Un fósil revela la mordedura de un tiburón a un pterosaurio en el Cretácico Superior

Estos gigantescos reptiles prehistóricos dominaron los cielos y frecuentaron los océanos en busca de pescado, pero bajo las olas acechaban los tiburones y otros monstruos carnívoros; el fósil, una vértebra cervical de un 'Pteranodon', conserva un diente incrustado de un tiburón extinto

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Escena del Cretácico Superior

Representación artística de un tiburón Cretoxyrhina mantelli mordiendo el cuello de un Pteranodon longiceps, una escena inspirada por el fósil LACM 50926.

Imagen: Mark Witton, PeerJ

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Diente de tiburón (indicado por una flecha roja)

Fósil que conserva un diente de Cretoxyrhina mantelli atascado entre los bordes de las vértebras del cuello de un pterosaurio del género Pteranodon.

Imágenes: (A) Stephanie Abramowicz, courtesy Dinosaur Institute, Natural History Museum of Los Angeles County, (B) David Hone

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Diente de 'Cretoxyrhina mantelli'

Imagen detallada del diente de tiburón incrustado (abajo a la izquierda: st).

Imágenes: David Hone, PeerJ

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Un fósil revela la mordedura de un tiburón a un pterosaurio en el Cretácico Superior

Una vértebra cervical fosilizada de un pterosaurio del género Pteranodon, un reptil volador del Cretácico Superior de Norteamérica, conserva un diente incrustado de la especie Cretoxyrhina mantelli, un tiburón extinto de gran tamaño que también vivió a finales del Cretácico, lo que sugiere que "la preservación conjunta no es casual, sino más bien la evidencia de un tiburón Cretoxyrhina mordiendo a un pterosaurio Pteranodon", afirman David Hone, Mark Witton y Michael Habib, los autores de un estudio publicado el 14 de diciembre en PeerJ. Los investigadores han estudiado el extraño fósil, excavado en los años 60 en la Formación Niobrara, en el condado de Logan (Kansas), y que se encuentra en el Museo de Historia Natural del Condado de Los Ángeles; de los más de 1.100 especímenes de Pteranodon conocidos por la ciencia sólo siete muestran evidencias de una interacción entre depredador-presa. Estos gigantescos reptiles prehistóricos dominaron los cielos y frecuentaron los océanos en busca de pescado, pero bajo las olas acechaban los tiburones y otros monstruos carnívoros. Un estudio reciente sugiere que algunos pterosaurios poseían un abrigo de muchas texturas.

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Los investigadores han comprobado que el diente de Cretoxyrhina mantelli, un tiburón habitual en su época, grande, rápido y poderoso, quedó atascado entre los bordes de las vértebras del cuello, una clara evidencia de un mordisco. En este caso excepcional, el diente se atascó en una parte ósea del cuello del pterosaurio, de tal forma que se fosilizó junto con las vértebras cervicales. "Sabemos que los grandes tiburones devoraban a los pterosaurios, por lo que una especie depredadora grande y rápida pudo comerse fácilmente a un Pteranodon que se acercara al agua, aunque nunca sabremos cómo ocurrió exactamente", comenta Habib en un comunicado de la Universidad del Sur de California. "No es posible inferir a través del material conservado si la mordedura refleja un comportamiento depredador o carroñero, pero hay varios registros de un Pteranodon consumido por otros peces, entre ellos otros tiburones (específicamente el anacorácido Squalicorax kaupi) y múltiples registros de un Cretoxyrhina mordiendo otros vertebrados del Mar Interior Occidental [que dividía el continente de América del Norte en dos partes], pero hasta ahora las interacciones entre un Cretoxyrhina y un Pteranodon habían permanecido esquivas", señalan los autores del estudio.

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