¿Cómo vivían los diplodocus?

El cráneo más pequeño jamás hallado de un diplodócido revela nueva información sobre cómo vivieron los dinosaurios más grandes de la historia

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Representación del joven diplodocus "Andrew" en su entorno

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Representación del joven diplodocus "Andrew" en su entorno

Los dientes de "Andrew" eran diferentes a los de los diplodocus adultos, lo que indica que "Andrew" se alimentaba de una variedad más amplia de plantas. Los saurópodos jóvenes como "Andrew" también podrían haber vivido en entornos más boscosos donde obtener alimentos y protección.

Foto: Andrey Atuchin

Andrew

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Andrew

El cráneo fósil del joven diplodocus -CMC VP14128- conocido como "Andrew", en manos del autor principal del estudio D. Cary Woodruff.

Foto: John P. Wilson

Reconstrucción del joven Diplodocus "Andrew" al lado de un adulto

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Reconstrucción del joven Diplodocus "Andrew" al lado de un adulto

El hallazgo del nuevo espécimen revela aspectos hasta ahora desconocidos de la anatomía de algunos diplodócidos inmaduros, mostrando además, que los juveniles no eran simplemente versiones más pequeñas de los adultos.

Foto: Andrey Atuchin

Reconstrucción del joven Diplodocus "Andrew" al lado de un adulto

¿Cómo vivían los diplodocus?

El de los diplodócidos, representado por el hallazgo de más de 100 especímenes desde su descubrimiento en 1878, es uno de los taxones de dinosaurios saurópodos más estudiados hasta la fecha por los paleontólogos.

Sin embargo, mientras que el registro fósil cuenta con un gran número de especímenes del cuerpo de estos titánicos animales de cuello largo, la obtención de los restos craneales de los mismos siempre ha sido una excepción extremadamente rara.

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Cómo son los diplodocus

Un diplodocus adulto puede alcanzar una longitud corporal de más de 30 metros, siendo su cráneo, de apenas 1 metro de longitud, en comparación, extremadamente pequeño. Además, de entre los escasos cráneos de diplodocus encontrados, tan solo 3 de ellos parecen pertenecer a ejemplares no adultos, algo extremadamente valioso para entender la ontogenia de estos animales, es decir, la formación y desarrollo individual de los organismos.

Si bien son pocos, estos cráneos inmaduros revelan algunos indicios que sugieren que los diplodocus y sus parientes diplodócidos presentaban diferencias radicales entre la edad juvenil y adulta. Tales cambios tendrían efectos significativos en la ecología de los diplodócidos inmaduros y la historia de vida de estos animales.

Los diplodócidos juveniles no eran simplemente versiones más pequeñas de los adultos

De este modo, en el estudio llevado liderado por D. Cary Woodruff del Departamento de Biología y Ecología Evolutiva de la Universidad de Toronto, y publicado recientemente en la revista Scientific Reports, se describe un nuevo cráneo de diplodocus inmaduro que con aproximadamente 24 centímetros representa el espécimen más pequeño conocido hasta la fecha.

El nuevo e importante espécimen revela aspectos hasta ahora desconocidos de la anatomía de algunos diplodócidos inmaduros, mostrando además, que los juveniles no eran simplemente versiones más pequeñas de los adultos. Y así, estos dinosaurios más jóvenes -herbívoros de cuello largo como el Brontosaurus- podrían haber tenido diferentes dietas, mostrado diferentes características físicas y haber vivido en grupos separados de sus padres.

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Comparando el cráneo con otros especímenes más grandes, los autores encontraron que los juveniles mostraban características físicas que eran más similares a las de sus ancestros que a las de sus padres adultos, un fenómeno conocido como recapitulación. A medida que los dinosaurios crecieron, estas características cambiaron hacia características más recientes -derivadas- y más propias de los adultos.

La dieta de los diplodocus jóvenes

Por otro lado, las características únicas del cráneo y los dientes examinados en el estudio proporcionan información sobre cómo podría haber vivido esta familia de saurópodos. De tal manera, un hocico más corto y estrecho sugiere que la dieta de los juveniles podría haber incluido una variedad más amplia de vegetales que la de los adultos, que por su parte tenían hocicos más anchos y cuadriculados.

Los hallazgos podrían proporcionar evidencia de la falta de cuidados parentales en los diplodócidos

Los autores también sugieren que los juveniles podrían haberse alimentado en bosques en lugar de en los hábitats más abiertos donde los adultos exploraban en busca de dietas más especializadas. Asimismo, argumentan que los hallazgos podrían proporcionar evidencia de la falta de cuidados parentales en los diplodócidos, cuyas crías podrían haber vivido en hábitats más bien boscosos y formando parte de rebaños segregados por edad.

También dada la extrema diferencia de tamaño entre las crías y los adultos, la separación de los padres y la descendencia podría haber protegido a los ejemplares más pequeños de ser pisoteados, mientras que el hábitat del bosque también pudo ejercer una función de protección ante los depredadores, conjeturan los autores.

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