Así imprimen órganos de repuesto las impresoras 3D

La ciencia ya está explorando esa línea de investigación futurista con impresoras 3D concebidas para crear tejido vivo.Te explicamos cómo funciona.

Molde de la oreja proporcionado por el Instituto de Medicina Regenerativa Wake Forest

Molde de la oreja proporcionado por el Instituto de Medicina Regenerativa Wake Forest

Foto: Rebecca Hale

Imaginemos una máquina que, con solo pulsar un botón, fabrique un pulmón o un riñón de repuesto. Pues bien, la ciencia ya está explorando esa línea de investigación futurista con impresoras 3D concebidas para crear tejido vivo.

Estas bioimpresoras usan células humanas a modo de tinta. Una impresora 3D estándar superpone capas de plástico para crear piezas de coches, por ejemplo, pero las bioimpresoras colocan capas de células para formar tejidos y órganos tridimensionales.

Para imprimir una oreja, la impresora crea un "andamio" flexible y poroso de hidrogel (un tipo de polímero) que se recubre de células de piel y de cartílago, las cuales van creciendo y rellenando el molde con forma de oreja. Después el hidrogel se biodegrada para garantizar que no haya rechazos.


En unos unos seis meses, la oreja se compone íntegramente de células humanas. "Usamos las propias células del paciente", explica Anthony Atala, director del Instituto de Medicina Regenerativa de la Universidad Wake Forest.

¿Se puede imprimir cualquier órgano?

Ahora están traduciendo el proceso al lenguaje de las bioimpresoras 3D y esperan poder comenzar muy pronto a implantar órganos impresos. Por ahora ya se están utilizando riñones e hígados en miniatura para probar fármacos, entre ellos tratamientos de quimioterapia.

¿Hay alguna zona anatómica que no se preste a esta tecnología? En el caso del corazón, apunta Atala, deberían poderse imprimir al menos determinadas partes. ¿Y el cerebro? "Yo no llegaré a verlo", dice.

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