Los dinosaurios también vivían en los polos

El hallazgo de fósiles de dinosaurio en latitudes polares apunta a que eran capaces de vivir y reproducirse en ecosistemas fríos y no solo en latitudes templadas y cálidas, como se suele presuponer.

Ilustración de hadrosaurios en un paleoambiente ártico imaginario

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Foto: Masato Hattori

Un equipo de científicos del Museo del Norte de la Universidad de Alaska ha publicado un estudio que rompe con la idea de los dinosaurios como animales que vivían únicamente en entornos cálidos. El hallazgo en Alaska de fósiles pertenecientes a varias especies sugiere que los dinosaurios podían no solo sobrevivir, sino desarrollar parte de sus vidas en las regiones polares.

El equipo ha recuperado de una zona conocida como Formación Prince Creek del Cretácico Superior, en Alaska, fósiles pertenecientes a varias especies de dinosaurios, tanto herbívoros -hadrosaurios, ceratopsios, paquicefalosáuridos y tescelosáuridos- como carnívoros -tiranosáuridos, deinonicosaurios y ornitomimosaurios. Algunos de los restos han sido identificados como fragmentos de cáscaras de huevo, lo que según los autores del estudio es una prueba de que había especies que hacían vida en las zonas polares, ya fuese de forma permanente o en periodos intermitentes como la nidificación.

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Vida en los polos

Aunque ya se habían encontrado evidencias de vida prehistórica en las regiones polares, esta es la primera vez que sucede con fósiles de dinosaurios. El hallazgo se ha producido a una paleolatitud de entre 70 y 75ºN (norte); un dato que indica la latitud calculada de una formación geológica en el momento que se formó. Esto la sitúa dentro de los límites del círculo polar ártico y, aunque las temperaturas eran superiores a las actuales, sería todavía un entorno invernal bajo cero, con nieve y posiblemente ventiscas, además de meses de completa oscuridad.

Patrick Druckenmiller, uno de los participantes en la investigación, asegura que este descubrimiento plantea muchos interrogantes acerca de las adaptaciones de los dinosaurios para sobrevivir en entornos fríos. En primer lugar representa una prueba de que eran animales de sangre caliente, puesto que un animal de sangre fría no habría podido sobrevivir en la noche polar; así como un apoyo importante a la creciente y no siempre bien recibida imagen de dinosaurios emplumados o, cuanto menos, con algún tipo de capa aislante como el plumón de las crías de pingüino.

Los investigadores plantean la posibilidad de que los dinosaurios fueran como “aves migratorias” o incluso que hibernaran.

Druckenmiller plantea la posibilidad de que fueran como “aves migratorias” y solo pasaran los meses más calurosos en las regiones polares antes de emigrar hacia las zonas ecuatoriales. Una posibilidad que no le resulta del todo convincente, ya que recientemente se han estimado los tiempos de incubación de los huevos de dinosaurio, que según los resultados podrían haber sido de hasta seis meses, por lo que las crías “habrían tenido que empezar a correr hacia el sur nada más salir del huevo”. La doctora Holly Woodward Ballard plantea una posibilidad incluso más rompedora: que fueran capaces de hibernar.