Oumuamua probablemente fue expulsado de un sistema estelar binario

El misterioso objeto rocoso muy probablemente fue expulsado de un sistema estelar binario en un momento indeterminado de formación planetaria

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Objeto rocoso

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Objeto rocoso

El objeto rocoso Oumuamua, detectado por primera vez en octubre de 2017, tiene un radio de unos 200 metros y viaja a una endiablada velocidad de 30 kilómetros por segundo. Lo más cerca que ha estado de la Tierra: 33 millones de kilómetros.

Imagen: ESO / M. Kornmesser

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Oumuamua, el misterioso objeto rocoso que ha sido descrito como el primer asteroide interestelar confirmado, muy probablemente fue expulsado de un sistema estelar binario (dos estrellas orbitando un centro común) en un momento indeterminado durante la formación de los planetas, explica hoy la Real Sociedad Astronómica del Reino Unido. Inicialmente se pensó que Oumuamua era un cometa y, una semana después, un asteroide. "Es realmente extraño que haya sido un asteroide el primer objeto que hayamos visto de fuera de nuestro sistema porque un cometa hubiera sido mucho más fácil de detectar y el Sistema Solar expulsa muchos más cometas que asteroides", dice Alan Jackson, el autor principal de un estudio publicado hoy en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society.

Oumuamua es el primer objeto interestelar que ha sido detectado

Los autores del estudio han comprobado que los sistemas estelares binarios son muy eficientes expulsando objetos rocosos y, como estos sistemas existen en suficiente número, consideran que Oumuamua probablemente proceda de uno de ellos con un centro de masas denso y relativamente caliente, pues un sistema así tendría un mayor número de objetos rocosos próximos a dicho centro. Desde que fue descubierto Oumuamua, los científicos estuvieron bastante seguros de que provenía de fuera de nuestro Sistema Solar, tanto por su trayectoria como por su velocidad. Su excentricidad orbital de 1,2 y su velocidad tan alta (30 kilómetros por segundo) indicaban que no estaba sujeto a la gravedad del Sol. "La órbita de Oumuamua tiene la mayor excentricidad jamás observada en un objeto pasando a través de nuestro Sistema Solar", destaca Jackson.

"De la misma forma que estudiamos los cometas para entender mejor la formación planetaria de nuestro propio Sistema Solar, puede que este curioso objeto nos ayude a entender cómo se forman los planetas en otros sistemas", concluye.

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