Estos son los Aventureros del Año 2019 de National Geographic

Hemos seleccionado seis proezas que desafían los límites del ser humano. Seis historias que resumen las mejores hazañas de un año realmente prolífico en mundo de los deportes extremos

1 / 6
Maureen Beck . Maureen Beck, espíritu de superación

1 / 6

Maureen Beck, espíritu de superación

Esta luchadora nata nació sin su antebrazo izquierdo, pero ello no le impidió convertirse en campeona del mundo de escalada. Su afición por este deporte de riesgo empezó en 2009 cuando entró en la página web rockclimbing.com y subió un post con el siguiente comentario. "Hola chicos, me falta el antebrazo izquierdo, así que corté el extremo de un piolet de alpinismo de la marca Trango le puse un tornillo y lo até al encaje de mi prótesis. Me pregunto si podría escalar con él".

Le respondió Malcolm Daly, fundador de Trango, a quien también le faltaba un antebrazo. Le dijo que le parecía bien, siempre y cuando no denunciase a Trango si algo iba mal, y le invitó a asistir al segundo certamen anual "Gimps on Ice" en Ouray, Colorado, organizado por Paradox Sports, una organización que facilita material de escalada en roca, hielo y montañismo a deportistas con alguna discapacidad.

Al año siguiente se celebró en Estados Unidos el primer campeonato nacional de escalada adaptada para personas con alguna discapacidad física. Beck fue la única participante en su categoría (femenina- extremidades superiores) y se hizo con una medalla que la clasificó para viajar al campeonato del mundo celebrado en Madrid. En su primer viaje fuera de Estados Unidos, se convirtió en la primera mujer estadounidense en ganar un Campeonato del Mundo de Federación Internacional de Escalada Deportiva (IFSC) en la categoría de atletas paralímpicos. Y, lo más importante, conoció a otras deportistas sin antebrazo tan fuertes como ella.

Foto: Cedar Wright

Andrzej Bargiel. Andrzej Bargiel, un descenso extremo

2 / 6

Andrzej Bargiel, un descenso extremo

El alpinista polaco Andrzej Bargiel, de 30 años, fijó su mirada en los picos más altos del mundo, pero su obsesión no era tanto coronarlos como descender esquiando. Empezó en 2013 con el Shishapangma, El 14º  pico más alto del mundo, y Manaslu, que ocupa la octava posición, que descendió en 2014. En 2015 atravesó esquiando el glaciar Godwin Austen, en el K2, fijando así su próximo objetivo.

El 22 de julio de 2018 consiguió su hito. Coronó en solitario si ayuda de oxígeno suplementario la cima de la segunda montaña más alta del mundo, tras lo cual empezó a descender las laderas de una cumbre que cuenta de entre 55 y 55 grados de desnivel. A diferencia de otros escaladores que habían intentando bajar esquiando este ochomil, Bargiel bajó por una mezcla de diversas líneas de descenso.

Foto: Marek Ogien, Red Bull

Bielecki. Adam Bielecki y Denis Urubko, héroes al rescate

3 / 6

Adam Bielecki y Denis Urubko, héroes al rescate

Adam Bielecki y Denis Urubko intentaban realizar el primer ascenso del K2, la segunda montaña más alta del mundo, durante el invierno, cuando les llegó un mensaje desde el campo base de otro ochomil: un equipo de alpinistas se encontraba en el Nanga Parbat, a unos 200 kilómetros de distancia. Se trataba de la escaladora francesa Elisabeth Revol. Ella y su compañero polaco, Tomasz Mackiewicz, habían coronado la cumbre, pero al bajar sufrió una lesión y no podía moverse. Necesitaba ser evacuado urgentemente.

El equipo polaco fue dirigido por Krzysztof Wielicki pionero en el montañismo de invierno. Wielicki había reclamado personalmente el primer ascenso invernal de tres de los 14 ochomiles, incluido el Everest, y había reclutado al equipo y planeado la expedición en busca de la ascensión invernal al K2.

