El deshielo hace que salgan a la luz antiguos virus en el Tíbet

El deshielo de los glaciares tibetanos ha desvelado la existencia de virus de hace 15.000 años, muchos de ellos nuevos para la ciencia. Estudiarlos servirá para saber más del clima de épocas pasadas, de la dinámica del actual cambio climático y de la evolución de esos microorganismos.

De los 33 virus descubiertos, 28 eran desconocidos para la ciencia.

De los 33 virus descubiertos, 28 eran desconocidos para la ciencia.

Foto: Istock

Hay virus en las galerías más profundas y recónditas de las cuevas, abarrotan los mares, e incluso pueblan los pulmones de las personas sanas. Allá donde los busquen los científicos, los encuentran. También bajo el hielo, preservados por el frío y listos para ‘despertar’ si se dan la condiciones adecuadas.

Y se están dando: a consecuencia del cambio climático, los glaciares –que cubren alrededor de la décima parte de la superficie terrestre– se están derritiendo con rapidez y dejando al aire libre lo que hay en su interior, incluida fauna antigua o microorganismos potencialmente peligrosos, capaces de revivir e infectar a nuevos huéspedes.

Un grupo de científicos ha descubierto 33 virus de hace 15.000 años en dos muestras de hielo recogidas en el glaciar Guliya, la meseta del Tíbet,

Además de dar sorpresas desagradables y liberar a la atmósfera cantidades ingentes de gases de efecto invernadero como el carbono y el metano, el deshielo podría ayudar a conocer mejor la evolución de virus y bacterias. Eso es lo que esperan los científicos chinos y estadounidenses que han descubierto 33 virus de hace 15.000 años en dos muestras de hielo recogidas en el glaciar Guliya, la meseta del Tíbet, hoy en día una región autónoma de China. De ellos, 28 eran desconocidos para la ciencia.

La próxima pandemia podría surgir del deshielo del Ártico

Más información

La próxima pandemia podría surgir del deshielo del Ártico

Una enciclopedia congelada

El microbiólogo Zhi-Ping Zhong, líder del estudio (publicado en Microbiome) e investigador en la Universidad Estatal de Ohio, explica en la web de esta institución que “los glaciares en el oeste de China no están bien estudiados, y nuestro objetivo es usar la información que encontremos en ellos para conocer cómo era el entorno en otras épocas. Y los virus son parte de ese entorno”. “Estos glaciares se formaron gradualmente y, junto con el polvo y los gases, también se depositaron muchos, muchos virus en ese hielo”, añade el científico.

Las capas de hielo se van acumulando año tras año, y encierran entre ellas lo que había en la atmósfera en el momento de su congelación. En esa especie de sándwich de muchos pisos quedan muestras que sirven a los expertos para saber más sobre los gases acumulados en la atmósfera, la dinámica del cambio climático o la evolución de los microorganismos atrapados en esa gélida cárcel.

La peste negra cambió nuestro sistema inmunitario

Más información

La peste negra cambió nuestro sistema inmunitario

Supervivientes extremos

Los investigadores descubrieron que alrededor de la mitad de los virus encontrados parecían haber sobrevivido en el momento de su congelación, no a pesar del hielo, sino gracias a él. Según Matthew Sullivan, coautor del estudio y profesor de Microbiología en la Universidad de Ohio, “estos virus dejaron muestras genéticas que nos pueden ayudar a comprender cómo sobrevive un microorganismo en un entorno helado. Y eso tal vez nos dé pistas para encontrar posibles secuencias genéticas similares en otros entornos helados extremos: Marte, por ejemplo, o la Luna”.

El estudio de los virus de los glaciares es una especialidad relativamente reciente, pero está cobrando importancia con la amenaza del cambio climático. Según Lonnie Thompson, profesor de Ciencias de la Tierra y participante en el estudio, “sabemos muy poco sobre virus y microbios en estos entornos extremos. Y conocer más es muy importante: ¿cómo responden las bacterias y los virus al cambio climático? ¿Y qué sucede cuando pasamos de una edad de hielo a un período cálido como el actual?”.

Más información

Destruir los ecosistemas puede generar pandemias