El hombre de Neandertal, mucho más humano de lo que se creía

Los hallazgos sobre su comportamiento en los últimos años han roto con la imagen de especie simple y salvaje que se tenía sobre ella. Analizamos los descubrimientos que han cambiado la visión de esta especie.

Esta réplica de un esqueleto de un neandertal encontrado en Israel sugiere que fue enterrado intencionadamente.

Foto: CC

Cazadores

Durante muchos años, se creyó que los neandertales eran una especie de homínido que poco o nada tenían que ver con el ser humano actual (Homo sapiens sapiens). Históricamente considerados como criaturas estúpidas y salvajes, los nuevos estudios y descubrimientos realizados en la última década han hecho caer la mayoría de mitos y creencias que se tenían sobre esta especie. Desde la manera de cazar hasta las expresiones artísticas que desarrollaron o que también enterraban a sus muertos, la visión que existía tradicionalmente sobre el hombre de Neandertal ha dado un giro radical.

Los neandertales habitaron Eurasia aproximadamente desde hace 400.000 años hasta su desaparición hace 40.000 años. Se sabe ya que el ser humano actual que habita esta zona del planeta heredó entre un 1,5% y un 2,1% de material genético de los neandertales. En efecto, ambas especies convivieron durante miles de años compartiendo algo más que el hábitat que los rodeaba, y los últimos descubrimientos han demostrado que el Homo Neanderthalensis está mucho más próximo al Homo sapiens que lo que tradicionalmente se creyó durante muchos años. Estos son los hallazgos recientes que han acercado el comportamiento de los neandertales al del ser humano actual.

1.- No eran unos salvajes

La imagen de seres brutos y especialmente violentos ha perseguido al Homo Neanderthalensis desde hace muchos años. Esta creencia se ha basado tradicionalmente en la existencia de fracturas y agujeros hallados en muchos de los fósiles de neandertales encontrados hasta ahora. Sin embargo, estudios recientes han demostrado que este homínido no era más agresivo que el Homo sapiens.

El ser humano actual que habita Eurasia heredó entre un 1,5% y un 2,1% de material genético de los neandertales

Investigadores de la Universidad de Tubinga, Alemania, compararon las lesiones en los cráneos de neandertales y de Homo sapiens y vieron que estas eran muy similares. Utilizando una base de datos que reunía cientos de fósiles de ambas especies analizaron el trauma craneal de todas las poblaciones de estos homínidos del Paleolítico Superior en Eurasia Occidental. Los resultados demostraron que no había diferencias significativas en la prevalencia de lesiones en unos y otros.

Como explica Rosa María Tristán, divulgadora científica, “los neandertales siempre se nos presentaron como seres obtusos, salvajes, caníbales, de escasa inteligencia, y así se transmitía esa imagen en los medios de comunicación”. En este sentido, apunta al cambio que se ha producido entre los científicos. “Ahora, la comunidad científica en general apuesta por que probablemente tenían un lenguaje simbólico complejo y que su desaparición no tiene que ver con que eran los 'primos tontos' y que nosotros pudimos con ellos”.

Análisis de las heridas en los huesos de animales provocadas por los neandertales demuestran que los homínidos eran cazadores expertos.

Análisis de las heridas en los huesos de animales provocadas por los neandertales demuestran que los homínidos eran cazadores expertos.

Foto: Age Fotostock

2.- Los primeros artistas

Otra de las concepciones clásicas que se ha tenido sobre los neandertales es su nula capacidad simbólica y artística, habilidad que se atribuía exclusivamente al Homo sapiens. La sorpresa llegó cuando una investigación llevada a cabo por científicos españoles y de otras nacionalidades echó por tierra dicha creencia. Los investigadores analizaron las pinturas rupestres encontradas en tres sitios diferentes de la geografía española: La Pasiega (Cantabria), Maltravieso (Extremadura) y Ardales (Andalucía).

El resultado del análisis determinó que las pinturas tenían 65.000 años de antigüedad. Esto implica que se realizaron más de 20.000 años antes de la llegada del Homo sapiens a la península Ibérica por lo que el estudio concluyó que la autoría del arte rupestre se debía al hombre de Neandertal. Este fue uno de los descubrimientos que más revolucionó a la comunidad científica ya que, no solo se vio que los neandertales también fueron artistas como el ser humano actual, sino que lo fueron mucho antes que los humanos modernos con lo que puso sobre la mesa el debate de las capacidades cognitivas de unos y otros.

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Esta nueva visión toma aún más fuerza gracias a los hallazgos producidos en Saint Cesaire y Arcy-sur-Cure en 2012 (Francia) que revelaron que los neandertales también decoraban sus cuerpos con adornos. Para Antonio Rosas, paleoantropólogo e investigador del CSIC, este es uno de los descubrimientos más importantes que han hecho cambiar la visión tradicional que se tenía de esta especie. “Estos hallazgos produjeron un fuerte impacto en nuestra manera de entender a este grupo humano. Se comprobó que los neandertales tenían ciertas capacidades de pensamiento simbólico hasta entonces solo reservadas en exclusiva al Homo sapiens”.

3.- Cazadores especializados

Uno de los descubrimientos más recientes que ha arrojado luz sobre el modo de vida de los neandertales se refiere a sus habilidades para la caza. Hasta hace poco, se creía que las técnicas que utilizaban para cazar se basaban únicamente en el contacto directo con sus presas con el riesgo que esto entrañaba. Sin embargo, investigadores del Centro Arqueológico y Museo para la Evolución del Comportamiento Humano de Neuwied, en Alemania, desarrollaron una nueva teoría al analizar las heridas en unos huesos de dos ciervos de 120.000 años de antigüedad provocadas por el hombre de Neandertal (los seres humanos actuales llegaron a Europa hace alrededor de 40.000 años) que se encontraron en el este del país germano.

