El pangolín, el mamífero más traficado del mundo

Las entidades conservacionistas alertan del declive de este animal en serio peligro de desaparecer ante el creciente tráfico por el valor de sus escamas

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Ejemplar adulto de pangolín

El pangolín es un animal solitario y de hábitos nocturnos. Cuando percibe una amenaza cubre la cabeza con sus patas delanteras, dejando ver únicamente su armadura de escamas.

Foto: © Photoshot Lisence LTD/ Alamy Stock Photo/WWF

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Escamas de pangolín

Las escamas del pangolín son muy demandadas en algunos países asiáticos, como China o Vietnam, donde se usan como medicina tradicional para el tratamiento de remedios como el asma, el reumatismo o la artritis.

Foto: TRAFFIC

Ejemplar adulto de pangolín

El pangolín, el mamífero más traficado del mundo

El pangolín está en el punto de mira de las entidades ecologistas de todo el mundo, que alertan de la fragilidad del estado de conservación de este pequeño mamífero, fácilmente reconocible por su armadura llena de escamas. Las ocho especies existentes están amenazadas, y de estas, dos han sido catalogadas en la categoría de “en peligro crítico” por la Unión Internacional de Conservación de la Naturaleza (UICN).

Esta frágil situación lo convierte en el mamífero más afectado por el tráfico de especies, especialmente en Asia. En países como China o Vietnam, su carne es considerada un manjar y sus escamas son utilizadas como ingrediente de medicina tradicional para el tratamiento de remedios como el asma, el reumatismo o la artritis.

"Sabemos que entre 2010 y 2015 las incautaciones se han incrementado en número y en cantidad, con una media 20 toneladas anuales", afirma Luis Suárez, responsable de Biodiversidad Terrestre de WWF España. Sin embargo, eso solo podría ser la punta del iceberg. El 11 de febrero de 2019 la entidad conservacionista Traffic alertaba de la incautación de 30 toneladas de carne de pangolín en Sabah, Malasia.

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Según la UICN, en los últimos diez años la cifra de capturas anuales alcanza el millón de ejemplares. Pero hay recuentos bastante más pesimistas: un estudio reciente de la Universidad de Sussex cuantificaba en más 2,7 millones el total de pangolines cazados en un año en Camerún, la República Centroafricana, Guinea Ecuatorial, Gabón, la República Democrática del Congo y la República del Congo.

"Las especies asiáticas están prácticamente al borde de la extinción después de años de caza ilegal, en particular el pangolín malayo (Manis javanica) y el pangolín chino (Manis pentadactyla). Pero la creciente demanda de los mercados asiáticos ha puesto en el punto de mira a las poblaciones africanas, las cuales han registrado un descenso estimado de un 40% en los últimos años", dice Suárez, quien alerta de las dificultades de proteger a estos animales pequeños, huidizos y nocturnos que llevan décadas siendo cazados por comunidades locales en Asia y África.

La situación de extrema vulnerabilidad ha llevado a las ocho especies de pangolín a recibir protección internacional. Por ejemplo, en 2012 constituyó el Grupo Especialista en Pangolines dentro de la Comisión de Supervivencia de Especies de la UICN, cuyo objetivo es concienciar a la población sobre la importancia de su preservación.

En este sentido, en 2016 se firmó un acuerdo internacional al amparo del Convenio CITES (Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres) que podría poner fin definitivamente al comercio legal y proteger definitivamente a estos animales de la extinción. "El texto contemplaba transferir las ocho especies de pangolín al apéndice 1 del convenio CITES, lo que supone la prohibición total de cualquier tipo de comercio- señala Suárez-. A los países más afectados se les puede pedir que pongan en marcha planes de acción para frenar el tráfico, y a los países infractores se les pueden imponer sanciones comerciales, como la suspensión de cualquier producto incluido en el convenio (desde animales hasta madera), con el consiguiente perjuicio económico que ello conlleva". La próxima reunión de la Conferencia de las Partes (COP), prevista en Sri Lanka en mayo de 2019, se evaluarán las medidas adoptadas.

Entidades conservacionistas como WWF trabajan activamente para proteger a los pangolines del tráfico ilegal de especies. La acción es doble: por un lado intentan disminuir la demanda de productos ilegales en los países de origen, y por otro ayudan a los gobiernos a luchar contra la caza furtiva y a crear leyes nacionales más restrictivas.

En España el tráfico de especies no nos es ajeno. Tal y como informan desde WWF, cada año se incautan en nuestro país hasta 3.300 especímenes de este animal. Por este motivo la ONG ha lanzado la campaña "Stop tráfico de especies" precisamente para pedir apoyos en pos de una regulación que ayude a poner freno a estos crímenes medioambientales.

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