Hipocampo, la pequeña luna de Neptuno, es un antiguo fragmento de la luna Proteo

¿Qué hace ahí esa pequeña luna, tan relativamente cerca de la gran luna Proteo? Hipocampo probablemente es un fragmento desprendido de Proteo como consecuencia de la colisión de un cometa hace miles de millones de años

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neptuno1. Neptuno, Hipocampo y, al fondo, Proteo

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Neptuno, Hipocampo y, al fondo, Proteo

Concepción artística de la pequeña luna Hipocampo, descubierta por el telescopio espacial Hubble en 2013. La luna sería un fragmento que se desprendió de la luna Proteo (arriba a la derecha) como consecuencia del impacto de un cometa. Se trata de la primera evidencia de una luna derivada de la colisión de un cometa con un cuerpo principal mucho más grande.
 

Imagen: NASA, ESA and J. Olmsted (STScI)

neptuno2. Posiciones orbitales de las lunas interiores de Neptuno y sus diámetros

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Posiciones orbitales de las lunas interiores de Neptuno y sus diámetros

Hacia el interior de Tritón hay siete satélites regulares pequeños que, de menor a mayor distancia de Neptuno, son los siguientes: Náyade, Talasa, Despina, Galatea, Larisa, Hipocampo y Proteo.

Imagen: NASA, ESA, and A. Feild (STScI)

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Hipocampo, la pequeña luna de Neptuno, es un antiguo fragmento de la luna Proteo

Neptuno, el planeta más alejado del Sol en el Sistema Solar, un gigante helado cuya masa es 17 veces la masa de la Tierra, tiene 14 satélites conocidos y Tritón es el más grande con mucha diferencia. Hacia el interior de Tritón hay siete satélites regulares pequeños que, de menor a mayor distancia de Neptuno, son los siguientes: Náyade, Talasa, Despina, Galatea, Larisa, Hipocampo y Proteo. La pequeña luna Hipocampo, de unos 34 kilómetros de diámetro y descubierta el 1 de julio de 2013 por Mark Showalter del Instituto SETI, "probablemente es un antiguo fragmento de Proteo, lo cual respalda aún más la hipótesis según la cual el sistema interior de Neptuno ha sido formado por numerosos impactos", afirman Showalter y otros autores en un nuevo estudio sobre Hipocampo, publicado ayer en Nature.

La pequeña luna Hipocampo está demasiado cerca de Proteo (las órbitas de ambas lunas están hoy separadas por unos 12.070 kilómetros de distancia), una luna mucho más grande, de 418 kilómetros de diámetro, como para no haber sido barrida a un lado o devorada por esta en su trayectoria orbital. "Proteo es lo suficientemente grande como para tener una interacción gravitatoria con Neptuno: Proteo se está desplazando lentamente en espiral hacia fuera, de la misma manera que nuestra Luna. Retrocediendo en este proceso, hace unos pocos miles de millones de años, Proteo estaba cerca de donde Hipocampo está ahora y, por tanto, esta segunda luna debería de haber sido barrida por la primera. Hipocampo es demasiado pequeña como para tener una interacción gravitatoria significativa con Neptuno; se quedó en el mismo sitio mientras Proteo se desplazaba en espiral hasta su ubicación actual", comenta Showalter a National Geographic España.

"Hipocampo debería de haber sido barrida por Proteo", comenta Showalter

¿Qué hace ahí esa pequeña luna? Una pista que los científicos han sabido interpretar: las imágenes obtenidas en 1989 por la sonda espacial Voyager 2 muestran un gran cráter de impacto en Proteo, lo suficientemente grande como para haber fragmentado la luna. "Gracias al telescopio espacial Hubble sabemos que una pequeña parte de Proteo se quedó ahí abandonada y hoy la conocemos como Hipocampo", declara Showalter en un comunicado que difundió ayer el Instituto SETI. "El sistema de satélites de Neptuno ha tenido una historia violenta y torturada", continúa el comunicado. Tres fases: hace miles de millones de años, la gravedad de Neptuno capturó a la gran luna Tritón del cinturón de Kuiper, una gran región de objetos rocosos y helados situada más allá de la órbita de Neptuno; la gravedad de Tritón debió de desfigurar el sistema de satélites originario de Neptuno y los restos de las lunas neptunianas destrozadas se fusionaron creando una segunda generación de satélites naturales; el bombardeo de cometas ocasionó nuevos destrozos, llevando al nacimiento de Hipocampo, que puede ser considerado un satélite de tercera generación. Todo esto "ilustra de forma dramática como las lunas acaban a veces despedazadas por los cometas", dice Jack Lissauer, coautor del estudio.

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