5 hitos de la exploración espacial del siglo XXI

El 2 de noviembre del año 2000 la Estación Espacial Internacional recibía a su primera tripulación: los cosmonautas rusos Sergei Krikalev y Pavlovich Gidzendo y el estadounidense Bill Sheperd a esta nave destinada a sustituir a la vieja MIR, que un año más tarde acabaría sus días en el océano Pacífico. La ISS fue el primer paso de un siglo XXI volcado con la exploración espacial en el que hemos llegado a los confines del universo y captado la imagen del primer agujero negro.

El largo camino de la nave Rosetta

Nave Rosetta

Nave Rosetta

Foto: NASA

El 30 de septiembre de 2016, la nave Rosetta se apagó para siempre. Acababa de posarse con éxito sobre la superficie de un cometa llamado 67P, situado a unos 700 millones de kilómetros de la Tierra. Aquella misión fue histórica, pues era la primera vez que una sonda conseguía orbitar y aterrizar en cometa activo, una roca estelar con una forma parecida a un patito de goma que viaja a una velocidad de unos 130.000 kilómetros por hora y que esconde en su interior el material original con el que se forjó el sistema solar.

Rosetta no llegó hasta él directamente, pues hasta la fecha no existe un cohete espacial que tenga la potencia suficiente para alcanzar semejante destino. Sin embargo, la sonda aprovechó el impulso gravitatorio, tanto de la Tierra como de los planetas que iba visitando en su largo recorrido para perseguir y alcanzar el cometa.

Aquel otoño la misión lograba poner fin a un largo viaje de 12 años de duración, durante los cuales tuvo que superar importantes dificultades. Por ejemplo, estuvo unos siete meses de hibernación después de quedarse prácticamente sin energía durante su última aproximación al cometa.

Finalmente cumplió su misión y consiguió enviar datos para lograr el estudio más detallado de un cometa realizado hasta la fecha, un hecho del que dejó constancia en las más de 100.000 imágenes que mandó desde su superficie.

El rover Perseverance prueba la existencia de agua en Marte

Selfie del rover de la NASA Perseverance

Selfie del rover de la NASA Perseverance

Foto: NASA/JPL-Caltech/MSSS

El 18 de febrero de 2021 quedará grabado en la historia de las misiones espaciales. Ese día, el rover (o vehículo explorador) Perseverance se posaba sobre la superficie de Marte después de ocho meses de viaje. El robot explorador, junto con un pequeño helicóptero llamado Ingenuity, formaba parte de la misión Mars 2020, con la que la NASA pretendía ahondar en la búsqueda de indicios de vida en el planeta rojo.

El dispositivo cuenta con un chasis muy similar al de su predecesor: el Curiosity, aunque incorpora instrumentos más complejos, entre ellos, unas ruedas de un diseño innovador, unos dispositivos capaces de vaporizar las rocas marcianas mediante rayos láser y un sistema de ondas de radar que penetran hasta los 10 metros de profundidad en el suelo marciano.

Perseverance se posó sobre un cráter de unos 35 kilómetros de diámetro situado en el hemisferio norte del planeta rojo, un lugar que atesora restos de un antiguo lecho lacustre.

No podemos decir que el vehículo encontrara vida propiamente dicha, pero sí que halló algunas pruebas de la existencia de vida tal y como la conocemos en la Tierra. En concreto, descubrió que las rocas marcianas están enriquecidas con isótopos ligeros de carbono, además de otros vestigios que prueban que en Marte existió agua en su día.

Según un artículo publicado en la revista Science, las imágenes captadas por el vehículo explorador “mostraron que el cráter contiene un antiguo delta fluvial que fue depositado por el agua que fluía hacia un lago hace miles de millones de años”, cuando el cráter sufrió varias inundaciones que arrastraron rocas y escombros de las partes más altas.

El rover Perseverance ha grabado los primeros sonidos de Marte

Más información

Consiguen grabar los primeros sonidos marcianos

Primera imagen de un agujero negro

La primera foto de la historia de un agujero negro.

La primera foto de la historia de un agujero negro.

