Encuentran algunas de las estrellas más antiguas del universo en la Vía Láctea

Se trata de la primera vez que se han fijado edades tan precisas para estrellas tan antiguas y han calculado que tendrían, aproximadamente, el doble de años que nuestro sol.



 

Imagen en infrarojo del centro de la Vía Láctea

Imagen en infrarojo del centro de la Vía Láctea

Foto: Hubble: NASA/ESA/ Q.D. Wang -Massachusetts .U/ Spitzer/ Jet Propulsion Laboratory / S. Stolovy -SSC/Caltech

Imagen en infrarojo del centro de la Vía Láctea

Las galaxias se forman y evolucionan jerárquicamente: galaxias más pequeñas se fusionan para formar otras más grandes. Otras veces son las de mayor tamaño las que literalmente engullen a las más humildes. Esto es precisamente lo que le ocurrió a nuestra Vía Láctea hace unos 10.000 millones de años.

Según el artículo titulado Uncovering the birth of the Milky Way through accurate stellar ages with Gaia y publicado recientemente en la revista Nature Astronomy, la que fuera una primitiva Vía Láctea canibalizó una galaxia con la cuarta parte de su masa.

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La investigación, dirigida por Carme Gallart del Instituto de Astrofísica de Canarias -IAC- proporciona además una datación precisa de algunas de las estrellas de la Vía Láctea que con una edad estimada de entre 10.000 y 13.000 millones de años, son algunas de las estrellas más viejas que se conocen en el universo. Se trata de la primera vez que se han fijado edades tan precisas para estrellas tan antiguas.

Se trata de la primera vez que se han fijado edades tan precisas para estrellas tan antiguas

De este modo, gracias a los datos recopilados por el satélite Gaia de la Agencia Espacial Europea -desde su posición en el espacio, Gaia estudia miles de millones de estrellas cercanas y brillantes, registrando información altamente detallada sobre sus movimientos y ubicaciones- Gallart y sus colegas construyeron una imagen precisa de la distribución por edades de las estrellas, tanto en el disco actual, como en el halo interno de la Vía Láctea, encontrando que la mayoría de las estrellas en la parte del halo más cercana al Sol, cuentan con edades que superan los 10.000 millones de años.

Cabe recordar que la edad de nuestro sol, una estrella de tipo G, y que se encuentra aproximadamente en la mitad de su vida, se formo hace unos 4.600 millones de años, por lo que estas estrellas tendrían más de doble de la edad de nuestra estrella anfitriona.

Con la ayuda de simulaciones cosmológicas, los autores identificaron este límite de edad, el de 10.000 años, como el punto más probable en que el progenitor de la Vía Láctea se fusionó con otra galaxia más pequeña denominada Gaia-Encelado.

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Saber la edad exacta de estos astros también ha permitido a los autores identificar las estrellas que estaban presentes antes de la fusión y las que se originaron de la galaxia resultante. De entre todas ellas, las estrellas que aparecen más rojas, debido a su mayor contenido metálico corresponderían a las estrellas originales formadas en la fusión previa.

Los investigadores apuntan a que esta fusión no solo calentó algunas de las estrellas formadas en el disco galáctico para formar parte de su halo, sino que también proporcionó el material a la Vía Láctea necesario para generar nuevas estrellas y darle su aspecto actual. El estudio, y los datos que de él se desprenden, actúan como una especie de conjunto de pistas arqueológicas de gran valor que proporcionan una poderosa herramienta a los astrónomos de todo el mundo para seguir reconstruyendo la historia de nuestra galaxia.

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