Wielicki supo de inmediato que solo había un puñado de personas en todo el mundo lo acostumbradas a escalar picos de gran altura capaces de rescatar a Mackiewicz y Revol, y entre ellos estaban Bielecki y Urubko, quienes no dudaron ni un instante en ponerse manos a la obra para conseguir la gesta del rescate. Tomaron una decisión difícil: dar vuelta atrás, desandar el tramo completado y volver al campo base, desde donde tomaron un helicóptero que se dirigió en mitad de la noche al Nanga Parbat. Allí iniciaron un increíble ascenso en busca de sus compañeros.Desgraciadamente, no pudieron salvar la vida de los dos alpinistas y Mackiewicz acabó muriendo en la montaña.

Foto: Marek Chmielarski

Heather Anderson. Heather Anderson, la mujer de hierro

4 / 6

Heather Anderson, la mujer de hierro

Heather Anderson, con casi 40.000 kilómetros de senderismo a sus espaldas, consiguió recorrer el año pasado más de 12.000 kilómetros a pie, en concreto, completó las carreras ‘megatrail’ más importantes de Estados Unidos: el Appalachian, el Continental Divide, y el Pacific Crest.

En 2013, con su rodilla lesionada, consiguió el tiempo más rápido conocido en el Pacific Cross Trail. El dolor de su pierna no consiguió frenar su paso, y logró caminar más de 4.000 kilómetros en 60 días, aplastando el récord masculino anterior y convirtiéndose en la primera mujer alcanzar tamaña gesta. En 2015 se hizo con el récord de velocidad en el Appalachian Trail. En aquella ocasión ella misma se auto autoabasteció, se ocupó de la logística y la comida , sin ningún tipo de ayuda. Al año siguiente superó también el récord en el Arizona Trail, cubriendo más de 1.000 kilómetros de desierto y montaña en 19 días, 17 horas, 9 minutos.

Pero lo más difícil estaba todavía por llegar, y se superó a sí misma el año pasado, cuando se convirtió en la primera mujer y en la quinta persona del mundo en completar la Triple Corona (12.784 kilómetros) en solo un año. O lo que es lo mismo, recorrió más de 50 kilómetros por día durante un total de 251 días, 20 horas y 10 minutos.

Foto: Arlette Laan

Babsi Zangerl. Babsi Zangerl, escalando la ruta más difícil

5 / 6

Babsi Zangerl, escalando la ruta más difícil

El año pasado la alpinista austríaca Babsi Zangerl se convirtió en la primera mujer en escalar la segunda ruta más difícil de Yosemite: Magic Mushroom. El intrincado muro de granito fue ascendido por esa vía por primera vez en 2008, y desde entonces ningún otro equipo de escaladores lo había intentado, hasta que en 2017 Babsi Zangerl y su pareja, Jacop,  se fijaron en él para conseguir su nuevo reto.

Zangerl y Larcher son conocidos por su estricta ética en la práctica de la escalada. Por ejemplo, ambos siempre pretenden encabezar el paso de los tramos más difíciles, esto es, intentan escalar desde una reunión (las fijaciones en la pared donde se juntan las cordada de escalada) a la siguiente sin la comodidad de la cuerda y los puntos de anclaje entre ambas. También intentan siempre escalar directamente, en lugar de practicar rápel antes de su ascenso para poder ubicar los engranajes y los movimientos necesarios para completar la ascensión, como se hace habitualmente. A la edad de 19 años sufrió una hernia discal debido a la cual perdió la sensibilidad en los pies. El doctor le dijo que nunca volvería a escalar. El médico solo tenía parte de razón, dejó de practicar bouldering, la escalada de pequeñas paredes, para dedicarse por entero a la escalada deportiva, todavía más difícil. “La escalada fue un desafío para mí, pero también supuso una terapia que ayudó a recuperarme” -afirma esta escaladora, quien consiguió darle la vuelta a la adversidad, adquiriendo esa resistencia tan necesaria para afrontar retos de tamaña envergadura. Zangerl hya conseguido ser la primera mujer en escalar en libre tres clásicas de El Capitan: El Niño, en 2015; Zodiac, en 2016; y Magic Mushroom, en 2017.

