Ciencia Vs Pseudociencia en los tratamientos contra el cáncer

Las medicinas alternativas no cuentan con aval científico, por lo que nunca deben sustituir a los tratamientos indicados por los oncólogos

Un frasco con un remedio natural desconocido

Un frasco con un remedio natural desconocido

Foto: Pretty Drugthings / Unsplash

Un frasco con un remedio natural desconocido

El diccionario de la Real Academia Española define científico como aquello “que tiene que ver con las exigencias de precisión y objetividad propias de la metodología de las ciencias”. Esto es, cualquier conclusión que haya sido validada siguiendo un método de investigación empírico y demostrado. Más allá de la terminología léxica, para la Organización Médica Colegial de España, la pseudociencia no es más que "la propuesta de cura de enfermedades, alivio de síntomas o mejora de salud basada en criterios sin el respaldo de la evidencia disponible”. Es decir, la primera cuenta con pruebas demostrables de su funcionamiento, mientras que la segunda no.

De cara a tratar el cáncer, una enfermedad que sufren millones de personas en el mundo, la quimioterapia, radioterapia y la cirugía son los métodos demostrados científicamente, tal y como explican los máximos especialistas en la materia en nuestro país, la Asociación Española Contra el Cáncer. En el lado contrario están prácticas como la homeopatía, el reiki, la bioneurociencia, las constelaciones familiares o la medicina naturista, todas ellas catalogadas como pseudociencias, cuya eficacia no ha sido nunca probada.


La quimioterapia, radioterapia y la cirugía son métodos demostrados científicamente para luchar contra el cáncer, mientras que la eficacia de las medicinas alternativas nunca ha podido demostrarse

Así pues, entre todas las pseudoterapias existentes cabe diferenciar entre dos tipos:

Medicina alternativa

La que se utiliza en lugar de la medicina convencional. Por ejemplo, el uso de un suplemento dietético como tratamiento del cáncer en lugar de la quimioterapia recomendada por el oncólogo.

Medicina complementaria

La que se utiliza conjuntamente con la medicina convencional.
Aquellos pacientes y familiares inmersos en pleno proceso de superación de esta enfermedad se encuentran en una etapa vulnerable en la que suelen buscar soluciones y alternativas, por lo que pueden ser mucho más receptivos a la hora de aceptar ‘otras vías’.

Estas prácticas pseudocientíficas pueden resultar peligrosas si hacen que el paciente se aleje de la terapia prescrita por el médico, e incluso pueden acabar produciéndole daños físicos. Por ello es recomendable informar al médico de cualquier terapia complementaria, ya que pueden producir interacciones contraproducentes con el tratamiento.

Mitos y realidades sobre el cáncer

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Mitos y realidades sobre el cáncer

El Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad publicó el 19 de diciembre de 2011 el primer documento de análisis de situación en España de las terapias naturales, en el que se identifican hasta 139 técnicas, catalogadas de la siguiente manera:

Sistemas Integrales o completos: • Homeopatía • Medicina naturista • Naturopatía • Medicina tradicional china • Acupuntura • Ayurveda


Prácticas biológicas: • Fitoterapia • Terapia nutricional • Tratamientos con suplementos nutricionales y vitaminas


Prácticas de manipulación y basadas en el cuerpo: • Osteopatía • Quiropraxia, quiromasaje y drenaje linfático • Reflexología • Shiatsu y sotai • Aromaterapia


Técnicas de la mente y el cuerpo: • Yoga • Meditación, curación metal, oración • Kinesiología • Hipnoterapia, sofronización • Musicoterapia, arteterapia y otras


Técnicas sobre la base de la energía: · Terapias del biocampo y terapias bioelectromagnéticas · Qi-Gong o Chi-Kung · Reiki · Terapia floral · Terapia biomagnética o con campos magnéticos

Terapias que pueden ser perjudiciales

En el caso del cáncer, las llamadas medicinas alternativas pueden llegar a ser altamente perjudiciales para los pacientes, especialmente si sustituyen los tratamientos convencionales prescritos por los oncólogos. Por ello Asociación Española Contra el Cáncer ha desarrollado una guía que desvela esas falsas creencias relacionadas con algunas de esas prácticas.

Estas son algunas de esas falsas creencias relacionadas con tratamientos no convencionales recopilados por la Asociación y cuyo objetivo es informar a la sociedad sobre su falta de validez científica.

1) “Me curaré antes si tomo remedios naturales”

No es cierto, ni aconsejable. La creencia de que existen remedios naturales que puedan ayudar al paciente a curarse de su enfermedad y que son inofensivos está muy extendida. Sin embargo, dicha afirmación no es correcta.
Generalmente, no existen estudios científicos serios sobre estos remedios o tratamientos alternativos que evidencien su falta de eficacia contra el cáncer. No se debe llevar a cabo ningún tipo de medida o terapia alternativa desconocida sin consultarlo previamente con el equipo médico. Puede ser perjudicial o interferir con la terapia o los resultados de las pruebas.

