La estepa que habitaron los mamuts fue un lugar único

Los análisis de ADN ambiental revelan que el entorno de los mamuts fue un ecosistema diferente a cualquiera de los de hoy. También ayudan a explicar los últimos 50.000 años de cambios ecológicos y arrojan luz sobre el momento y causa de las extinciones de megafauna.

Mamut lanudo - Mammuthus primigenius

Mamut lanudo - Mammuthus primigenius

Foto: iStock

21 de octubre de 2021, 16:15 | Actualizado a

 

 

Los cambios climáticos tienen efectos mucho más pronunciados en los ecosistemas árticos y las latitudes altas. Ejemplos de ello fueron las consecuencias sobre las comunidades de animales y plantas del Último Máximo Glacial, hace entre 26.500 y 19.000 años; y del rápido calentamiento que precedió al Holoceno, hace aproximadamente unos 12.000 años.

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De hecho, durante el último ciclo glacial-interglaciar, las biotas árticas experimentaron cambios climáticos sustanciales. Sin embargo, la naturaleza, extensión y velocidad de estos cambios nunca han sido comprendidos en detalle. Esta dinámica se vuelve aún más complicada si además tenemos en cuenta las diferencias tanto en el momento como en la extensión de la glaciación en cada una de las diferentes regiones a lo largo del paisaje ártico, tan vasto y topográficamente complejo.

En este sentido, entre la comunidad científica siempre ha existido cierto debate en torno a cómo era el ecosistema ártico durante el apogeo del mamut en las estepas durante las últimas etapas del Pleistoceno, hace unos 50.000 años. Al este respecto dominan dos teorías: algunos estudios proponen que se trataba de un extenso pastizal poblado durante todo el año por herbívoros, como el mamut lanudo y el bisonte, mientras que otros sugieren que se trataba de un ecosistema más diverso, que incluía la estepa y la tundra, y una combinación de vida animal muy diversa.

"La estepa del mamut estaba en algún lugar entre las dos teorías predominantes, era fría, seca y compleja, compuesta de pastos, juncos, plantas con flores y arbustos",

Para comprender completamente la composición de la estepa del mamut, Eske Willerslevy sus colegas estudiaron las muestras de ADN ambiental pertenecientes a plantas y animales de 535 yacimientos diferentes del Ártico datados al menos dentro de los últimos 50.000 años. También analizaron el ADN de más de 1.500 especies de plantas árticas contemporáneas como fuente de referencia. En conclusión, "la estepa del mamut estaba en algún lugar entre las dos teorías predominantes", sugieren los investigadores. "Era una estepa fría, seca y compleja, compuesta de pastos, juncos, plantas con flores y arbustos" explica Willerslev, cuyo artículo se publica este semana en la revista Nature bajo el título Late Quaternary dynamics of Arctic biota from ancient environmental genomics.

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Entre otras de las conclusiones halladas por los autores, destaca la de que algunas especies animales sobrevivieron hasta mucho más tarde de lo que se pensaba. Por ejemplo, hay evidencia genética en la parte continental de Siberia de la presencia del mamut lanudo -Mammuthus primigenius- hasta hace 3.900 años, del rinoceronte lanudo -Coelodonta antiquitatis- hasta hace 9.800 años y del bisonte estepario -Bison priscus- hasta hace 6.400 años. Sin embargo, el momento preciso de las extinciones de esta megafauna, y si algunos de estos taxones sobrevivieron hasta el Holoceno, sigue siendo incierto.

"Este hallazgo tambien implica que los seres humanos coexistieron con estas especies de megafauna durante decenas de miles de años, y que la caza humana no fue un factor importante en su desaparición", añade Willerslev. "En cambio, la extinción se produjo cuando los últimos focos de vegetación de estepa-tundra dieron paso a turberas, a medida que el clima se volvió más cálido y húmedo", concluye.

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