España, cada vez más vulnerable al cambio climático

Greenpeace detalla en un informe los principales efectos que ocasionará el calentamiento global en nuestro país. Y sus conclusiones no son nada esperanzadoras...

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Aumento del nivel del mar

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Aumento del nivel del mar

Se espera que este siglo se produzca un aumento de entre 10 y 68 cm del nivel del mar en las costas españolas. Las zonas más vulnerables son los deltas y las playas. Este fenómeno causará pérdidas de un número importante de playas, sobre todo en el Cantábrico, y provocará la inundación de buena parte de las zonas bajas costeras  especialmente los deltas del Ebro, el Llobregat y la Manga del Mar Menor. Asimismo, ciudades como A Coruña, Gijón, San Sebastián, Barcelona, Valencia o Málaga, por citar solo algunos ejemplos, se enfrentarán al hundimiento de parte de su callejero. El aumento del nivel del mar también puede favorecer la intrusión de agua marina y la salinización de acuíferos costeros, un problema que se acrecienta con la sobreexplotación de recursos derivados de la urbanización de zonas cercanas al mar, lo que provoca que se requiera una mayor cantidad de agua extraída del subsuelo para abastecimiento.

Foto: Greenpeace

Desertificación. Sequía

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Sequía

No debe confundirse sequía con desertificación. La sequía es la reducción de agua por debajo de la cantidad normal para un período de tiempo determinado, mientras que la desertificación es un proceso de degradación de un territorio fértil, consecuencia directa de la intervención humana. Un estudio realizado por un equipo internacional con participación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha demostrado que los árboles más grandes y de mayor altura serán los más vulnerables a la sequía. Superar el límite de 1,5 º C depararía un mayor incremento del calor extremo, lluvias torrenciales y mayor probabilidad de sequías, algo que tendrá un efecto directo sobre la producción de alimentos, sobre todo en zonas sensibles, como el Mediterráneo.

Foto: Greenpeace

Olas de calor

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Olas de calor

Las olas de calor son cada vez más frecuentes. Los escenarios futuros barajados por Greenpeace indican que se repetirán cada verano y superarán los récords de temperaturas hasta ahora registrados. De hecho, este fenómeno ya se ha duplicado desde que tenemos datos. Y en la práctica se está generando un estrés hídrico que mata bosques enteros, incluso de árboles tan recios como las encinas, muchas de las cuales ya tienen hojas rojas, síntoma de su agotamiento y futura muerte. Desde 1975, la duración de las olas de calor ha ido en aumento en España. En 2015 se sufrió un episodio de 26 días de duración. Si no se reducen las emisiones de gases de efecto invernadero, en el año 2100  podrían durar hasta tres meses.

Foto: Greenpeace

Cuencas hidrográficas. Pérdida de glaciares

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Pérdida de glaciares

En nuestro país se han perdido ya más del 80% de los glaciares pirenaicos y para 2050 podrían desaparecer irreversiblemente. El del Monte Perdido ha decrecido de media 5 metros de grosor en las últimas décadas, aunque hay puntos en los que son hasta 14 metros menos. En general retrocede un metro al año. De los 52 glaciares que había en 1850 han desaparecido ya 33, la mayoría de ellos después de 1980. Las 3.300 hectáreas de lenguas de hielo que existían a principios del siglo XX en el Pirineo se han reducido a 390.

Foto: Greenpeace

Especies invasoras

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Especies invasoras

A medida que aumente la temperatura del mar, algunas especies nativas no podrán sobrevivir y algunas otras invasoras se expandirán. Según un trabajo liderado por el Instituto de Ciencias del Mar (ICM-CSIC) la combinación del cambio climático y la sobrepesca es un cóctel explosivo que podría provocar una auténtica devastación de la fauna marina.

