Un equipo de investigación liderado por la epidemióloga Chen Wei, de la Academia Militar de Investigación Médica de China, ha realizado un esperanzador anuncio esta misma madrugada. El gobierno chino ha aprobado la realización de ensayos clínicos de una vacuna contra el Covid-19.

Este grupo de científicos llevan trabajando en el desarrollo de una vacuna fiable contra este virus desde su llegada a Wuhan, en la provincia china de Hubei, a finales de enero. Ahora, tras la revisión de su seguridad, eficacia y calidad por un organismo ajeno al equipo investigador el siguiente paso es desarrollar ensayos clínicos que confirmen la validez de la vacuna. Además, según Chen, también se ha completado el trabajo de preparación preliminar para la producción a gran escala, segura y efectiva, pues la vacuna contra el coronavirus ha sido desarrollada en consonancia con los “estándares internacionales y la regulaciones locales”, ha explicado.

A pesar de que la investigación es esperanzadora, muchos expertos concuerdan que, en el mejor de los casos, tendremos una vacuna en unos 12 a 18 meses.

Sin embargo, la doctora en Inmunología por la Universidad de París VI, Adelaida Sarukhan, nos explica que no será todo tan sencillo. "Como toda vacuna, necesita pasar por varias fases para comprobar su seguridad y su eficacia. Muchos expertos concuerdan que, en el mejor de los casos, tendremos una vacuna en unos 12 a 18 meses" apunta la especialista.

Una vacuna con solo un fragmento del virus

La vacuna desarrollada es una vacuna de subunidades, es decir, aquellas que contienen solo un fragmento del patógeno. Estas suelen ser menos reactógenas y, por su simplicidad, suelen ser más sencillas de sintetizar y manipular. Este tipo de vacunas, dentro de su capacidad de activar el sistema inmunológico suelen ser más seguras, al no introducir en el cuerpo una versión debilitada del patógeno vivo, pero ofrecen una capacidad de protección frente al virus más débil. De hecho, muchas de las vacunas actualmente utilizadas, como la de la difteria, el tétanos o la hepatitis B están basadas en esta metodología.

Otra vacuna candidata contra el coronavirus, de la compañía Moderna, ha entrado ya en fase I de ensayos clínicos.

A este respecto Sarukhan explica en exclusiva a National Geographic que "el problema de este tipo de vacunas es que la respuesta inmune (protectora) que inducen es menos fuerte/ duradera que las vacunas basadas en inocular al organismo entero, inactivado. Por eso generalmente se usan adyuvantes (una sustancia que se añade para potenciar o dirigir la respuesta inmunológica)". Además, explica la científica, otros grupos de investigación están trabajando igualmente en el desarrollo a contrarreloj de una vacuna frente el Covid-19. "Otra vacuna candidata contra el coronavirus, de la compañía Moderna, ha entrado ya en fase I de ensayos clínicos. Esta vacuna se basa en otro principio completamente diferente (a base de ARN mensajero) que podría ser más eficaz y rápida de producir a gran escala. Sin embargo, se trata de una tecnología nueva y se tiene que comprobar primero que sea segura" explica la especialista.

Sea como fuere lo que parece claro es que en esta carrera frente al coronavirus no hay vencedores ni vencidos, sino que el gran perdedor siempre será el ser humano.