Un enorme tesoro fósil ha aparecido en una cantera de piedra de los Cotswolds, un área de colinas en Inglaterra rica en formaciones calizas del periodo Jurásico: nada menos que un lecho marino fósil en cuyo interior quedaron atrapadas miles de criaturas marinas de este periodo, cuyos fósiles han emergido en excelente estado de conservación.

Se trata principalmente de equinodermos, como lirios de mar, estrellas de mar o pepinos de mar, cuyas impresiones han quedado grabadas con precisión en la piedra caliza. El doctor Tim Ewin, conservador del Museo de Historia Natural de Londres, los define como “los fósiles de erizos de mar, estrellas de mar, lirios marinos y estrellas con plumas más bellamente conservados que jamás haya visto en Gran Bretaña” y afirma que este sitio figura entre los mejores del mundo en cuanto a fósiles de equinodermos.

Un tesoro sellado en piedra

El motivo de su buen estado de conservación se debe, según los paleontólogos, a que algún tipo de evento catastrófico sepultó repentinamente a los animales, facilitando su preservación. Un problema frecuente en este tipo de criaturas es que los tejidos blandos que mantienen unido su esqueleto se desintegran rápidamente al morir y muy raramente se fosilizan; como consecuencia, los fósiles encontrados suelen ser incompletos y muy fragmentados.

En el lecho se han encontrado algunos de especial valor, como la boca de un pepino de mar y posiblemente algunas especies nuevas. Según Tim Ewin, “el extraordinario número de estos fósiles permitirá saber cómo crecían estos animales, puesto que los podemos observar en todas las etapas de su vida, desde alevines a adultos”. Además, al tratarse de un periodo -hace unos 167 millones de años, durante el Jurásico medio- en el que animales como las estrellas de mar empezaban a diversificarse, esperan que el descubrimiento aporte nuevos conocimientos sobre su evolución.