10 curiosidades sobre los océanos

Los océanos cubren más del 70% de la superficie de la Tierra, y su importancia es crucial para la supervivencia de la biota planetaria, entre la que nos encontramos nosotros mismos como especie. Hoy es más necesario que nunca recordar por qué la Tierra es conocida como el ‘planeta azul’.

Los océanos regulan el clima de la Tierra, absorben gran cantidad de dióxido de carbono de la atmósfera, proporcionan gran parte del oxígeno que respiramos y del alimento que consumimos. Han sufrido durante décadas los estragos de la contaminación, se han convertido en un sumidero de desechos, han soportado la degradación de los ecosistemas marinos y han sido objeto de una sobrepesca indiscriminada. Ahora, el cambio climático, la acidificación y los microplásticos están amenazando su salud a un ritmo sin precedentes, por eso es más necesario que nunca tomar conciencia sobre lo crucial que resultan para nuestra supervivencia como especie, máxime si tenemos en cuenta que cubren cerca del 70% del planeta. Pero, a pesar de su crucial importancia, estas enormes masas de agua todavía esconden grandes incógnitas: conocemos poco sobre las profundidades abisales, se cree que más de un tercio de las especies que pueblan el océano todavía no han sido descubiertas… Por todo ello, hoy es más necesario que nunca recordar por qué la Tierra es conocida como el ‘planeta azul’.

1- ¿Cuál es el volumen total de agua de la Tierra?

Volumen de agua que existe en el planeta

Volumen de agua que existe en el planeta

Ilustración: NOAA

El nuestro es un planeta conformado en su mayor parte por agua. Pero ¿de cuánto estamos hablando exactamente? Alrededor del 71% de la superficie de la Tierra está cubierta por este elemento, y los océanos albergan alrededor del 96,5% de todo ese volumen. El agua puede encontrarse también en el aire, en forma de vapor, así como el ríos, lagos, casquetes polares y glaciares, en acuíferos, en la humedad que se condensa en el suelo… y en el interior de nuestro propio organismo.

Además, existe otra particularidad: toda esa agua está en continuo movimiento y transforma de un estado a otro gracias al conocido como ‘ciclo del agua’, sin el cual no existiríamos.

Para entender la importancia de la distribución del agua en el mundo y la cantidad de ella que existe, el año pasado, el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS por sus siglas en inglés), elaboró una detallada ilustración en la que se distinguía visualmente cuánto ocupa toda esa agua. La ilustración del globo muestra esferas azules que representan cantidades relativas de agua en comparación con el tamaño del planeta. Cuando comparamos su volumen con el de la Tierra, su tamaño es relativamente pequeño. Aun así las cantidades de agua no son nada desdeñables: el volumen de la esfera más grande, que representa toda el agua en, dentro y sobre la Tierra, sería de aproximadamente 1.386 millones de kilómetros cúbicos (Km3). Imaginad una enorme esfera con 1.384 kilómetros de diámetro, casi la distancia entre Barcelona y Liverpool. Todavía más sorprendente es el volumen total de agua dulce en estado líquido disponible en ríos pantanos, aguas subterráneas y lagos… vendría a ser de 10,63 millones de Km3. ¿Piensas que es mucho? Para empezar, se trata de menos de un 1% de toda el agua que existe en el mundo. Además, hasta un 99% de toda esa agua no está disponible para el consumo, pues en muchos casos se encuentra en acuíferos subterráneos. De esos 10 millones de km3 únicamente podemos aprovechar menos de 100.000 km3(concretamente, 93.113). En el gráfico, esa cantidad es lo que corresponde a esa burbuja pequeñita situada sobre Atlanta, en el Estado de Georgia.

Ahora pensemos en grande. En el mundo somos más de 7.000 millones de personas. Si hacemos la división, daría un máximo de 14.285 millones de metros cúbicos por habitante a lo largo de toda su vida. ¿Os parece mucho? Un dato: en España, un estudio elaborado por una conocida marca de bricolaje concluía que cada año podrían estar despilfarrándose una media de 900 metros cúbicos solo en el mantenimiento de las piscinas y jardines de domicilios privados... Saquen sus propias conclusiones.

