Científicos alertan sobre el uso excesivo de antibióticos en animales

Las bacterias resistentes a los antibióticos están incrementando en todo el mundo, y este aumento en animales destinados a la alimentación requiere una acción inmediata

Granja porcina

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Foto: iStock

Granja porcina

Si no se controla, el aumento de la resistencia a los antimicrobianos -ARM- en los animales destinados a la alimentación, podría verse amenazada no solo la salud animal, sino también la disponibilidad de proteínas animales, especialmente en los países de ingresos bajos y medios donde la demanda de carne está aumentando. Es una de las tajantes conclusiones del un nuevo estudio dirigido por el Centro de Dinámica, Economía y Política de Enfermedades -CDDEP-, cuyos resultados se recogen en el artículo titulado Global trends in antimicrobial resistance in animals in low- and middle-income countries publicado esta semana en la revista Science.

Las bacterias resistentes a los antibióticos están aumentando en todo el mundo, y aunque se ha prestado mucha atención a los usos excesivos e indebidos de antibióticos en humanos es necesario destacar que, por un lado los animales consumen tres veces más antibióticos que los humanos, y por otro, que el consumo de carne está aumentando en todo el mundo.

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Para satisfacer la creciente demanda de proteína animal en los países de bajos y medianos ingresos, los sistemas de producción de carne a gran escala y los cuales usan antibióticos de manera rutinaria para promover el crecimiento de los animales y prevenir que estos sufran determinadas enfermedades, se han vuelto más accesibles.

De este modo, en los países en desarrollo donde las ventas de antibióticos veterinarios permanecen sin regular y el alimento es menos nutritivo en comparación con los países de altos ingresos, las tasas de resistencia a los antibióticos en animales tienen el potencial de aumentar exponencialmente.

Aunque en un principio se trata de una práctica beneficiosa para la producción de carne en masa a corto plazo, el consumo excesivo de antibióticos en animales destinados a la alimentación se ha relacionado con un aumento de las infecciones originadas por microorganismos resistentes a los antibióticos no solo en animales, sino también en humanos. Pese a este notable aumento, los sistemas de vigilancia que rastrean las tasas de resistencia a los antibióticos no ha evolucionado a la par de la producción en los países de bajos y medianos ingresos.

Salud animal y humana conectadas

Para desenmascarar esta tendencia de resistencia a los antibióticos en los animales destinados a la alimentación así como los lugares en los que el fenómeno se está revelando con más claridad, los investigadores desarrollaron un modelo geoespacial a partir de más de 900 encuestas de prevalencia -proporción de individuos de una población afectados por una enfermedad- entre 2000 y 2018; y centrado específicamente en patógenos comunes transmitidos por los alimentos, como Escherichia coli, Campylobacter spp., Salmonella no tifoidea y Staphylococcus aureus.

Entre 2000 y 2018 la resistencia a los antimicrobianos en animales destinados a la alimentación aumento en general en más de un 50%

El autor principal del estudio Ramanan Laxminarayan, director del CDDEP e investigador de la Universidad de Princeton declara al respecto que :"la producción animal está aumentando en todo el mundo y las consecuencias del uso intensivo de antibióticos sobre la resistencia en los animales son muy claras a partir de nuestro análisis".

Exposición por país a la resistencia ante antibióticos en pollos

"Tenemos una pequeña oportunidad para ayudar a los países de bajos y medianos ingresos a realizar una transición hacia prácticas agrícolas más sostenibles". Los países de ingresos altos -donde los antimicrobianos se han usado desde la década de 1950- deberían apoyar esa transición" añade el investigador.

Exposición por país a la resistencia ante antibióticos en cerdos

Es necesaria una acción urgente en las regiones críticas, ya que las altas tasas de ARM en los animales de alimentación tienen la capacidad de impactar negativamente tanto en la salud animal y la productividad del agricultor, como la salud humana. El uso cada vez mayor de antibióticos de gran importancia como las penincilinas, las tetraciclinas o las sulfonamidas en los animales destinados a la alimentación continuará haciendo que estos antibióticos sean menos efectivos en el futuro para los animales enfermos tanto como para los humanos que necesitan los medicamentos para sobrevivir.

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