Foto: Greenpeace

Inundaciones

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Inundaciones

Los vientos más húmedos y el mar más cálido se traducen en un aumento del riesgo de inundaciones en el Mediterráneo. Habrá más olas de calor y más veranos calurosos con noches tórridas, así como un aumento de las lluvias torrenciales. Estos fenómenos se agudizan sobre todo por efectos relacionados con la intervención humana, como los cambios de usos del suelo y la ocupación del territorio. Según el último informe A Toda Costa elaborado por Greenpeace y el Observatorio de la Sostenibilidad, los ecosistemas costeros contribuyen a la amortiguación de inundaciones. Sin embargo, la expansión del ladrillo en zonas costeras durante los últimos 30 años ha provocado la degradación de los beneficios ambientales que proporciona un litoral en buen estado. Baleares es la región que más ha sufrido esta pérdida, debido a que la vegetación de la ribera de los cauces de agua se ha reducido casi a la mitad en la última década.

Foto: Greenpeace

Incendios. Incendios forestales

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Incendios forestales

El año 2017 superó ya los datos de la media de la última década: mayor número de incendios forestales, mayor superficie afectada y mayor número de grandes incendios forestales (superiores a 500 hectáreas). 2017 fue el peor año de la última década, con un total de 56 grandes incendios contabilizados. El cambio climático es una de las principales causas de estos fenómenos, como consecuencia directa de un descenso progresivo de las precipitaciones, agostando el suelo. Además, explica por qué los incendios están cambiando, empeorando las condiciones de inicio y de propagación. Cada vez más convivimos con incendios de alta intensidad que sobrepasan los esfuerzos de los equipos de extinción.

Foto: Greenpeace

Sequías. Desertificación

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Desertificación

España es un país muy vulnerable a la desertificación. En julio de 2017, los paleoecólogos Joel Guiot y Wolfgang Cramer anunciaron en la revista Science que en 2090 la península Ibérica podría llegar a ser ser como el Sáhara si se sigue aumentando la temperatura media del planeta. En ese año las comunidades más secas habrán avanzado desde la esquina sudoriental de la península, y la mitad de la península, dese Alicante hasta Lisboa, habrá sido devorada por el desierto. Basándose en ese escenario, la temperatura en Madrid aumentará de 3 a 4 ºC, igualando a la de Casablanca.  Guiot y Cramer advierten que en el próximo siglo surgirán ecosistemas en la cuenca mediterránea que no tienen precedente en esta zona en los últimos 10.000 años. Según los expertos, el 75 % del suelo de la Península es susceptible de sufrir desertificación. Además, un 20% del terreno ya se puede considerar desértico.

Foto: Greenpeace

Desertificación

España, cada vez más vulnerable al cambio climático

Olas de calor, fenómenos meteorológicos extremos, especies invasoras o intensificación de ciertas enfermedades. España no se libra de ninguna de estas consecuencias del cambio climático, detallados ahora en un extenso informe elaborado por Greenpeace con motivo del inicio de la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP24), celebrado en Polonia.

La conclusión de la organización conservacionista es clara: somos uno de los países más vulnerables al cambio climático, por lo que es necesaria una acción urgente y contundente que reduzca las emisiones de gases de efecto invernadero.

Para poner negro sobre blanco, Greenpeace ha recopilado en un informe las distintas evidencias científicas sobre el cambio climático en nuestro país, con imágenes de fenómenos meteorológicos extremos y testimonios de expertos en la materia. “El calentamiento global es el mayor peligro al que nos enfrentamos -señaló José Luis García Orgenga, responsable de cambio climático de Greenpeace, en un desayuno informativo que tuvo lugar en Madrid el pasado 27 de noviembre-. Ignorar las evidencias científicas es un comportamiento suicida. El momento de actuar es ahora, no hay tiempo que perder”, aseveró.

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Fotografías

La publicación del documento coincide con un comunicado de Naciones Unidas en el que se apremia a quintuplicar la reducción de gases de efecto invernadero si se quiere limitar el calentamiento global a 1,5 ºC, siguiendo las directrices establecidas el pasado mes de octubre por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) en el que se destaca una serie de impactos del cambio climático que podrían evitarse limitando el calentamiento global a 1,5 °C en lugar de 2 °C en 2100.