Foto: Event Horizon Telescope

El 11 de abril de 2019 los periódicos de todo el mundo abrían sus portadas con la misma fotografía: la primera imagen de un agujero negro jamás captada, una prueba irrefutable de la existencia de estos eventos supermasivos. La noticia había sido anunciada el día antes en una rueda de prensa de máxima expectación por un equipo internacional de científicos del EHT (Telescopio del Horizonte de Sucesos, por sus siglas en inglés). La imagen representaba exactamente un agujero negro situado a 55 millones de años luz, en la galaxia gigante Messier 87, en la constelación de Virgo.

Los investigadores no habían captado directamente este fenómeno astronómico (algo imposible, pues los agujeros negros no pueden ‘verse’), pero consiguieron representarlo a partir de las las muestras de radiación de la materia que había quedado atrapadas en su campo gravitatorio, lo que indirectamente estarían probando la existencia del agujero.

Aquel hito reflejado en una serie de seis artículos científicos publicados en una edición especial de la revista Astrophysical Journal Letter, corroboraba lo que había sido comprobado anteriormente por las ondas gravitacionales, y por Einstein, hace más de un siglo.

Descubierto el asteroide más rápido del Sistema Solar

Más información

El asteroide más rápido del Sistema Solar

El Telescopio Espacial Kepler en busca de vida extraterrestre

Telescopio Espacial Kepler

Telescopio Espacial Kepler

Foto: NASA/ JPL-Caltech/ Wendy Stenzel

El 6 de marzo de 2009, el vehículo de lanzamiento Delta II de la NASA despegó desde Cabo Cañaveral. A bordo viajaba un observatorio espacial con misión inédita: la de navegar hasta los confines del universo en busca de planetas habitables similares al nuestro. La misión, bautizada con el mismo nombre que el famoso astrofísico y matemático alemán Kepler, una figura clave en la ciencia moderna, escudriñó para ello miles de estrellas situadas en nuestro ‘vecindario’ de la Vía Láctea.

Desde el momento del lanzamiento hasta el último día de la misión: fechada en octubre de 2018, se calcula que el observatorio ha ayudado a encontrar hasta el 70% de los 4.984 exoplanetas existentes hasta la fecha. El más distante de ellos, a unos 17,000 años luz de la Tierra. El más cercano, un exoplaneta potencialmente habitable situado en Proxima Centauri, la estrella más cercana al Sol, a unos 4 años luz de nuestra estrella.

Según el observatorio Kepler, hasta una cuarta parte de todos los planetas encontrados en su zona de investigación eran del tamaño de la Tierra, y, por consiguiente, se mueven en la llamada ‘zona habitable’ de sus respectivas estrellas. ¿Significa ello que hay vida inteligente? Desde luego, sería el primer lugar en el que empezar a buscar. Aunque hasta ahora no hemos podido contactar con ellos. Sin embargo, según algunas investigaciones, es probable que estemos buscando mal.

La paradoja de Fermi y la existencia de vida extraterrestre

Más información

La paradoja de Fermi y la vida extraterrestre

Primer lanzamiento de una misión privada a la Estación Espacial Internacional

Cápsula Crew Dragon en la Estación Espacial Internacional

Cápsula Crew Dragon en la Estación Espacial Internacional

Foto: NASA

La carrera espacial ha dejado de estar protagonizada por los distintos países del mundo para incorporar un nuevo actor: el sector privado, que ha encontrado en este nuevo sector un campo de pruebas para sus proyectos de ingeniería, además de una suculenta oportunidad de negocio. Compañías como SpaceX, Blue Origin o Virgin Galactic hanentrado de lleno en los últimos años en el negocio espacial de la mano de las agencias espaciales, como la NASA, que hace años que ofrece concesiones para sus proyectos, no solo para la fabricación de componentes espaciales, sino también de misiones enteras.

Una de estas iniciativas es el “Programa de Tripulación Comercial” de la NASA, una misión diseñada para transportar astronautas a la Estación Espacial Internacional y otros lugares situados en la órbita baja de la Tierra. La agencia estadounidense firmó un contrato con Space X por un valor de unos 2,6 millones de dólares, fruto del cual se envió la primera misión conjunta a la Estación Espacial Internacional a bordo de una cápsula llamada Crew Dragon. Era la primera vez que una empresa privada se encargaba directamente del envío de astronautas al espacio. Y no será la última.

Los 18 astronautas del Programa Espacial Artemisa

Más información

Los 18 astronautas del Programa Espacial Artemisa