Hallan pruebas de la presencia de elefantes prehistóricos en la provincia Huelva

El hallazgo de las huellas fosilizadas de elefantes de colmillos rectos -Palaeoloxodon antiquus- en Matalascañas, sugiere que el área fue frecuentada y utilizada como guardería por estos animales durante el Pleistoceno tardío, entre hace 129.000 y 11.700 años

Huella de una cría de elefante de colmillos planos hallada en Matalascañas, Huelva

Huella de una cría de elefante de colmillos planos hallada en Matalascañas, Huelva

Las huellas representan la evidencia de la presencia del elefante de colmillos rectos en el sur de Europa

Foto: Neto de Carvalho et al.

 

 

 

Tanto el suelo como el subsuelo de la provincia de Huelva es un libro sembrado de historias. Un libro, de hecho, todavía a medio leer. A unos metros de profundidad, bajo tierra, pues como sabemos cada vez que ahondamos en el terreno hacemos un viaje hacia atrás en el tiempo, el pasado se descubre ante nosotros. Entre la leyenda y la realidad, se cree por ejemplo, que el subsuelo onubense es uno de los candidatos en los que hallar la ciudad perdida de la Atlántida o los restos de la civilización que los griegos creyeron la primera de todo occidente, Tartessos.

Hace tan solo unos meses también descubríamos en el área de Matalascañas las primeras huellas de neandertales descubiertas en la península Ibérica; las más antiguas del Pleistoceno superior en todo el mundo. Dichas huellas revelaban que este enclave era un lugar de paso asiduo para estos homínidos, quienes pudieron cazar y pescar en las inmediaciones.

Sin embargo, ¿qué presas podrían haber acechado aquellos neandertales? Ahora las huellas y rastros fosilizados en las mismas inmediaciones de la localidad onubense de Matalascañas, sugiere que algunas de estas presas pudieron haber sido elefantes, concretamente una especie de proboscídeo extínto de colmillos rectos conocida con el nombre científico de Palaeoloxodon antiquus.

Primer rastro de homínido atribuido a un adulto neandertal encontrado en Matalascañas

Primer rastro de homínido atribuido a un adulto neandertal encontrado en Matalascañas

El área fue seleccionada para caza potencial (vea la gran huella de un ciervo bien conservada en la parte inferior de la foto) y elefantes recién nacidos, los cuales que se sabe que forman parte del menú neandertal.

Foto: Neto de Carvalho et al.

Los hallazgos llegan de mano del equipo liderado por el geólogo, paleontólogo y científico del Instituto Dom Luiz (Universidad de Lisboa) y del Geoparque de Naturtejo, en Portugal, Carlos Neto de Carvalho, quienes analizaron 34 conjuntos de huellas de elefante datadas entre hace 129.000 y 11.700 años. Los resultados de la investigación se publican esta semana en la revista Scienfic Reports en un artículo titulado First tracks of newborn straight‑tusked elephants (Palaeoloxodon antiquus).

Una guardería de elefantes ibéricos

Basándose en la forma elíptica redondeada de las impresiones y otros criterios, los autores atribuyeron las huellas a los elefantes de colmillos rectos -Palaeoloxodon antiquus- los cuales están estrechamente relacionados con los actuales elefantes africanos del bosque (Loxodonta cyclotis).

Para determinar la edad de los elefantes, los autores calcularon la altura de sus hombros y su masa corporal en función de la longitud de las huellas. Así, los autores identificaron las improntas de 14 crías distintas, cuyas edades estimaron entre unos días y los dos años. Se calculó de la misma manera que su masa corporal rondó entre los 70 y los 200 kilogramos. Los autores también categorizaron los rastros de otros ocho juveniles de entre 2 y 7 años y de seis individuos adolescentes de entre 8 y 15 años.

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La alta frecuencia de elefantes jóvenes puede indicar que el área, una vez un estanque entre dunas, fue un enclave de reproducción para manadas de elefantes en el que la vegetación circundante proporcionó una fuente de alimento para los más jóvenes que no podían cubrir largas distancias a otras fuentes de alimento.

De igual manera, los autores también identificaron huellas de varios adultos, posiblemente impresas por tres hembras mayores de 15 años (basándose en la proximidad de las huellas de estas con las de las crías) y las de dos machos adultos, cuyas huellas más grandes, con más de 50 centímetros de longitud, indican que pudieron alcanzar las 7 toneladas.

Por todo ello, los autores concluyen que la superficie pisoteada de Matalascañas en Huelva era probablemente un rico hábitat reproductivo para que las hembras de elefantes criaran a sus retoños en el que rara vez eran visitadas por los machos.

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