ALMA y MUSE detectan una fuente galáctica

Es la primera vez que se observa en un sistema, todo el ciclo galáctico de entrada y salida que alimenta a un agujero negro

1 / 3
Fuente galáctica en Abell 2597

1 / 3

Fuente galáctica en Abell 2597

Composición del cúmulo de galaxias Abell 2597 mostrando el flujo de gas en forma de fuente, alimentado por el agujero negro supermasivo de la galaxia central. Los datos de ALMA muestran en amarillo el gas frío. En rojo, los datos del instrumento MUSE, muestran el gas de hidrógeno caliente en la misma región. En color azul-púrpura se ve el gas caliente ionizado y extendido, tal y como lo reflejan los datos del Observatorio Chandra de rayos X.

 

Los datos amarillos de ALMA muestran material que cae y los datos rojos de MUSE material lanzado en un inmenso chorro impulsado por el agujero negro.

Foto: ALMA/ESO/NAOJ/NRA / Tremblay et al. /AUI /NSF / B. Saxton; NASA/Chandra /VLT

Abell 2597 en la constelación de Acuario

2 / 3

Abell 2597 en la constelación de Acuario

Este mapa muestra la ubicación en la que se encuentra Abell 2597. Señalado con un círculo rojo, Abell 2597 se encuentra en la constelación de Acuario y se llama así por estar incluido en el Catálogo Abell de cúmulos de galaxias. El catálogo también incluye cúmulos como el cúmulo de Fornax, el cúmulo de Hércules, o el cúmulo de Pandora.

Foto: ESO, IAU and Sky & Telescope

Ilustración de una fría lluvia intergaláctica. Ilustración de un diluvio intergaláctico

3 / 3

Ilustración de un diluvio intergaláctico

En las profundidades del corazón del cúmulo de galaxias más brillante, Abell 2597, los astrónomos observaron por primera vez en 2016, un pequeño grupo de nubes de nubes gigantes de gas precipitando su contenido sobre el agujero negro central en forma de “lluvia”.

Foto: NRAO/AUI/NSF/ Dana Berry/SkyWorks / ALMA / ESO/NAOJ

Fuente galáctica en Abell 2597

ALMA y MUSE detectan una fuente galáctica

Observaciones realizadas con el conjunto de telescopios ALMA -Atacama Large Millimeter/submillimeter Array- junto con datos obtenidos con el espectrógrafo MUSE -Multi Unit Spectroscopic Explorer - instalado en el Very Large Telescope -VLT-, han revelado la existencia de una colosal fuente de gas molecular alimentada por un agujero negro en la galaxia más brillante del cúmulo Abell 2597. Es la primera vez que se observa en un sistema todo el ciclo galáctico de entrada y salida que alimenta a esta gigantesca fuente cósmica.

Primera detección de fuertes vientos alrededor de agujeros negros

Más información

Detectan fuertes vientos alrededor de agujeros negros estelares

1

Fotografías

Según informa el Observatorio del Sur -ESO por sus siglas en inglés- a tan solo mil millones de años luz, en el cercano cúmulo de galaxias conocido como Abell 2597, hay una gigantesca fuente galáctica. Esto significa que en el corazón de una galaxia distante se ha observado un agujero negro masivo bombeando un gran chorro de gas molecular frío hacia el espacio, que luego vuelve a caer sobre el agujero negro cual diluvio intergaláctico.

"El agujero negro supermasivo del centro de esta galaxia gigante actúa como una bomba mecánica en una fuente"

Para no perdernos, un diluvio intergaláctico es un evento de meteorología cósmica observado por primera vez en 2016 y que consiste la precipitación de grandes nubes de gas intergaláctico sobre un agujero negro de grandes dimensiones.De este modo, la entrada y salida de materia de tamaña fuente cósmica nunca habían antes sido observadas juntas hasta el momento.

La observación del fenómeno en el interior de la galaxia más brillante del cúmulo Abell 2597, a 100.000 años-luz de nuestra Vía Láctea, establece un precedente. Los resultados de las observaciones quedan recogidos en el artículo A Galaxy-scale Fountain of Cold Molecular Gas Pumped by a Black Hole publicado en la revista especializada The Astrophysical Journal.

Un agujero negro emite destellos rojos violentos al vomitar materia

Más información

Un agujero negro emite destellos rojos al vomitar materia

"Posiblemente, este sea el primer sistema en el cual encontramos evidencias claras de ambos flujos de gas molecular: el frío que va hacia el agujero negro y el que sale o se eleva desde los chorros que lanza el agujero negro", explica Grant Tremblay, investigador del Centro de Astrofísica Harvard-Smithsonian, y director de este estudio. "El agujero negro supermasivo del centro de esta galaxia gigante actúa como una bomba mecánica en una fuente", añade en declaraciones a través del comunicado emitido por el ESO.

A la caza de una fuente galáctica

Para rastrear la posición y el movimiento de las moléculas de monóxido de carbono dentro de la nebulosa Tremblay y su equipo utilizaron ALMA. El equipo de científicos descubrió que estas moléculas frías, con temperaturas tan bajas que alcanzan entre los 250 ºC y 260 °C bajo cero, se precipitaban sin remedio hacia el agujero negro. Por otro lado, el equipo también se valió de los utilizó datos proporcionados por MUSE, un instrumento instalado en el VLT para estudiar el gas más caliente lanzado fuera del agujero negro en forma de chorros.

"Aquí lo destacado es el análisis acoplado y muy detallado de la fuente, utilizando conjuntamente los datos de ALMA y MUSE", explica Tremblay. "Las dos instalaciones combinadas ofrecen un resultado increíblemente potente". Y es que unidos, estos dos conjuntos de datos forman una imagen completa del proceso; el gas frío cae hacia el agujero negro, "encendiendo" al mismo y provocando que este lance chorros rápidos de plasma incandescente hacia el vacío. Luego, estos chorros emergen del agujero negro formando una espectacular fuente galáctica. Sin esperanza de escapar de las garras gravitatorias de la galaxia, el plasma se enfría, se ralentiza y, finalmente, cae de nuevo hacia el agujero negro en forma de lluvia, donde el ciclo vuelve a empezar.

Observan un viento intenso en los alrededores de un agujero negro

Más información

Un viento endiabladamente intenso en un agujero negro

Esta observación sin precedentes podría arrojar luz sobre el ciclo de vida de las galaxias. El equipo especula que este proceso puede ser no sólo común, sino también esencial para comprender la formación de la galaxia. Aunque ya se habían detectado previamente tanto la entrada como la salida de gas molecular frío, esta es la primera vez que ambos fenómenos se han detectado dentro de un mismo sistema, y por lo tanto la primera evidencia de que forman parte del mismo gran proceso.

Compártelo

¿Deseas dejar de recibir las noticias más destacadas de National Geographic España?