Foto: François Lebeau

JohnVolanthen. Rescatadores espeleólogos, vida en las profundidades

6 / 6

Rescatadores espeleólogos, vida en las profundidades

En julio de 2018 el mundo contenía la respiración mientras un equipo de expertos espeleólogos intentaba rescatar a doce niños y un adulto que habían quedado atrapados durante 18 días en el interior de la cueva inundada de Tham Luang, en el norte de Thailandia.

Entre el equipo de rescatadores se encontraba un bombero de Conventry, Inglaterra, un informático de Bristol, un veterinario retirado de Perth, Australia, y un anestesista de Adelaida. Los cuatro, aunque de historias, localizaciones y profesiones muy diferentes, tenían un punto en común: se contaban entre los mejores espeleólogos subacuáticos del mundo. Los espeleólogos dejaron todo y volaron hacia la provincia de Chiang Rai, para unirse a un equipo internacional formado por buzos militares y especialistas en buceo técnico y equipos de rescate procedentes de Estados Unidos, Australia y China.

A lo largo de cuatro días, el equipo internacional de buzos y los miembros especiales de Thailandia trabajaban jornadas de 12 a 14 horas diarias, avanzando poco a poco en plena oscuridad a través de las aguas turbias con menos de un metro de visibilidad, saliendo cada vez a la superficie para verificar si habían dado con los niños. Finalmente, a la novena cueva recorrida, a más de dos kilómetros de distancia de la entrada, fueron azotados por un olor fétido al desprenderse de sus máscaras. “Pensábamos que eran cuerpos en descomposición”, afirmó Volanthan, el informático. Pero sus linternas parpadeantes enfocaron lo que tan ansiosamente habían estado buscando: un grupo de chicos, bastante aturdidos, pero sonrientes, que quedaron inmortalizados en un vídeo que se hizo viral en el que se puede oír Volanthan diciendo: “¿cuántos son? ¿13?”. ¡Excelente”. ¡Misión cumplida!

Foto: Lihn Pham, Getty Images

Maureen Beck

Estos son los Aventureros del Año 2019 de National Geographic

Todos los años National Geographic pide a autores, fotógrafos, deportistas de élite y directores de documentales que nos cuenten qué aventureros les inspiraron durante el año anterior. El pasado fue un año sin igual en el campo de la aventura, con lo que esta vez el equipo encargado de seleccionar a los nominados nos devolvió una larga lista de grandes hazañas, récords de infarto e hitos imposibles.

Los principales logros se dieron en el campo de la escalada. Para empezar, la pareja de alpinistas formada por Alex Honnold y Tommy Caldwell rompió el récord de velocidad en la escalada de la ruta The Nose durante su ascensión a El Capitan, la pared más famosa de Yosemite. Consiguieron salvar el muro en un tiempo récord de 1 hora, 58 minutos y 7 segundos. Además, el alpinista austríaco-nepalí David Lama logró completar el primer ascenso en solitario al Lunag Ri, la cima más alta de Nepal que hasta la fecha todavía no había sido coronada por el hombre.

En el campo del esquí extremo, Hilaree Nelson y su compañero Jim Morrison realizaron el primer descenso del Lhotse, el cuarto pico más alto del mundo. Mientras tanto, en el extremo austral del planeta, el aventurero Colin O’Brady informaba que había conseguido cruzar la Antártida en solitario, una noticia que fue lanzada por distintos medios de comunicación, incluido National Geographic, que recibió una airada reacción de parte del mundo de la exploración polar.

Por si todo eso no fuera suficiente, el surfista brasileño Rodrigo Koxa logró cabalgar una ola de más de 24 metros de altura, y el nadador británico Ross Edgley se convirtió en la primera persona en bordear a nado el Reino Unido.

Todos estos son ejemplos claros de superación de los límites de las capacidades humanas, pero para este año National Geographic ha elegido otros seis aventureros que destacaron especialmente entre un listado numeroso de dignos nominados al título.

Alex Honnold, el escalador que conquistó el Premio Óscar

Más información

900 m de escalada sin cuerdas

7

Fotografías
Yosemite: superescaladores al límite

Más información

Superescaladores al límite

15

Fotografías

Compártelo

¿Deseas dejar de recibir las noticias más destacadas de National Geographic España?