Geología forense, una nueva herramienta en la lucha contra el crimen

Ahora los delincuentes no solo tendrán que prestar atención a las huellas que dejan en la escena del crimen, si no que habrán de tener más cuidado que nunca con lo que se llevan bajo la suela de sus zapatos

Tomas de muestras de suelo en la escena de un crimen

Tomas de muestras de suelo en la escena de un crimen

Foto: IStock

Los científicos han dado los primeros pasos en el desarrollo de un nuevo método para identificar los movimientos de los delincuentes mediante el análisis químico del suelo y el polvo hallado en los enseres o vehículos empleados por estos. Este nuevo sistema de localización permite que las fuerzas de seguridad puedan comparar los restos de suelo encontrados en los artículos personales de los cacos con muestras de suelo regionales para implicarles o eliminarlos de la escena del crimen.

Los pormenores del nuevo método, recogidos en un artículo que bajo el título Predictive Soil Provenancing (PSP): An Innovative Forensic Soil Provenance Analysis Tool se publican esta semana en la revista Journal of Forensic Sciences, han sido presentados a modo de charla magistral en la Conferencia internacional de Geoquímica Goldschmidt, celebrada entre los días 4 y 9 de julio de 2021.

Las primeras pruebas estaban orientadas a comprobar si el análisis geoquímico de una serie de muestras podía emplearse para delimitar un área de búsqueda concreta

El doctor Patrice de Caritat, científico investigador de Geoscience Australia y de la Organización de Geociencias del Sector Público de Australia, explica que las primeras pruebas realizadas por el equipo estaban orientadas a comprobar si el análisis geoquímico de una serie de muestras podía emplearse para delimitar un área de búsqueda concreta. "Tomamos un área de 260 kilómetros cuadrados al norte de Canberra y la dividimos en celdas de 1x1 kilómetros y tomamos muestras del suelo en cada de ellas" explica de Caritat. "Luego nos dieron 3 muestras procedentes del área muestreada y nos pidieron que identificáramos las celdas específicas de la cuadrícula de las que procedían", continua el que también es autor principal de la investigación. "Fue un experimento 'ciego'. En otras palabras: no sabíamos de dónde provenían las muestras hasta el final del experimento".

Geólogos, los nuevos detectives

Gran parte de las disciplinas forenses se centran en descartar o reducir al mínimo las posibilidades o escenarios que han podido desembocar en la escena del crimen con el fin de incrementar las posibilidades de resolverlo. En este sentido los autores del estudio se muestran satisfechos, ya que con su método lograron eliminar hasta el 60% de los escenarios posibles para la procedencia de las muestras estudiadas, lo que puede reducir enormemente el tiempo, el riesgo y la inversión en una investigación en curso.

Con su método, los investigadores lograron eliminar hasta el 60% de los escenarios posibles para la procedencia de las muestras estudiadas

Para comparar las 3 muestras ciegas con las recolectadas previamente y para llegar a sus conclusiones, los investigadores emplearon una gran variedad de instrumentación analítica entre la que se puede destacar la espectrometría infrarroja con transformada de Fourier (FTIR), fluorescencia de rayos X, susceptibilidad magnética y espectrometría de masas.

De hecho, la metodología desarrollada por el equipo ha demostrado tener una eficacia potencial de hasta el 90% en la detección de la escena del crimen. Sin embargo los investigadores explican que alcanzar dicho porcentaje de fiabilidad implicaría más factores y recursos de los asumibles para la detección de delitos en el mundo real. "Esto demuestra que nuestros sistemas funcionan y que tenemos una nueva herramienta potencial para las investigaciones criminales y de inteligencia", comenta de Caritat, quien también es profesor adjunto en el Centro Nacional de Estudios Forenses de la Universidad de Canberra.

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"Pero es la siguiente etapa la que es potencialmente más interesante", continúa. "La mayoría de los países desarrollados tienen bases de datos de suelos que se utilizan para actividades como la exploración mineralógica o para la toma de decisiones en el empleo de la tierra. Ahora estamos adaptando nuestro método a la información contenida en estas bases de datos para comprobar si podemos localizar las muestras directamente a través de las propias bases de datos en lugar de tener que recolectarlas específicamente para cada investigación", detalla.

Mapa de Canberra que muestra la ubicación de las muestras de suelo de referencia y las tomadas para el estudio

Mapa de Canberra que muestra la ubicación de las muestras de suelo de referencia y las tomadas para el estudio

Foto: Patrice de Caritat

Pese a lo que se pueda imaginar, el análisis de suelo convencional no es algo nuevo, si no que ya se ha utilizado en Australia en varios casos para identificar y enjuiciar a varios criminales. "Un buen ejemplo de ello fue el análisis del suelo que se utilizó para identificar los movimientos de un hombre que llevó a cabo una agresión sexual a una joven en Adelaide. Hay varios ejemplos de este tipo, pero ahora queremos llevar esto mucho más lejos" explica de Caritat, quien entre los años 2017 y 2018 trabajó con la Policía Federal de Australia ayudándoles a desarrollar su capacidad de análisis de suelos para aplicarla a la geolocalización forense.

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"Geoscience Australia ahora está trabajando con la Policía Federal de Australiana así como con las universidades de Adelaide, Flinders y Canberra en un proyecto del Departamento de Defensa del país para incorporar técnicas como la identificación de ADN ambiental o el análisis mineralógico a través de difracción de rayos X para la geolocalización del suelo y del polvo de las muestras", explica el investigador sobre los objetivos a corto plazo en la disciplina.

Por su parte la profesora Jennifer McKinley, de la Universidad de Queen's en Belfast, añade que "el gran avance en el trabajo del doctor de Caritat es que integra un análisis de datos de composición robusto con los datos geoquímicos multivariados de la geociencia forense y lo aplica de una manera innovadora a la procedencia forense del suelo'', algo que pone aún más difícil a los delincuentes salirse con la suya. Eso si, siempre que el delito sea cometido físicamente.