Gran Bretaña vivió una migración masiva a finales de la Edad del Hielo

Un equipo científico ha analizado el ADN humano más antiguo obtenido en las Islas Británicas. Los resultados demuestran que a finales de la última Edad de Hielo se produjo una migración masiva que trajo nuevas culturas y formas de vida.

El final de la Edad de Hielo implicó grandes migraciones de animales y de personas

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Foto: iStock / Daniel Eskridge

Un estudio publicado en Nature ha aportado nueva información sobre los pobladores prehistóricos de las Islas Británicas, mediante el análisis del ADN humano más antiguo que se obtenido en Gran Bretaña, recuperado de un diente molar de hace 15.000 años. Este se ha comparado con ADN de otros restos, datados hace 14.300 años, y se ha observado que presentan características lo bastante distintas como para asociarlas a otro grupo humano. La conclusión es que en ese periodo o incluso antes se produjo una migración masiva que trajo nuevos pobladores a las Islas Británicas.

El molar recuperado recientemente se ha identificado como perteneciente a un individuo de la cultura magdaleniense. Esta cultura se desarrolló principalmente en Europa central y, aunque se ha documentado su presencia en otros lugares como la Península Ibérica, esta es la primera vez que se encuentra su rastro en las Islas Británicas. Las prácticas artísticas y funerarias, así como la dieta, también difieren entre un grupo y otro, lo que refuerza la hipótesis de que los restos pertenecen a culturas distintas.

El molar se ha hallado en Gough's Cave, una cueva en el suroeste de Inglaterra

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Foto: Rwendland (CC)

Hace unos 18.000 años, a finales de la última Edad de Hielo, las temperaturas empezaron a subir progresivamente: los investigadores creen que el cambio climático que se produjo a finales de la última glaciación abrió nuevas rutas y empujó a diversos grupos humanos a migrar siguiendo a los rebaños. El nivel de los mares y océanos también era más bajo y las Islas Británicas estaban unidas al continente, favoreciendo el tránsito de personas y animales, que encontraban allí un ecosistema similar al que estaban acostumbrados en Europa central.

Cultura magdaleniense

El hecho de que por ahora no se hayan encontrado restos de otros individuos pertenecientes a la cultura magdaleniense implicaría que esta desapareció de las islas en apenas unos cientos de años: la competición por los recursos con los nuevos pobladores, unida al cambio de los ecosistemas, habría jugado en su contra. La tundra dio paso a un paisaje de bosques frondosos, cambiando las estrategias de alimentación y la vida en general.

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