2- ¿Cuánta agua está congelada?

Glaciar de Groenlandia

Glaciar de Groenlandia

Foto: Matt Osman

Groenlandia alberga el segundo depósito de agua dulce más grande de la Tierra, después de la Antártida. Actualmente, el 60% de las contribuciones al aumentando del nivel del mar provienen del derretimiento de su capa superficial que se abre camino a través de corrientes que llegan hasta el océano

Evidentemente, tal y como hemos comentado en el punto anterior, no toda el agua del planeta está en estado líquido. Una parte nada desdeñable está congelada en los casquetes polares, glaciares y nieve permanente. Esta supone, según los datos de USGS, unos 24.064.000 kilómetros cúbicos. A este volumen habría que sumarle unos 300.000 kilómetros cúbicos de hielo permanente (permafrost) que se encuentra bajo tierra en las zonas extremadamente frías del planeta, lo que daría un total de 24.364.000 kilómetros cúbicos de agua congelada en el planeta.

3- ¿Qué porcentaje del océano son zonas marinas protegidas?

Islas Espóradas Ecuatoriales del Sur

Islas Espóradas Ecuatoriales del Sur

Foto: Brian Skerry

Las áreas marinas protegidas, o AMP, son esenciales para la salud ambiental: aseguran que los pescadores tengan reservas viables al evitar el agotamiento de los recursos; protegen especies en peligro de extinción; hacen que los ecosistemas sean más resistentes al cambio climático y mantienen la biodiversidad. Sin embargo, todavía queda mucho por hacer si queremos proteger los océanos.

Es difícil obtener un dato exacto sobre el porcentaje de nuestros océanos que goza de algún tipo de protección. En una conferencia de las Naciones Unidas celebrada hace un par de años se concluía que para 2020 un 10% de todos los océanos del planeta estarían protegidos.

Sin embargo, algunos estudios cifraban esta proporción en menos del 3,6%. La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UIC) establece pautas internacionales para el establecimiento de Áreas Marinas Protegidas (AMP), de cuyo registro se encarga la Comisión Mundial de Áreas Protegidas de la UICN, que elabora una base de datos mundial. En Europa, los datos oficiales apuntan a que las AMP corresponden al 10% de las aguas del Viejo Continente, aunque algunas organizaciones conservacionistas, como WWF, apuntan que la cifra real no supera el 5%. En España el porcentaje es de aproximadamente un 12%.

4- ¿Qué es el ciclo del carbono y qué papel juegan los océanos?

El carbono es la base de toda la vida en la Tierra. Es un elemento imprescindible para formar moléculas complejas como proteínas y ADN, y también también se encuentra en la atmósfera en forma de CO2. Sus funciones son múltiples: por una parte, ayuda a regular la temperatura del planeta. Además, está presente en todas las formas de vida y proporciona una fuente importante de energía para alimentar nuestra economía global.

El ciclo del carbono describe el proceso según el cual los átomos de carbono viajan continuamente desde la atmósfera a la Tierra para luego regresar a la atmósfera. Como se trata básicamente de un circuito cerrado, la cantidad de carbono en este sistema no cambia, pero el lugar que este ocupa (el subsuelo, la vegetación, los océanos o la atmósfera) sí que lo hace. En la Tierra, la mayor parte del carbono se almacena en rocas y sedimentos, mientras que el resto se encuentra en el océano, la atmósfera y los organismos vivos. A estos receptores se les llama “sumideros” de carbono.

Pero cuando un organismo muere, un volcán entra en erupción, arde un bosque o se queman grandes cantidades de combustibles fósiles, todo ese carbono previamente capturado regresa a la atmósfera, provocando un exceso de CO2 que agrava el calentamiento global.

En el caso del océano, el carbono se intercambia continuamente entre las aguas superficiales y la atmósfera, o se almacena durante largos períodos de tiempo en las profundidades.

Los humanos juegan un papel importante en el ciclo del carbono a través de actividades como la quema de combustibles fósiles o el desarrollo de la tierra. Como resultado, la cantidad de dióxido de carbono en la atmósfera está aumentando rápidamente; ya es considerablemente mayor que en cualquier otro momento en los últimos 800.000 años.

