Cada vez más plásticos en el aire

La contaminación por micropartículas de plástico se está convirtiendo en una preocupación creciente y en un gran problema ecológico a medida que se descompone en nuestros océanos y pasa a la atmósfera

Planeta plastificado

Planeta plastificado

Foto: iStock

Ya sea como como fuente de compuestos tóxicos o por el hecho de que pueden funcionar como vectores de patógenos y otros contaminantes, la contaminación por partículas microplásticas marinas es una preocupación creciente. El destino principal de la mayor parte del plástico que se produce en la actualidad son los océanos y a medida que una vez llega a estos y se rompe en pedazos cada vez más pequeños sin descomponerse químicamente, los microplásticos resultantes se están convirtiendo en uno de los problemas ecológicos más importantes en la actualidad.

En este sentido, ahora un nuevo estudio llevado a cabo por investigadores del Instituto de Ciencia Weizmann -ICW- vuelve a poner de manifiesto uno de los aspectos más preocupantes de la contaminación por microplásticos, los cuales se definen como partículas de menos de 5 mm de diámetro. Según el mismo, estos son arrastrados a la atmósfera y transportados por el viento a zonas más lejanas del océano, incluidas incluidas aquellas en las que se presuponía que el impacto de la actividad humana podía ser mínimo.

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El análisis, publicado recientemente en la revista Communications Earth & Environment bajo el título Airborne microplastic particles detected in the remote marine atmosphere revela que fragmentos tan minúsculos pueden permanecer ya no solo en el mar, si no en la atmósfera durante horas e incluso días, lo que aumenta el potencial de dañar el medio marino así como de ascender en la cadena alimentaria y afectar la salud humana. "Un gran número de estudios ha encontrado microplásticos en la atmósfera, justo por encima del agua, cerca de las costas" declara la doctora del departamento de Ciencias Planetarias y Terrestres del ICW y colaboradora en el estudio, Miri Trainic, "pero nos sorprendió encontrar una cantidad que no resulta para nada trivial por encima de un agua aparentemente prístina y en localizaciones remotas", añade.

La conexión entre el mar y el aire

Los profesores Ilan Koren y Yinon Rudich, del mismo departamento que Trainic y coautores principales del estudio junto con el profesor Assaf Vardidel Departamento de Ciencias Vegetales y Ambientales de la institución, llevan años colaborando en el estudio de la interfaz entre el océano y el aire, y si bien la forma en que los océanos absorben materiales de la atmósfera ha sido estudiado de forma considerable, el proceso inverso, es decir, la producción de aerosoles que se desprenden del mar a la atmósfera en forma de partículas volátiles, virus, fragmentos de algas y otras partículas había sido mucho menos investigada.

Por razones técnicas, solo se analizaron partículas mayores de 5 µm. Esto sugiere que los análisis subestiman la presencia microplásticos en la atmósfera marina remota.

Para tratar de arrojar luz sobre esta cuestión el equipo se embarcó durante el 2016 en una expedición que incluía a varios equipos de científicos a bordo del veleto de investigación Tara, especializado en el estudio de los microplásticos. Tras una ardua tarea de recolección de aerosoles, y tras comprobar en el laboratorio que el estudio de las partículas plásticas en los mismos a través del microscopio resultaría una tarea casi imposible, el equipo decidió analizar las muestras mediante una técnica conocida como microscopía de Raman, la cual se vale de un haz de luz visible, infrarroja o ultravioleta para averiguar el porcentaje de plástico en las muestras. "Detectamos una gran variedad de microplásticos en el aire, incluidos poliestireno, polietileno, polipropileno y compuestos de polisilicona" declaran los investigadores, quienes también se encontraron polietileno y polipropileno en el agua de mar, lo que sugiere que la presencia de plástico atmosférico en las remotas zonas estudiadas tiene un origen local.

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Del mismo modo, a través del análisis del agua del mar, los científicos encontraron una fuerte relación entre los microplásticos del océano y su atmósfera inmediata, lo que respalda la idea de que los microplásticos ingresan a la atmósfera a través de burbujas en la superficie del océano o son recogidos por los vientos y transportados en corrientes de aire a partes remotas del océano.

Contaminación que se retroalimenta

"Una vez que los microplásticos están en la atmósfera, se secan y quedan expuestos a la luz ultravioleta y los componentes atmosféricos con los que interactúan químicamente" explica Trainic. "Eso significa que es probable que las partículas que caen de nuevo al océano sean incluso más dañinas o tóxicas que antes para cualquier vida marina que las ingiera". "Además -agrega Vardi- algunos de estos plásticos se convierten en andamios para el crecimiento de todo tipo de bacterias marinas, por lo que el plástico en el aire podría ofrecer un viaje gratis a algunas especies, incluidas las bacterias patógenas que son dañinas para la vida marina y los humanos".

"Es probable que las partículas que caen de nuevo al océano sean incluso más dañinas o tóxicas que antes"

A todo ello hay que sumarle que la cantidad real de microplásticos en los aerosoles oceánicos es casi con certeza mayor de lo que mostraron las mediciones del estudio, ya según sus autores no se estudiaron las partículas más pequeñas. Cuando hablamos de contaminación a escala microscópica el tamaño si que importa, y no solo porque las más partículas más ligeras pueden permanecer en el aire durante períodos más prolongados. Cuando aterrizan en la superficie del agua, también es más probable que sean devorados por vida que, por supuesto, no puede digerirlos. Por lo tanto, cada una de estas partículas tiene el potencial de dañar a un organismo marino o de ascender en la cadena alimentaria y llegar a nuestros cuerpos.

"Por último, pero no menos importante, como todos los aerosoles, los microplásticos se vuelven parte de los grandes ciclos planetarios ya que interactúan con otras partes de la atmósfera", explica Koren. "Debido a que son livianos y tardan largos periodos de tiempo en degradarse veremos cada vez más microplásticos transportados en el aire a medida que los que contaminan nuestros océanos se rompen; incluso si no agregamos más plásticos a nuestras vías fluviales", sentencia preocupado el autor.

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