamos (sin querer) que la figura/estrella que esconde el recuadro es la B2 y no cualquier otra figura B. A casi todo el mundo le ocurre lo mismo: no nos imaginamos que podría caber cualquier otra figura de las que se muestran.

¿Por qué desaparece el círculo?

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¿Por qué desaparece el círculo?

Con esta imagen se demuestra el fenómeno del 'filling in'.

De entrada, se observa una cruz y un círculo; miramos la imagen entre uno y dos palmos de los ojos, a continuación cerramos el ojo izquierdo y con el derecho miramos directamente la cruz. Observaremos que llega un momento en que el círculo desaparece y solo se percibe la continuidad de la página en blanco; cuando esto sucede, la imagen del círculo coincide exactamente sobre el punto ciego de la retina.

Según los autores de 'El cerebro ilusionista', "el punto ciego ocurre en la zona donde los axones que viajan sobre la parte frontal de la retina convergen para formar el punto de partida del nervio óptico. Es la misma zona por donde los vasos sanguíneos de la retina entran y salen del globo ocular, lo que resulta en un agujero, en una zona del mosaico celular de la retina en la que no tenemos fotorreceptores y, por lo tanto, en la que no recibimos ninguna información visual. Cada ojo tiene un punto ciego sorprendentemente grande, alrededor de 4° de ángulo visual, el equivalente al ancho de cuatro dedos a la distancia de brazo extendido.

¿Por qué no somos conscientes de ese “agujero” en nuestra percepción? Primero, porque los puntos ciegos de cada ojo están en diferentes localizaciones de nuestro campo visual. El del ojo izquierdo está a unos 10° a la izquierda de la visión central, y el del ojo derecho, a la misma distancia en el otro lado, de forma que la información que no llega a un ojo se complemente con la que llega a un lugar correspondiente en el otro. Segundo, y esto es muy relevante cuando miramos con un ojo cerrado, porque la información que falta se completa perceptualmente, o se ignora de manera inconsciente, y, por lo tanto, el vacío que deja no se ve.

La hipótesis más plausible es que el cerebro hace un proceso de “filling-in” de la región sin información. Es decir, rellena el vacío y la información que falta se completa perceptualmente a partir de los objetos o patrones presentes en regiones vecinas, como el enrejado de la figura. El rellenado, o “filling-in”, funciona para cualquier color o textura, e incluso para patrones complejos como el ruido visual aleatorio y dinámico, similar a la 'nieve' en una pantalla de televisión cuando no se sintoniza ninguna cadena. Todos estos patrones rellenados se ven realmente, aunque no haya señales que provengan de esta zona del ojo"

Cuadrícula móvil

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Cuadrícula móvil

Con esta imagen se demuestra el fenómeno del 'filling out'.

Fijamos los ojos en el centro de la imagen; al cabo de algunos segundos, podremos ver cómo toda la rejilla se va convirtiendo en una imagen homogénea, como la cuadrícula del centro.

"Explicamos en el libro que nuestra visión central, la que depende de la fóvea de la retina, es mucho más precisa y detallada que nuestra visión periférica. Sin embargo, nuestra experiencia visual es, aparentemente, mucho más uniforme. No somos conscientes de que veamos tan mal en las partes más excéntricas de nuestro campo visual. Esto es así porque, nuestro cerebro acomoda la experiencia visual periférica a la de los estímulos centrales que son compatibles para generar esa sensación de uniformidad. Nuestra experiencia visual periférica detallada es, al menos en parte, una reconstrucción de la realidad del mismo modo que reconstruimos la información que falta en el punto ciego. Como en el fenómeno del “filling-in” mostrado en la figura anterior del libro, una amplia gama de características visuales, incluida la forma, la orientación, el movimiento, la luminancia, el patrón y la identidad, son también susceptibles a este “filling-out” que da lugar a la ilusión de uniformidad", comentan los autores de 'El cerebro ilusionista'.

Portada de 'El cerebro ilusionista' (RBA) de Jordi Camí y Luis M.Martínez

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Portada de 'El cerebro ilusionista' (RBA) de Jordi Camí y Luis M.Martínez

Portada de 'El cerebro ilusionista' (RBA) de Jordi Camí y Luis M.Martínez

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