Insectos, la clave para producir alimentos en el futuro

El consumo de insectos gana adeptos como alternativa proteica a la carne. Pero, ¿podrían servir también para producir alimentos? Los resultados de los estudios realizados hasta la fecha son prometedores, aunque todavía escasean los ejemplos.

Insectos para la fabricación de piensos

Insectos para la fabricación de piensos

Los insectos podrían triturarse para fabricar piensos destinados a la alimentación animal. En la foto, solución en polvo elaborada a base de grillos. 

Foto: Istock

Los insectos son ricos en proteínas, lípidos, vitaminas y minerales. Además, contienen compuestos bioactivos, como la quitina, péptidos antimicrobianos y ácidos grasos con propiedades inmunoestimulantes, antimicrobianas y antiinflamatorias. Con todas esas cualidades, es normal que en los últimos años se hayan convertido en una alternativa factible al consumo de carne. La propia FAO (Organización Mundial para la Alimentación) emitió hace años un amplio informe en el que recomendaba que si queríamos acabar con el hambre en el mundo deberíamos empezar a incorporarlos en nuestra dieta. Sin embargo, además de ingerirlos directamente, también podrían servirnos de materia prima para la producción de alimentos de origen animal: por ejemplo, pienso para animales de granja o para piscifactorías. Alternativas ecológicas y económicas que podrían ahorrar el coste de la producción de alimentos al tiempo que reducirían nuestra huella ecológica.

A pesar de todas esas cualidades, hasta la fecha solo hay unas pocas especies que se crían en masa con fines alimentarios: los más comunes son la mosca negra, la mosca doméstica y el gusano de la harina, esta última autorizada para el consumo humano cuando se encuentra en fase larvaria.

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Piscifactorías más ecológicas

Si hay un sector prometedor para el consumo de insectos es la acuicultura, una actividad altamente dependiente de la harina de pescado y la harina de soja, dos productos muy poco sostenibles. “Los insectos son un alimento ideal en estos casos, pues cierran el círculo de la economía circular, ya que pueden utilizar las sobras de la alimentación de los animales de granja, un producto de desecho que carece de valor”, explica a National Geographic Marta Ros, nutricionista y tecnóloga de alimentos de la Universidad Oberta de Catalunya y experta en el uso de insectos para la alimentación.

Por este motivo, la inclusión de estos productos en piensos para pescado es actualmente objeto de estudio. Los resultados son prometedores, aunque el avance es muy poco significativo, pues hay que entender que en estas investigaciones la casuística es muy amplia (existen especies con distintas fisiologías y requerimientos nutritivos, así como insectos con distintos estadíos de desarrollo).

Insectos en la acuicultura

Insectos en la acuicultura

La acuicultura es uno de los sectores que más se podrían beneficiar del uso de insectos para alimentación animal. 

Foto: Istock

Una alternativa factible pero, de momento poco rentable

A grandes rasgos, la mayoría de las investigaciones publicadas hasta la fecha llega a conclusiones parecidas: el uso de insectos en piscifactorías es, cuanto menos, una alternativa beneficiosa, pues no tiene efectos notables sobre el ritmo de crecimiento de los animales ni afecta al rendimiento de las explotaciones piscícolas. Sin embargo, todavía no son lo suficientemente rentables.

La clave, la falta de producción a gran escala

¿Por qué existe, pues, esa reticencia al uso de insectos en la acuicultura? Según las conclusiones del artículo Beyond the protein concept: health aspects of using edible insects on animals (Más allá del concepto de la proteína: aspectos sanitarios del uso de insectos en animales), la falta de unidades de producción a gran escala (a excepción de la mosca doméstica) se traduce en normativas poco claras y precios más altos, lo que desincentiva su uso masivo como alternativa a las harinas de pescado o de soja. Sin embargo, según apunta el mismo estudio, una dieta baja en insectos podría concebirse como un suplemento alimentario para mejorar la salud de los peces, incluso una ‘vacuna oral natural’ para potenciar su sistema inmunitario, lo que redundaría en beneficio del consumo final.

¿Se convertirán los insectos en la materia prima de las granjas del futuro? De momento, su uso es todavía residual, en parte debido a los altos precios. “Todavía hacen falta más estudios”, reconoce Ros, quien, sin embargo, manifiesta que en un futuro próximo se utilizán distintos tipos de harina de insectos en todo tipo de aplicaciones de la cadena alimentaria,no solo en piscifactorías. No solo somos lo que comemos, sino también lo que comen lo que comemos.

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