Para alcanzar el objetivo marcado por el IPCC, la organización ecologista incide en que las emisiones deberán reducirse a la mitad en 2030 y cero a mitad de siglo, para lo cual los países europeos deberán comprometerse a que sus emisiones netas (la diferencia entre el carbón que se emite y el que se ‘recoge’, por ejemplo, con sumideros de carbono) sean nulas para el año 2040, algo que solo podrá conseguirse si se abandona el uso del carbón de forma inmediata.

España, un país vulnerable

“Sabiendo que España es uno de los países más vulnerables a esta amenaza, el Gobierno debe acudir a la cita de Polonia con voluntad de asumir y exigir mayores compromisos”, afirma García.

Desde Greenpeace admiten la dificultad que comporta la recopilación de datos sobre el cambio climático, máxime cuando se habla de un fenómeno complejo, acelerado y multicasua como este. Sin embargo, inciden el que el simple hecho de poder visualizar todas esas evidencias científicas juntas da una idea de la dimensión del problema.

El objetivo del informe, según Greenpeace, es el de resaltar todos esos efectos para insistir en la necesidad de actuar mientras haya tiempo, especialmente si se ha comprobado la existencia de soluciones con un alto beneficio para la población.

Según la organización ecologista, España se encuentra en pleno proceso de cambio climático, con lo que se prevé que en los próximos años aumenten considerablemente los fenómenos meteorológicos extremos. Partiendo de los datos empíricos observados, Greenpeace augura un aumento de olas de calor, lluvias torrenciales e inundaciones en pueblos y ciudades del Mediterráneo, así como una mayor presencia de huracanes en la península Ibérica, un fenómeno atípico hasta la fecha. A ello habrá que sumar la subida del nivel del mar, la intensificación de los incendios y la desertificación.

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“Existen evidencias palpables de que hay desertificación, no solo basadas en modelos científicos, sino que ya se está viendo en el campo, en los cultivos, en los bosques… Se espera una reducción progresiva de precipitaciones que se va a sumar a una mayor evapotranspiración, hasta llegar a fenómenos extremos como largas olas de calor. Junto a este descenso de las precipitaciones se producirán otros fenómenos, como lluvias torrenciales puntuales”, afirma el doctor David Vieites, biólogo y director del departamento de Cambio Global del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSISC).

Biodiversidad amenazada

Además de provocar fenómenos meteorológicos, el aumento de temperatura también afectará gravemente a la biodiversidad del planeta, por ejemplo, con el aumento de especies invasoras (como el mejillón cebra, el mosquito tigre o las medusas). Dentro de los impactos sociales, son especialmente relevantes los efectos sobre nuestra salud. Los expertos auguran un aumento de la mortalidad vinculada a las olas de calor, una mayor incidencia de enfermedades relacionadas con la contaminación atmosférica (alergias), el agravamiento de las enfermedades circulatorias y respiratorias debido principalmente a extremos térmicos (olas de calor y frío) y el aumento del riesgo de enfermedades tropicales transmitidas por mosquitos (como el dengue, o la fiebre Chikunguya).

Pero eso no es todo. “Con el aumento de las concentraciones de NO2 y del ozono se magnifican los problemas en el aparato respiratorio o se exacerban los casos de Alzheimer y de Parkinson, según han constatado más de 15 años de investigación en nuestro centro”, advierte Cristina Linares Gil, científica titular del Instituto de Salud Carlos III e integrante del grupo de expertos para el Sexto Informe del IPCC sobre el cambio climático, en un encuentro de prensa organizado por la entidad ecologista.

Ante la celebración de la próxima Conferencia de Naciones Unidas sobre el cambio climático (COP 24), Greenpeace apremia a los países firmantes a elevar su ambición climática, y a los países de la Unión Europea a aumentar sus objetivos para alcanzar la neutralidad climática en 2040.

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