La misión Dawn de la NASA se acerca a su fin: este es su valioso legado

Entre mediados de septiembre y mediados de octubre, la sonda espacial ya no podrá comunicarse con la Tierra y permanecerá silenciosamente orbitando alrededor de Ceres durante más de 20 o incluso más de 50 años; hablamos con los responsables de la misión

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dawn1. Primera misión a un planeta enano

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Primera misión a un planeta enano

Representación artística de la sonda espacial Dawn llegando al planeta enano Ceres, el mayor cuerpo del cinturón de asteroides que hay entre las órbitas de Marte y Júpiter.

Imagen: NASA / JPL-Caltech

dawn2. Cuerpo primigenio

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Cuerpo primigenio

El gigantesco asteroide Vesta, de unos 4.500 millones de años, en un mosaico de imágenes tomadas por Dawn. La imponente montaña en el polo sur es más del doble de alta que el monte Everest. Los tres cráteres unidos de la parte superior izquierda se conocen como "el muñeco de nieve".

Imagen: NASA / JPL-Caltech / UCAL / MPS / DLR / IDA

dawn3. Cráteres de diferentes tamaños

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Cráteres de diferentes tamaños

Detalle de los tres cráteres que forman el "muñeco de nieve", una de las características más sorprendentes de Vesta.

Imagen: NASA / JPL-Caltech / UCLA / MPS / DLR / IDA

dawn4. Material brillante en Ceres

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Material brillante en Ceres

Mosaico de imágenes de Cerealia Facula, obtenidas por Dawn durante una órbita a 385 kilómetros de altura de la superficie de Ceres. Cerealia Facula es el material brillante en el centro del cráter Occator.

Imagen: NASA / JPL-Caltech / UCLA / MPS / DLR / IDA / PSI

dawn5. Sobrevolando el cráter Occator

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Sobrevolando el cráter Occator

Imagen de la pared norte del cráter Occator del planeta enano Ceres, obtenida por Dawn el 16 de junio de 2018 a una altura de 33 kilómetros.

Imagen: NASA / JPL-Caltech / UCLA / MPS / DLR / IDA

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La misión Dawn de la NASA se acerca a su fin: este es su valioso legado

La sonda espacial Dawn (amanecer) fue lanzada por la NASA en 2007 con el propósito de comprender cómo fue el amanecer del Sistema Solar, hace unos 4.600 millones de años. Once años después de su lanzamiento, Dawn ha superado todas las expectativas iniciales, investigando el asteroide Vesta y el planeta enano Ceres, dos cuerpos del cinturón de asteroides que permanecen intactos desde la formación del Sistema Solar. Entre mediados de septiembre y mediados de octubre de este año, cuando se agote su combustible de hidrazina (un compuesto químico altamente tóxico, tanto en nuestro planeta como en el espacio), la sonda ya no podrá comunicarse con la Tierra, pero permanecerá "en una órbita silenciosa alrededor de Ceres durante décadas", explica el Jet Propulsion Laboratory de la NASA en un comunicado reciente.

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"Tanto el sistema de propulsión de iones como la hidrazina están plenamente operativos, pero ahora mismo no tenemos necesidad de usar el sistema de propulsión de iones. La hidrazina la usamos para controlar la orientación y la propulsión de iones para controlar hacia dónde va la nave espacial, que ahora mismo está justamente donde queremos que esté: Dawn permanecerá en una órbita elíptica alrededor de Ceres, con una altura variable que va desde los 35 hasta los 4.000 kilómetros. El tiempo de vida orbital es de más de 20 años y, con un grado muy alto de probabilidad, de más de 50 años", revela Marc Rayman, el director y el ingeniero jefe de la misión Dawn, a National Geographic España. Dawn permanecerá como "un monumento celestial inerte de la creatividad y del ingenio humanos", expresa Rayman en el comunicado de la NASA.

¿Qué hemos aprendido sobre el amanecer del Sistema Solar?

En 2011 y 2012, Dawn exploró el asteroide Vesta, de unos 4.500 millones de años, y descubrió que en la antigua superficie del hemisferio norte había experimentado unos impactos mucho mayores de lo que se creía, "lo que sugiere que, mucho tiempo atrás, había más objetos grandes en el cinturón de asteroides y que los planetesimales, el tipo de cuerpos pequeños que pudo evolucionar hasta convertirse en planetas, nacieron siendo grandes, en vez de ser creados mediante bloques pequeños", comenta Julie Castillo-Rogez, científica del proyecto Dawn, a National Geographic España. "La superficie del hemisferio sur parece mucho más joven que la del hemisferio norte, que conserva un enorme registro de cráteres", añade. Por otro lado, Vesta conserva un enorme cráter de impacto denominado Rheasilvia, con unos 500 kilómetros de diámetro y una montaña central el doble de alta que el monte Everest.

Vesta y Ceres, explorados por Dawn, son como dos cápsulas del tiempo

Desde 2015 Dawn ha recogido información del planeta enano Ceres, un antiguo mundo océanico en cuyo cráter Ernutet, en el hemisferio norte, se han detectado compuestos orgánicos, aunque no se ha podido determinar si fueron formados por procesos biológicos como en la Tierra. "No, no hay evidencias de que Ceres fuera biológicamente activo en algún momento de su historia. Su entorno era tan diferente al de la Tierra (Ceres es mucho más pequeño que nuestro planeta y está hambriento de calor) que las teorías actuales sugieren que la vida no pudo surgir en su interior, a pesar de acoger una gruesa capa oceánica. Se ha detectado material orgánico por todo el Sistema Solar y meteoritos procedentes de mundos ricos en agua como Ceres muestran miles de estos componentes, pero sin evidencias de una actividad biológica pasada", señala Castillo-Rogez. Todos estos hallazgos refuerzan la idea de que los planetas enanos, no solamente las lunas heladas como Encélado y Europa, pudieron acoger océanos a lo largo de su historia, y potencialmente podrían seguir ahí: los análisis procedentes de Dawn sugieren que todavía habría líquido bajo la superficie de Ceres y que algunas regiones fueron geológicamente activas en un tiempo relativamente reciente.

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