El asombroso fósil de un anfibio depredador, adaptado a la vida terrestre y acuática

El sincrotrón del ESRF ha demostrado que el fósil pertenece a un animal genuino, de 75 millones de años de antigüedad, y que corresponde a un nuevo género y especie

12 de diciembre de 2017

El asombroso fósil fue exportado ilegalmente de Mongolia y pasó por distintas colecciones privadas de todo el mundo hasta que fue adquirido en 2015 y ofrecido a unos paleontólogos para ser estudiado y devuelto a su país de origen. El espécimen desconcertó a los primeros científicos que lo examinaron. "La primera vez que lo examiné me pregunté si era genuino", reconoce Andrea Cau, del Museo Geológico Giovanni Capellini de Bolonia y el principal autor de un estudio sobre el fósil, publicado la semana pasada en Nature.

"Nuestro primer objetivo fue demostrar que el extraño e inesperado fósil era efectivamente un animal genuino; el escaneado de resolución múltiple ha confirmado que el esqueleto no es un pastiche de diferentes dinosaurios", asegura Dennis Voeten, del Laboratorio Europeo de Radiación Sincrotrón (Grenoble), en una nota de prensa del ESRF. Es más, el sincrotrón reveló, con una extraordinaria precisión, aquellas partes del esqueleto ocultas dentro de la roca desde que el dinosaurio quedó enterrado. "Los análisis demostraron que numerosos dientes, no visibles externamente, todavía se conservan dentro de la boca", dice Vincent Beyrand, también del ESRF. "También hemos detectado una malla neurovascular dentro del hocico similar a la de los cocodrilos modernos, con un parecido notable. Unas características que sugieren que el animal era un depredador acuático", añade.

El terópodo fosilizado, de 75 millones de años de antigüedad y hallado en Ukhaa Tolgod (sur de Mongolia), corresponde a un nuevo género y especie: Halszkaraptor escuilliei. Halszka es único en muchos sentidos, pero ciertas partes de su esqueleto, incluidas sus garras asesinas en forma de hoz, son iguales que las de otros dinosaurios conocidos como el velociraptor. "Cuando miramos más allá de los dinosaurios fosilizados encontramos las inusuales características de Halszkaraptor entre los reptiles acuáticos y las aves nadadoras", observa Cau. "La peculiar morfología de Halszkaraptor encaja mejor con la de un anfibio depredador adaptado a una ecología terrestre y acuática: un estilo de vida peculiar que no había sido descrito anteriormente en estos dinosaurios. Gracias a la tomografía del sincrotrón ahora podemos demostrar que los dinosaurios raptores [depredadores] no sólo corrían y volaban, ¡también nadaban!", concluye.

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