5- ¿Cuántas especies habitan en los océanos?

Las focas arpas son habituales de los océanos Atlántico Norte y Ártico.

Las focas arpas son habituales de los océanos Atlántico Norte y Ártico.

Foto: Michio Hoshino/Minden/Age Fotostock

En la imagen, una cría de foca arpa, de la misma especie que la que apareció muerta en la isla de Skye el pasado mes de mayo. Las focas arpas son habituales de los océanos Atlántico Norte y Ártico.

Dado el enorme tamaño que ocupan los océanos en el mundo, es imposible saberlo, ni siquiera de forma aproximada. Lo que sí que se puede asegurar es que el número de especie está en retroceso. La merma de la salud de muchos ecosistemas, junto con el aumento de las tasas de extinción, afecta a prácticamente la totalidad de especies. Sin embargo, no todo son malas noticias. Investigadores de todo el mundo continúan estudiando la vida marina y los hábitats para ayudar a desarrollar nuevas estrategias para preservar los ecosistemas oceánicos vitales.

Se cree que más de un tercio de todas las especies marinas están todavía por descubrir Algo lógico, si tenemos en cuenta el 95 % del volumen del océano está todavía sin explorar. En este sentido abundan entre la comunidad científica los proyectos encaminados a explorar los miles de secretos ocultos que todavía se esconden en nuestros mares. Entre estas iniciativas destaca el Censo de Vida Marina, un proyecto internacional de más de una década duración en el que participaron más de 2.700 científicos de 80 nacionalidades distintas. Se calcula que existen cerca de 226.000 especies eucariotas documentadas. La base de datos recogida en el Sistema de Información de Biodiversidad del Océano (OBIS por sus siglas en inglés), recoge actualmente más de 130.000.

6- ¿Por qué existen las mareas?

El agua del planeta está en continuo movimiento, y el ciclo de las mareas es una de las principales pruebas fehacientes de ello. Llamamos marea a los cambios periódicos en el nivel del mar provocados por la acción gravitatoria de la Luna y el Sol sobre nuestro planeta.

Cuando la Luna se encuentra en el punto más cercano a la Tierra, esta ejerce una mayor fuerza de atracción, en aquellos puntos que se encuentran más cerca del centro centro de gravedad del satélite, y… lo que es curioso, también de aquellas que se encuentran más lejos … ¿cómo se explica? Debido a que menor atracción gravitatoria del satélite se traduce también, de alguna manera, en una menor atracción gravitatoria general sobre el agua.

Cuando la atracción gravitatoria de la Luna y del Sol coinciden, se producen las denominadas ‘mareas vivas’, es lo que sucede, por ejemplo a luna nueva o en la luna llena. En estos casos, la posición del Sol, la Luna y la Tierra están alineadas, multiplicando la atracción gravitatoria sobre el agua de los océanos. Si, además, el Sol y la Luna se encuentran sobre alineados con el ecuador terrestre, las mareas serán todavía más visibles.

7- ¿Cómo se forman las olas?

Olas gigantes de Nazaré

Olas gigantes de Nazaré

Foto: AgeFotostock


Como ya hemos apuntado ,el mar nunca está quieto, por lo que la transferencia de energía cinética a través del agua acaba formando olas.

Eso no significa que el agua viaje con las olas. Podría decirse que las olas solo ‘transportan energía’, provocando unos movimientos circulares a través del océano que, si no encuentran nada que los obstruya, pueden acabar viajando por toda la cuenca oceánica.

Generalmente las olas se forman a causa de la fricción del viento con las aguas superficiales del océano, aunque también puede ser agravada por perturbaciones submarinas como consecuencia de terremotos, grandes deslizamientos de tierra o erupciones volcánicas. Estas enormes olas son las llamadas ‘tsunamis’.

Del mismo modo que las mareas, las olas también se forman como consecuencia de la acción gravitatoria del Sol y la Luna. Cuando esa fuerza gravitatoria actúa con fuerza sobre las masas de agua, acaba provocando las denominadas ‘olas de marea’, que nada tienen que ver con los tsunamis, cuya causa nada tiene que ver con las mareas.

8- ¿Cómo se forma un tsunami?

