Seguramente mucha gente se habrá preguntado alguna vez cómo era la Tierra hace millones de años. ¿Se parecería en algo a nuestro actual y aparentemente tranquilo planeta? Pues la respuesta es que, casi con total seguridad, no podríamos identificar en absoluto a nuestro querido y familiar planeta con aquella Tierra compuesta por grandes supercontinentes y poblada de gigantescos dinosaurios. Para lograr arrojar algo de luz sobre este tema, los científicos llevan años estudiando los vestigios que se han conservado de aquel lejano y enigmático pasado. Este es el caso de un equipo de investigadores liderados por Thammy Mottin, estudiante de Posgrado en Geología de la Universidad Federal de Paraná (UFPR), Brasil, y compuesto por científicos de la Universidad Federal de Rio Grande do Sul y la Universidad de California, que ha realizado un descubrimiento fascinante y de gran interés científico: un bosque fosilizado de una antigüedad estimada de nada menos que 290 millones de años, que quedó congelado en el tiempo a consecuencia de una inundación provocada por la crecida de un río.

Pero ¿qué es un bosque fosilizado? Básicamente se trata de un yacimiento paleontológico que se ha formado con los fósiles de los árboles que lo poblaron en el pasado. Este tipo de yacimiento se origina cuando el material orgánico de la madera es reemplazado por minerales como el sílice, que contribuye a preservar en el tiempo algunos de los detalles más delicados de la madera. El proceso de petrificación que se produce tiene lugar bajo tierra, cuando la madera de los árboles queda enterrada bajo los sedimentos y se conserva gracias a la ausencia total de oxígeno.

Foto: Universidad Federal de Paraná

El bosque fosilizado de Ortigueira está "en posición de vida", es decir sepultado en posición vertical, tal como estaba originalmente.

Un bosque congelado en el tiempo

La investigación, que ha sido publicada en la revista Palaeogeography, Palaeoclimatology, Palaeoecology, informa del hallazgo de 164 árboles del linaje de los licófitos (sin frutos, flores, ni semillas),hoy extintos, conservados en su condición original, es decir en posición vertical. El descubrimiento se hizo en el municipio de Ortigueira, en el estado de Paraná, una región situada al sur de Brasil (que formó parte en el pasado del antiguo paleocontinente llamado Gondwana) y es el bosque fosilizado más importante descubierto hasta la fecha en el hemisferio sur. Según Thammy Mottin este impresionante hallazgo es una ventana que nos permite asomarnos al pasado: "Los árboles se conservan dentro de la roca tal como vivían, es decir, aún conservan las características de ese ecosistema de hace unos 290 millones de años".

Este bosque fosilizado, en el estado brasileño de Paraná, es el más importante descubierto hasta la fecha en el hemisferio sur.

Gracias a las raíces, las plantas pueden conservarse verticalmente de modo individual, sin embargo, los bosques fosilizados completos preservados en esta posición son extremadamente raros. De hecho, hasta la fecha solo se han dado a conocer otros dos lugares con un tipo de plantas preservadas de esta manera: la Patagonia argentina y el estado de Río Grande del Sur, dos regiones donde el número de licófitos es mucho menor y los tallos se encuentran deformados.

Foto: Universidad Federal de Paraná

Thammy Mottin lleva a cabo algunas mediciones del bosque fosilizado.

Foto: Universidad Federal de Paraná

Una inundación propició que los árboles quedasen en su posición original.

Los licófitos descubiertos en Ortigueira no se hallan comprimidos como en los otros dos yacimientos mencionados, donde se han localizado este tipo de bosques, lo que permite una reconstrucción más fiel de la forma que tenían las antiguas plantas. Esto es muy importante porque significa que se ha podido recuperar información sobre la distribución de los árboles, su cantidad, cuál era la relación que tenían entre sí y su interacción con el medioambiente. Thammy Mottin explica en el estudio que es la primera vez que ha visto un sistema de raíces como el de estos árboles: "El sistema radicular forma lóbulos que parten de la base de los tallos, cuya función sería la de anclar la planta en el sustrato". Así, según sigue explicando Mottin, la peculiar preservación de los árboles se debe a que "fueron soterrados rápidamente cuando estaban vivos, y fueron cubiertos progresivamente por sedimentos, hasta que murieron por asfixia, un evento que prácticamente congeló ese bosque de la forma que era".