2) “Los suplementos de vitaminas reducen el riesgo de tener cáncer”

Falso. Los estudios actuales sugieren que aquellas personas que ingieren una mayor cantidad de frutas y verduras en su dieta habitual poseen menor riesgo de padecer determinados tipos de cáncer. ¿Por qué? Parece que la clave está en los antioxidantes.

Como resultado del metabolismo normal se producen una serie de sustancias oxidantes que lesionan los distintos tejidos y que son los responsables del envejecimiento normal de los mismos y, en ocasiones, de las lesiones precursoras del cáncer. Los antioxidantes se encuentran en las frutas y verduras, entre otros alimentos, y destruyen los productos derivados de la oxidación, protegiendo los tejidos del daño que pudieran causar los mismos.

Son antioxidantes la vitamina C, la E, el selenio, los carotenoides... (la vitamina C y la E, junto con la provitamina A, son las únicas que cumplen la función de antioxidantes). Importante: los estudios demuestran que el consumo de frutas y verduras reduce la probabilidad de tener algunos tipos de cáncer, pero no hay evidencia de que los suplementos como tal tengan la misma función.


3) “Los alimentos transgénicos tienen relación con la aparición de cáncer”

Falso. No existen estudios científicos que hayan relacionado los alimentos transgénicos con procesos oncológicos.
Estos alimentos se modifican mediante técnicas de bioingeniería. Contienen genes no propios, es decir, genes procedentes de un organismo donante, que les confieren una característica nueva y mejorada respecto al organismo equivalente no transgénico. Pero no cambian los genes de la persona que los consume.


4) “Existe una cura o productos que curan pero hay intereses que no permiten que se divulgue”

Falso. No hay ningún producto que conozcamos (alimentos, semillas, frutas, cítricos, etc.) que curen el cáncer. Las industrias farmacéuticas investigan continuamente para desarrollar nuevos fármacos que sean eficaces. Lo que permite que haya una mayor supervivencia y calidad de vida.


5) “La ondas electromagnéticas, cables de alta tensión y telefonía causan cáncer”

Falso. Existen numerosos estudios que demuestran que no se puede concluir que exista una relación. Cabe diferenciar, sin embargo, entre las ondas ionizantes (radiación gamma o ultravioleta), y las no ionizantes (las radiaciones emitidas, por ejemplo, por los microondas). Las primeras son carcirógenas, mientras que en las segundas no existe ninguna relación probada.

Respecto a este punto, la OMS, en su nota "Campos electromagnéticos y salud pública: teléfonos móviles", publicado en 2014, se explica que "el análisis de los datos internacionales combinados procedentes de 13 países participantes no reveló un aumento del riesgo de glioma ni meningioma con el uso del teléfono móvil durante más de 10 años. Hay ciertos indicios de un aumento del riesgo de glioma en las personas que se hallaban en el 10 % más alto de horas acumuladas de uso del móvil, aunque no se observó una tendencia uniforme de aumento del riesgo con el mayor tiempo de uso. Los investigadores señalaron que los sesgos y errores limitan la solidez de estas conclusiones e impiden hacer una interpretación causal”.

Otros estudios, como este del Instituto Nacional del Cáncer o este otro de la Organización Mundial de la Salud, arrojan luz sobre los efectos y riesgos de radiaciones ionizantes.


6) “Las plantas pueden ayudarnos a protegernos del cáncer”

Falso. Algunos de los compuestos presentes en muchas plantas o productos de herbolarios pueden tener posibles efectos beneficiosos sobre los seres humanos. Hasta el momento se han reconocido como beneficiosos compuestos como los denominados flavonoides (presentes en cítricos, cerezas, manzanas, cebollas, grosellas, tomates, uvas...) con un papel antioxidante. Pero no hay evidencia científica de que haya que consumir dichos productos de forma exclusiva, sino como parte de una alimentación variada y equilibrada con abundancia de frutas y verduras, que es lo saludable.

Falsos mitos sobre alimentación y cáncer

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La investigación oncológica es uno de los objetivos prioritarios de la AECC, que actualmente cuenta con un fondo comprometido de 50 millones de euros destinados a 250 proyectos gestionados a través de la Fundación Científica, una entidad financiada por concurso público. Presente en más de 2.000 localidades españolas, la AECC cuenta con más de 23.371 voluntarios y 845 empleados en todo el país que trabajan bajo criterios de independencia coordinados con autoridades sanitarias e instituciones científicas.

La AECC es una organización sin ánimo de lucro formada por pacientes, familiares, voluntarios y profesionales del ámbito de la salud que lleva 65 años trabajando en la lucha contra el cáncer. Su objetivo es el prevenir, sensibilizar, acompañar a las personas afectadas y financiar proyectos de investigación oncológica que permitan un mejor diagnóstico y tratamiento de la enfermedad.

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