La Cumbre del Clima de Egipto (COP27) ha concluido dos días después de lo previsto debido a la dificultad de los países participantes para establecer algunos acuerdos particularmente polémicos para algunas naciones. Uno de los principales ha sido la reducción drástica de las emisiones.

Compromisos insuficientes para frenar el cambio climático

En la actualidad, la temperatura media global es 1,1 ºC mayor a los niveles preindustriales. Para limitar el calentamiento por debajo de los 1,5 grados, tal y como se había acordado el año pasado en Glasgow, los gases de efecto invernadero deberían descender drásticamente durante esta década y prácticamente desaparecer a mediados del presente siglo.

Sin embargo, las demandas de la UEa la hora de aplicar recortes de las emisiones de gases de efecto invernadero fueron rechazadas por países como China, principal emisor del mundo, con casi el 30% del total. De este modo, si bien se han aceptado algunos planes de recorte, no ha habido suficientes compromisos como para alcanzar esa meta.

Según los datos de los científicos, la Tierra podría alcanzar un aumento de la temperatura de unos 2,5 grados respecto a los niveles preindustriales.

Por consiguiente, si no se logra cambiar esta deriva en las sucesivas cumbres, probablemente la Tierra podría alcanzar un calentamiento global de unos 2,5 grados respecto a los niveles preindustriales, una temperatura muy alejada del límite de 1,5 ºC fijado en Glasgow. Superar este umbral, según la ONU, expondría a millones de personas a impactos climáticos potencialmente devastadores, y aumentaría la incertidumbre sobre el futuro de nuestro planeta.

Un fondo para salvar vidas

El aumento de los fenómenos climáticos extremos es particularmente perjudicial para los países más vulnerables al calentamiento global (que además son los menos responsables del problema) y también, en menor medida, para los países en vías de desarrollo.

Por ello, a pesar de la resistencia inicial de Estados Unidos, la Unión Europea o Japón, finalmente sí que ha habido un acuerdo casi unánime en el COP27 para la creación de un fondo de asistencia para estos países. Sin embargo, hay algunos detalles por resolver antes de que se ponga en marcha la medida, que podría entrar en funcionamiento a partir de 2023.

En primer lugar, hay que fijar el monto del fondo. Y, en segundo lugar, la propuesta solo salió adelante bajo la condición de que el fondo sirviera para ayudar a los países más vulnerables, no a los que se encuentran en vías de desarrollo. En sucesivas reuniones deberán entonces acordarse los criterios que definen los países vulnerables para determinar cuáles son los que entran en tal categoría. También queda por determinar cómo se financiará el fondo.

Así pues, las sensaciones finales de la cumbre han sido agridulces. Por ello, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha declarado que lo acordado por la COP27 "marca un pequeño paso hacia la justicia climática", pero también ha advertido que "se necesita mucho más para el planeta".