La verdad sobre la inteligencia de los cuervos

¿Son realmente los cuervos tan inteligentes como parecen?

Cuervo de Nueva Caledonia

Cuervo de Nueva Caledonia

Ilustración: Almudena Cuesta

Cuervo de Nueva Caledonia

En una de sus fábulas, Esopo cuenta la historia de un cuervo sediento que se las ingenia para beber de una jarra medio vacía. Al no llegar con el pico, el animal llena el recipiente con piedras hasta que el nivel del agua asciende y puede beber. Así, gracias a su ingenio y destreza, sacia la sed. Esta fábula contiene una moraleja clara y entraña una gran verdad: ¡los cuervos son tremendamente inteligentes!

Los científicos han comprobado que a me­­nudo la realidad supera la ficción: inspirados en la fábula de Esopo, pusieron a prueba a unos cuervos de Nueva Caledonia para evaluar cómo se desenvolvían en unas pruebas de desplazamiento de volumen. Estos prefirieron tirar piedras en un tubo con agua que en un tubo con arena. Asimismo, eligieron los tubos más llenos y los objetos más densos para obtener antes la recompensa. Estas aves no pueden deducir el principio de Arquímedes, pero comprenden por qué se desplaza el agua y resuelven todo tipo de problemas, incluso cuando hay que usar diferentes herramientas sucesivamente. Según los investigadores del estudio, su conocimiento causa-efecto es parecido al de un niño de 5 años.

Según los investigadores, el conocimiento causa-efecto de los cuervos es parecido al de un niño de 5 años

Los cuervos de Nueva Caledonia son las únicas aves –y uno de los pocos animales– que fabrican y utilizan herramientas en la naturaleza, desde ramas hasta hojas que recortan para crear ganchos con los que atrapar larvas que anidan en la madera. Dichas herramientas y su proceso de fabricación varían de un ambiente a otro, lo que sugiere que podría tratarse de un comportamiento cultural. Hasta hace poco estas conductas tan sofisticadas se creían exclusivas de los primates.

El cuervo americano es otro gran aprendiz social, y nunca olvida la cara de un enemigo: reconoce a quien lo ha molestado y pasa la información a terceros. Si el increpador vuelve por su área de nidificación, una horda de pájaros negros le plantará cara. De igual manera, consideran una amenaza a los humanos que deambulan cerca de sus compañeros fallecidos. De hecho, se reúnen alrededor de los cadáveres, como si fueran forenses, para esclarecer y aprender sobre las causas de la muerte.

Los cuervos tienen el cerebro del tamaño de una nuez, pero en relación al cuerpo es realmente grande (sobre todo la parte anterior, encargada de las órdenes superiores). Un estudio reciente va más allá y sugiere que pueden ser tan inteligentes como los chimpancés debido a su elevada densidad neuronal y a su estructura cerebral. Aunque córvidos y simios divergieron en la línea evolutiva hace más de 300 millones de años, ambos han desarrollado capacidades cognitivas complejas al vivir bajo presiones sociales similares.

Los cuervos resuelven problemas complejos, fabrican y usan herramientas, tienen una gran memoria, se comunican y aprenden entre sí e incluso podrían tener culturas propias. Después de todo, la fábula de Esopo se queda corta.

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