3 nuevas estrategias contra el cáncer

Las alteraciones epigenéticas pueden relacionarse con el desarrollo de un tumor. Comprender como funcionan y actuar sobre ellas nos puede abrir la puerta a nuevos tratamientos contra el cáncer

Foto: iStock

La ciencia ha desmontado el paradigma clásico según el cual el ADN era prácticamente inalterable. Hasta hace pocos años, se seguía pensando que nacer con determinados genes era un premio –o un castigo– para toda la vida, a no ser que se produjese una mutación por algún error durante el proceso de replicación celular. En las últimas décadas, esta visión de la genética ha cambiado radicalmente. Hoy podemos afirmar que, aunque la secuencia del ADN no cambie, los genes pueden expresarse de una manera u otra en función de muchos factores modificables, como el entorno en que crecemos o nuestros hábitos de vida.

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La epigenética es la disciplina que se encarga de estudiar la información que se puede transmitir sin estar codificada en la secuencia de ADN, y gracias a ella, puede que muy pronto la lucha contra el cáncer tenga un nuevo aliado. De las muchas ventajas que nos puede ofrecer la epigenética,el estudio de 3 de sus posibles aplicaciones esta en auge en la actualidad. Gracias a ella, con suerte, podremos:

  • Revertir un cambio epigenético que silencia genes que nos protegen. Se ha demostrado que el cáncer en ocasiones puede desarrollarse cuando el ADN sufre una alteración química. Principalmente se ha relacionado con la llamada metilación del ADN, un proceso que tiene gran importancia en el proceso de transcripción de genes, pero que en ocasiones es susceptible de silenciar los genes destinados a evitar la progresión del cáncer. Por ello, en la actualidad se investiga en varios tratamientos farmacológicos epigenéticos que permitan activar esos genes que han sido silenciados a causa de un error en el proceso de metilación. Ya se han logrado algunos fármacos de este tipo contra tumores de ganglios linfáticos y sanguíneos. Sin embargo, el objetivo es lograr medicamentos que reactiven los genes silenciados sin alterar la expresión de los otros.
  • Evitar que los genes precursores de tumores se expresen. Hay genes que pueden promover la iniciación, el desarrollo o la metástasis de un tumor. La medicina epigenética puede servir para bloquearlos. Aunque no hay ensayos clínicos en personas, ya se ha probado con éxito -en aproximaciones bioquímicas y modelos de ratones in vivo- una molécula que silencia al gen responsable de promover un tipo de linfoma. Las células durmientes, es decir, aquellas células cancerosas malignas resistentes a los tratamientos y que quedarían dispersas y por el organismo en estado de hibernación hasta volver a activarse, podrían controlarse al detener el factor epigenético que las dirige. Lograrlo sería muy útil para evitar las recaídas y para que la epigenética sea una disciplina encaminada a prevenir y curar todo tipo de patologías.
  • Analizar cambios epigenéticos para actuar a tiempo. Algunos virus, como el Virus del Papiloma Humano, pueden promover el desarrollo de tumores cancerígenos debido a su demostrada capacidad de burlar el sistema inmune. Lo hacen promoviendo la metilación del ADN, lo que les permite desactivar genes cruciales que podrían detectar la presencia del virus. Descubrir cómo la epigenética cambia en esas personas podría servir para detectar la enfermedad en estadios iniciales. Y, en general, analizar los cambios habituales en el epigenoma de personas que sufren cáncer puede ser una herramienta muy valiosa para detectar preventivamente su presencia y actuar pronto contra él.

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