Está por todas partes y lo podemos encontrar en todo el mundo: desde los bosques hasta los desiertos e incluso en la Antártida. Y sin embargo, no conocíamos la verdadera importancia del humilde musgo. Hasta ahora. 

El musgo es un tipo de planta no vascular perteneciente al grupo de las briofitas. A diferencia de las plantas vasculares, como árboles y flores, los musgos no tienen raíces, tallos y hojas verdaderas

, ni tejidos especializados para transportar agua y nutrientes. 

En lugar de raíces, tienen estructuras similares a pelos llamadas rizoides, que les permiten anclarse al sustrato y absorber agua y minerales. Son plantas pequeñas y generalmente crecen en ambientes húmedos y sombreados, como bosques, rocas, suelos y áreas urbanas. 

Además, el musgo juega un papel importante en los ecosistemas, como retención de agua, prevención de la erosión, proporcionar hábitats para invertebrados y microorganismos, y contribuir a la formación de suelo en áreas degradadas o expuestas. Con todo, en un nuevo estudio recién publicado, un grupo de investigadores ha descubierto hasta qué punto la importancia del musgo es vital para nuestro planeta.

EL MUSGO, UN ALMACÉN DE NUTRIENTES

Al tomar muestras de musgos de más de cien sitios en ocho ecosistemas diferentes, en el estudio se estimó que las poblaciones del musgo cubren la asombrosa cantidad de 9,4 millones de kilómetros cuadrados en los tipos de entornos estudiados, es decir, un tamaño de China o Canadá.

Los científicos compararon suelos con presencia y ausencia de musgo en cada una de las zonas analizadas y observaron un mayor flujo de nutrientes en los suelos con musgo, potenciando el ciclo de elementos como el nitrógeno, el fósforo y la materia orgánica. 

Además, el musgo actúa como un almacén de nutrientes, incluido el carbono, reteniendo aproximadamente 6.430 millones de toneladas métricas de este elemento esencial pero problemático, manteniéndolo fuera de nuestra atmósfera saturada.

CONTROL DE PATÓGENOS

Por si esto fuera poco, el grupo de investigadores encontró que los musgos parecen regular los patógenos potenciales.

Los estudios revelaron una menor cantidad de posibles patógenos vegetales en los suelos habitados por musgos, y los genes altamente resistentes a los antibióticos eran menos frecuentes en los microbiomas de hábitats con presencia de musgo, en comparación con áreas sin vegetación.

MÁS DIVERSIDAD

Las elevadas densidades de musgos como Sphagnum, Hylocomium y Ptilium, aportan más a la biodiversidad del suelo y los ecosistemas, especialmente en áreas donde no crecen árboles, como los desiertos y la tundra.

Y, tras perturbaciones importantes, como las erupciones volcánicas, el musgo es uno de los primeros organismos en reaparecer, sucediendo a las cianobacterias y las algas.

En definitiva, donde hay musgo, hay un mayor nivel de salud del suelo, como más carbono y más nitrógeno. Sin esta ancestral cobertura verde, el mundo no podría sobrevivir.

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