Olas de calor, fenómenos meteorológicos extremos, especies invasoras o intensificación de ciertas enfermedades. España no se libra de ninguna de estas consecuencias del cambio climático, detallados ahora en un extenso informe elaborado por Greenpeace con motivo del inicio de la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP24), celebrado en Polonia.

La conclusión de la organización conservacionista es clara: somos uno de los países más vulnerables al cambio climático, por lo que es necesaria una acción urgente y contundente que reduzca las emisiones de gases de efecto invernadero.

Para poner negro sobre blanco, Greenpeace ha recopilado en un informe las distintas evidencias científicas sobre el cambio climático en nuestro país, con imágenes de fenómenos meteorológicos extremos y testimonios de expertos en la materia. “El calentamiento global es el mayor peligro al que nos enfrentamos -señaló José Luis García Orgenga, responsable de cambio climático de Greenpeace, en un desayuno informativo que tuvo lugar en Madrid el pasado 27 de noviembre-. Ignorar las evidencias científicas es un comportamiento suicida. El momento de actuar es ahora, no hay tiempo que perder”, aseveró.

La publicación del documento coincide con un comunicado de Naciones Unidas en el que se apremia a quintuplicar la reducción de gases de efecto invernadero si se quiere limitar el calentamiento global a 1,5 ºC, siguiendo las directrices establecidas el pasado mes de octubre por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) en el que se destaca una serie de impactos del cambio climático que podrían evitarse limitando el calentamiento global a 1,5 °C en lugar de 2 °C en 2100.

Para alcanzar el objetivo marcado por el IPCC, la organización ecologista incide en que las emisiones deberán reducirse a la mitad en 2030 y cero a mitad de siglo, para lo cual los países europeos deberán comprometerse a que sus emisiones netas (la diferencia entre el carbón que se emite y el que se ‘recoge’, por ejemplo, con sumideros de carbono) sean nulas para el año 2040, algo que solo podrá conseguirse si se abandona el uso del carbón de forma inmediata.

España, un país vulnerable

“Sabiendo que España es uno de los países más vulnerables a esta amenaza, el Gobierno debe acudir a la cita de Polonia con voluntad de asumir y exigir mayores compromisos”, afirma García.

Desde Greenpeace admiten la dificultad que comporta la recopilación de datos sobre el cambio climático, máxime cuando se habla de un fenómeno complejo, acelerado y multicasua como este. Sin embargo, inciden el que el simple hecho de poder visualizar todas esas evidencias científicas juntas da una idea de la dimensión del problema.

El objetivo del informe, según Greenpeace, es el de resaltar todos esos efectos para insistir en la necesidad de actuar mientras haya tiempo, especialmente si se ha comprobado la existencia de soluciones con un alto beneficio para la población.

Según la organización ecologista, España se encuentra en pleno proceso de cambio climático, con lo que se prevé que en los próximos años aumenten considerablemente los fenómenos meteorológicos extremos. Partiendo de los datos empíricos observados, Greenpeace augura un aumento de olas de calor, lluvias torrenciales e inundaciones en pueblos y ciudades del Mediterráneo, así como una mayor presencia de huracanes en la península Ibérica, un fenómeno atípico hasta la fecha. A ello habrá que sumar la subida del nivel del mar, la intensificación de los incendios y la desertificación.

“Existen evidencias palpables de que hay desertificación, no solo basadas en modelos científicos, sino que ya se está viendo en el campo, en los cultivos, en los bosques… Se espera una reducción progresiva de precipitaciones que se va a sumar a una mayor evapotranspiración, hasta llegar a fenómenos extremos como largas olas de calor. Junto a este descenso de las precipitaciones se producirán otros fenómenos, como lluvias torrenciales puntuales”, afirma el doctor David Vieites, biólogo y director del departamento de Cambio Global del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSISC).

Biodiversidad amenazada

Además de provocar fenómenos meteorológicos, el aumento de temperatura también afectará gravemente a la biodiversidad del planeta, por ejemplo, con el aumento de especies invasoras (como el mejillón cebra, el mosquito tigre o las medusas). Dentro de los impactos sociales, son especialmente relevantes los efectos sobre nuestra salud. Los expertos auguran un aumento de la mortalidad vinculada a las olas de calor, una mayor incidencia de enfermedades relacionadas con la contaminación atmosférica (alergias), el agravamiento de las enfermedades circulatorias y respiratorias debido principalmente a extremos térmicos (olas de calor y frío) y el aumento del riesgo de enfermedades tropicales transmitidas por mosquitos (como el dengue, o la fiebre Chikunguya).

Pero eso no es todo. “Con el aumento de las concentraciones de NO2 y del ozono se magnifican los problemas en el aparato respiratorio o se exacerban los casos de Alzheimer y de Parkinson, según han constatado más de 15 años de investigación en nuestro centro”, advierte Cristina Linares Gil, científica titular del Instituto de Salud Carlos III e integrante del grupo de expertos para el Sexto Informe del IPCC sobre el cambio climático, en un encuentro de prensa organizado por la entidad ecologista.

Ante la celebración de la próxima Conferencia de Naciones Unidas sobre el cambio climático (COP 24), Greenpeace apremia a los países firmantes a elevar su ambición climática, y a los países de la Unión Europea a aumentar sus objetivos para alcanzar la neutralidad climática en 2040.

Vídeo: Greenpeace