La palabra ‘tsunami’ viene del japonés 津 [tsu], cuyo significado es «puerto o bahía», y 波 [nami], que significa «ola». Los tsunamis no afectan solo a los puertos a las bahías, sino a toda la costa. En realidad son olas gigantes provocadas por terremotos o erupciones volcánicas bajo el mar. La energía que desata un terremoto submarino se desplaza a través de las enormes masas de agua del océano, aunque no desata olas de gran envergadura. Sin embargo, a medida que esas olas van precipitándose hacia regiones con menos profundidad su tamaño va aumentando exponencialmente, tal y como se aprecia en la siguiente animación realizada por la NOAA.

La velocidad de las olas del tsunami depende de la profundidad del océano en lugar de la distancia desde la fuente de la ola. Las olas de un tsunami pueden viajar en aguas profundas a la misma velocidad que un avión a reacción, pero su verdadero peligro se desata cuando alcanza la costa.

9- ¿Por qué los microplásticos de los océanos preocupan tanto?

Millones de plásticos acaban inundando el mar.

Millones de plásticos acaban inundando el mar.

Foto: iStock

Millones de plásticos acaban inundando el mar.

Se estima que cada año acaban en el océano unos 8 millones de toneladas de residuos plásticos, lo que convierten a este desecho en el residuo más común de los océanos. Se calcula también que entre un 15 y un 30% de todo ese plástico son fragmentos de menos de cinco milímetros, lo que comúnmente se denomina ‘microplástico’.

Que no lo veamos no significa que no existe, pues los científicos han probado la presencia de microplásticos en numerosas especies acuáticas, algunas de ellas parte de nuestra dieta habitual, e incluso han realizado estudios en han encontrado microplásticos en nuestra orina.

Es difícil saber si, como consumidores de pescado y marisco, los microplásticos nos afectan directamente, lo que sí podemos asegurar es que están en todas partes: en el agua que bebemos, la comida que ingerimos y al ropa que vestimos. Un estudio de la UIC concluyó que dos terceras partes de todo ese plástico microscópico procede de lavadoras y de la abrasión provocada en los neumáticos cada vez que un automóvil frena. Pero eso no es todo, el plástico contiene aditivos, como pigmentos, estabilizadores, factores hidrofugantes, ignifugantes, endurecedores, como el bisfenol A y plastificantes, como los ftalatos, que pueden filtrarse en el entorno. Se sabe que algunas de esas sustancias son disruptores endocrinos que afectan en nuestro sistema hormonal.

Parte de esos microplásticos son las microesferas que contienen muchos productos cosméticos, como las cremas exfoliantes o algunos dentífricos. Estas esferas diminutas se van con el desagüe, aunque son tan pequeñas que escapan a los filtros de las depuradoras y acaban en los ríos hasta desembocar al mar, donde son ingeridas por la fauna marina.

10- ¿Cómo afecta el cambio climático a los arrecifes de coral?

Arrecife de coral del Atolón de Mokupāpapa,Hawai

Arrecife de coral del Atolón de Mokupāpapa,Hawai

Foto: NOAA

Cuando se habla de los océanos, una de las primeras imágenes que se nos viene a la mente es la majestuosidad de los arrecifes de coral, grandes colonias de corales que alfombran grandes áreas oceánicas y que albergan una extraordinaria biodiversidad. El cambio climático es la mayor amenaza para los ecosistemas arrecifales,, pues, a medida que aumentan las temperaturas, también lo hacen los episodios masivos de “blanqueamiento de coral”, provocados por la expulsión de de las algas ‘zooxantelas’, con las que el coral establece una relación simbiótica. Además, el aumento de las temperaturas también acelera el proceso de descalcificación de los corales, provocado por la debido a la alteración del PH del agua, un efecto conocido con el nombre de ‘acidificación’ de los océanos.

Pero eso no es todo. El aumento del nivel del mar provocado por el cambio climático, además de los cambios en la frecuencia e intensidad de las tormentas y fenómenos meteorológicos extremos, también están diezmando seriamente la salud de los arrecifes. La combinación de todos estos factores resulta letal para estos enormes ecosistemas marinos.

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