Observando el tipo de perforaciones y usando imágenes microscópicas y pruebas balísticas, los científicos consiguieron entrever cómo fueron provocadas las heridas e incluso cuáles fueron los ángulos de impacto. La conclusión a la que llegaron fue que dichas heridas se debieron a impactos provocados por lanzas de madera de corto alcance. Esta técnica de caza basada en la emboscada y con armas a distancia sugiere que los neandertales necesitaron de la cooperación y la comunicación entre ellos para llevar a cabo esta técnica.

Por otro lado, un estudio realizado con individuos hallados en cuevas de Irak y Bélgica analizó los dientes y encontró restos de almidón y otros alimentos como legumbres, raíces y tubérculos que, por su estado, mostraron que fueron cocinados antes de ser ingeridos. Este descubrimiento no solo probó que los neandertales sabían cocinar sino que, de alguna forma, eran capaces de controlar el fuego.

"Los neandertales tenían capacidades de pensamiento simbólico hasta entonces reservadas exclusivamente al Homo sapiens", afirma el paleoantropólogo Antonio Rosas

Cráneo del hombre de Neandertal descubierto en 1908 en la cueva de la Chapelle-aux-Saints.

Cráneo del hombre de Neandertal descubierto en 1908 en la cueva de la Chapelle-aux-Saints.

Foto: Age Fotostock

4.- Se enterraban

Una de las cuestiones más polémicas acerca de las habilidades del Homo Neanderthalensis es si enterraban intencionadamente o no a sus muertos. Los restos de un individuo de 50.000 años de antigüedad encontrado en 1908 en la cueva de la Chapelle-aux-Saints en Francia llevaron a sus descubridores a creer que fue enterrado mediante un ritual funerario basándose en la posición fetal del cuerpo y las herramientas que lo acompañaban. Sin embargo, esta teoría fue ampliamente refutada durante más de un siglo hasta que, en 2013, nuevos estudios del lugar apuntaron a un uso funerario.

Un equipo internacional de investigadores trabajó durante trece años en la cueva de la Chapelle-aux-Saints donde realizó nuevas excavaciones para contextualizar el lugar. Fruto de las investigaciones encontraron más restos de neandertales, concretamente dos niños y un adulto, junto con huesos de bisontes y renos. Además, estudiaron el surco donde se encontró el primer neandertal cien años atrás y gracias a análisis geológicos determinaron que no se trataba de una cavidad natural sino excavada intencionadamente. Asimismo, hicieron un análisis del fósil descubierto en 1908 y concluyeron que el cuerpo había sido cubierto rápidamente para protegerlo. Aunque no pudieron determinar si esta práctica fue parte de un ritual funerario o puramente pragmática, sí que demostraron la intencionalidad en el enterramiento.

5.- Cuidaban a los enfermos

En 1957 se descubrió en una cueva en el Kurdistán iraquí el cuerpo de un neandertal de 50.000 años de antigüedad que presentaba múltiples lesiones y también problemas de salud. Desde un fuerte golpe en el lateral de la cabeza, la amputación del brazo derecho desde el codo, graves heridas en la pierna derecha así como un progresivo deterioro y pérdida de su capacidad auditiva.

El enfermo vivió hasta una avanzada edad por lo que necesitó de los cuidados y la ayuda de sus congéneres para sobrevivir

Nuevos análisis de este individuo realizados en 2017 revelaron que de todas las lesiones sufridas, la pérdida de audición es la dolencia que lo hacía más vulnerable frente a los depredadores y los peligros propios del Pleistoceno. Este estudio concluyó que el enfermo, que vivió hasta una avanzada edad, necesitó de los cuidados y la ayuda de sus congéneres para sobrevivir.

Además, otro estudio realizado con un neandertal encontrado en la cueva de El Sidrón en Asturias demostró que esta especie se medicaba. Se descubrió que el individuo en cuestión sufrió un absceso dental que le debía producir un intenso dolor. El análisis del sarro en los dientes del cuerpo estudiado encontró restos de ADN de un hongo que actuaba como antibiótico natural y que el neandertal usó para paliar el dolor que padecía. Rosa M. Tristán asegura que “si se decoraban, se pintaban, cocinaban, se medicaban, enterraban a sus muertos, cuidaban a sus mayores, etc, está claro que eran más parecidos a nosotros de lo que se pensaba hace pocos años”.

Mucho camino por recorrer

Los descubrimientos que se han realizado en la última década han ido cambiando progresivamente la visión que hasta entonces se había tenido del Neandertal como una especie claramente inferior en todos los aspectos al Homo sapiens. Hasta el punto de que ya se empieza a hablar de si es posible comparar las capacidades cognitivas de ambas especies. Para Antonio Rosas esta no es una pregunta fácil de responder. “En mi opinión, neandertales y sapiens comparten buena parte de los fundamentos neuronales que desembocan en una inteligencia operativa superior. Sin embargo, pienso que algunas funciones del pensamiento, sutiles pero muy relevantes, sí que podrían ser distintas”.

En este sentido, reconoce el cambio de mentalidad producido en los últimos años pero también los prejuicios que siguen acompañando al Homo Neanderthalensis. “Hoy en día se tiende a ver a los neandertales como a un grupo humano distinto pero con la misma categoría evolutiva e incluso jurídica que los humanos actuales. No obstante, queda aún en el imaginario colectivo aquella imagen de los neandertales como unos seres primitivos e incluso moralmente inferiores. Todavía queda cierto camino por recorrer”, sentencia Rosas.

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